Gonin (Takashi Ishii, 1995)

Gonin: sexo, cómic y cine de acción

Cartel de Gonin (Takashi Ishii, 1995)
Cartel de Gonin (Takashi Ishii, 1995)

Título original: Gonin
Año: 1995
Nacionalidad: Japón

Dirección: Takashi Ishii
Guión: Takashi Ishii.
Producción: Katsuhide Motoki, Taketo Niitsu & Takuto Niizu
Fotografía: Yasushi Sasakibara
Música: Goro Yasukawa
Montaje: Akimasa Kawashima
Diseño de producción: Teru Yamazaki
Reparto: Kôichi Satô, Masahiro Motoki, Jinpachi Nezu, Kippei Shiina, Naoto Takenaka, Takeshi Kitano, Kazuya Kimura, Daisuke Iijima, Ryo Iwamatsu, Maiko Kawakami, Chiaki Kuriyama, Hideo Murota, Eiko Nagashima, Toshiyuki Nagashima, Kanji Tsuda, Shingo Tsurumi, Megumi Yokoyama…

sexo, cómic y cine de acción

Nacido en 1946 en Sendai, Japón, Takashi Ishii se da ha conocer como dibujante de cómics. Dirigidos a un público adulto, sus productos contienen imágenes oscuras que muestran un mundo lleno de sexo y violencia. En 1978, Ishii, comienza a trabajar en series como guionista, pero es a principios de los 90 cuando asume por primera vez la dirección en el cine Manga. Los filmes de Ishii son dramas épicos de gángsteres, siempre cargados de un toque sexual y violento, como sus cómics.

Después de revisar un título como Gonin, no puedo más que lamentarme por la tiranía impuesta por el star-system norteamericano y el cine comercial al que las distribuidoras nos tienen sometidos al no hacernos llegar cine japonés con más frecuencia. Porque Gonin (“cinco hombres” en japonés) sorprende desde todos los puntos de vista. En primer lugar por su forma. Evidenciando su anterior relación con el mundo Manga, Ishii busca encuadres muy precisos y elaborados, aprovechando todos los elementos que en él aparecen para transmitir sensaciones. Juega con la luz, pareciendo a veces que, más que filmar, dibuja los encuadres. Aprovecha al máximo la profundidad de campo y utiliza todos los recursos a su alcance para manipular nuestra percepción de la realidad.

Además de la secuencia inicial, me parece destacable la secuencia de Bandai con Mistuya -el chapero- en casa del primero. Partiendo de un plano general y utilizando un suave movimiento de travelling hacia la derecha –movimiento generado por los personajes dentro del plano- va reduciendo el tamaño del encuadre hasta llegar a un primer plano de los protagonistas, transmitiendo una creciente tensión sexual que rompe Mistuya en el último momento, al alejarse de Bandai, abriendo el plano, sin cortar, hasta llegar al plano general. Utiliza también muchos contrapicados naturales, aprovechando subjetivas de los protagonistas, como cuando Bandai es obligado a arrodillarse ante la yakuza, donde vemos a los demás personajes desde su punto de vista; la secuencia del asalto al cuartel de la yakuza, generando de nuevo un travelling hacia la derecha aprovechando el movimiento de uno de los personajes que se desliza por encima de la mesa con intenciones amenazadoras; o el resto del asalto, siempre desde los puntos de vista de varios de los implicados.

Mención especial merece la secuencia en la que Ogiwara, el personaje que había sido despedido de su trabajo, vuelve a su hogar con el botín del asalto, suponemos que para disfrutarlo con su familia, quienes desconocían su condición de trabajador en paro, razón por la cual justificábamos su ansiedad y nerviosismo y a lo que achacábamos su repertorio de tics gestuales. Sin embargo, Ishii nos muestra con sumo cuidado que el motivo de su comportamiento exaltado era otro: en primera instancia, no nos muestra el resultado de las acciones de Ogiwara en su familia, sino su hogar tal como él lo ve, le pide a su hija que toque Para Elisa al piano y cuando esta se dispone a hacerlo, nos sorprende ralentizando la imagen, advirtiéndonos que algo no es tal cual lo estamos percibiendo. Cuando se decide a mostrar la realidad tal cual es, comienza por su hija, que yace muerta sobre el taburete del piano,para recorrer la casa de mano del personaje, sobrecogidos ante la situación, comprendiendo además el estado en el que Ogiwara se encontraba en las secuencias previas.

Por otro lado está el fondo, porque aunque sea una película de género, todos los personajes están muy bien definidos, dándoles una profundidad de la que indiscutiblemente carecen los personajes de las domesticadas cintas de género norteamericanas. Ya he hecho alusión a Ogiwara, pero los demás también pasan por un momento que propicia su decisión para participar en el asalto. Bandai está desesperado por las deudas contraídas y es el que tira para que la operación salga adelante, es también el que presiona para la participación de los demás personajes: Mistuya, chapero de oficio pero sin vocación con el que mantiene un peculiar romance; Hizu, ex-policía de dudoso currículo pero intachable moralidad; Jimmy y su pareja, una prostituta tailandesa, cuyos pasaportes están requisados por la yakuza e, incluso, la misma pareja de mercenarios contratados para eliminarlos, que pareciendo a priori la típica pareja de profesor-alumno, nos sorprende con esa secuencia en la que se excitan después de haber dado muerte a Ogiwara, añadiendo un componente morboso a la situación, al culminar el acto delante del cadáver de su hija.

Todas las secuencias de eliminación de los asaltantes están estructuradas incrementando la tensión con cada plano, aportando datos de cada personaje con la más mínima excusa y sorprendiéndonos cada vez más. Por ejemplo, la secuencia en la que Bandai es acorralado junto con su acompañante y, en un cuarto de baño, herido de muerte, aprovecha sus últimos momentos de vida para besarle -el único contacto carnal que entendemos han tenido-; hecho que causa una desesperación tan grande en el chapero, que en la secuencia posterior en la que se enfrenta a la yakuza, intentando vengar la muerte de Bandai, es incapaz de disparar sobre el “profesor” de la pareja de mercenarios (Takeshi Kitano) al darse cuenta de que la muerte de su “alumno”, le provoca tanto dolor como a él le había causado la pérdida de Bandai.

Por último, no podría dejar de resaltar, la curiosidad que supone encontrarme con un filme de género, tan entretenido y estimulante como este, que incluye en su argumento cuatro personajes de inclinación sexual homosexual. La lógica nos lleva a pensar que en la vida real todos los ambientes mayoritariamente masculinos siempre acogen tendencias sexuales a la griega. Un hecho que los sesudos americanos se empeñan en ignorar, incluyendo, eso si, alguna mariquita -cito películas contemporáneas a la que nos ocupa- en Independence day (1996, Roland Emmerich) o Con-air (1997, Simon West). Aunque estas mariquita sean más inverosímiles que los cuatro homosexuales de Gonin pareciera que están incluidas en el guión, única y exclusivamente, para satisfacer a las minorías que también van al cine, igual que incluyen mujeres en algún cargo importante, o a negros o a cualquier otra etnia o grupo que le toque el turno. Ishii, además, no hace ningún hincapié en esta orientación, mostrando las relaciones entre Bandai y Mistuya y la pareja de mercenarios al mismo nivel que las parejas formadas por Jimmy y su novia o que Hizu y su mujer. Parece ser que en Japón, las relaciones homosexuales o bisexuales tienen el mismo cariz que tuvieran en época de griegos y romanos, permitiéndose mostrar su amistad a través del afecto y debiendo formar una familia llegado el momento, siempre que quepa esa posibilidad. En cualquier caso, quisiera manifestar una discreta crítica hacia aquellas páginas de compra-venta de DVDs que catalogan los contenidos de sus productos por géneros, incluyendo entre ellos en género gay -cosa que me parece un tanto incoherente, pues no se puede encontrar el género heterosexual o bisexual por ningún sitio- y en las que tendiendo a incluir en dicho género cualquier filme que tenga un gay dentro, aunque el filme vaya de otra cosa que el mundo rosa, nunca me he encontrado con Gonin.

Quizás haya algún momento un poco forzado, como la muerte de Jimmy, traumatizado y travestido con la ropa de su novia después de haber asistido a la violación y asesinato de esta a manos de la yakuza, pero ¿quién no tiene que tragar y poner de su parte en las películas de acción hollywoodienses?

Luis M. Álvarez

Un filme enmarcado en los siguientes seminarios:

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