Él, entre la (sin)razón y el sentimiento

Título original: Él
Año: 1952
Nacionalidad: México

Dirección: Luis Buñuel
Guión: Luis Buñuel & Luis Alcoriza, basado en una novela de Mercedes Pinto
Producción: Óscar Dancigers
Fotografía: Gabriel Figueroa
Música: Luis Hernández Bretón
Montaje: Carlos Savage
Diseño de producción: Edward Fitzgerald
Decorados: Pablo Galván
Reparto: Arturo de Córdova, Delia Garcés, Aurora Walker, Carlos Martínez Baena, Manuel Dondé, Rafael Banquells, Fernando Casanova, José Pidal, Roberto Meyer, Luis Beristáin…

entre la (sin)razón y el sentimiento

Nada parece guiado por la razón, sino por el sentimiento, la emoción, el instinto.” Así define un personaje de Él, el estilo de la casa en la que vive el protagonista, definiendo a su vez, la personalidad del mismo individuo. Igual que hará él mismo, Francisco,  durante la cena, al dar su definición de su personal manera de amar: “el amor surge de improvisto, bruscamente, cuando un hombre y una mujer se encuentran y comprenden que ya no podrán separarse”.

Luís Buñuel describe y define con exactitud a un misántropo, incapaz de amar, pero con la necesidad de poseer, siendo este un síntoma de la abrumadora soledad que le acompaña. Francisco desea poseer las tierras que antaño fueron de su familia, está dispuesto a contratar los servicios de los más caros abogados, pero no está dispuesto a escuchar que sus ideas o expectativas no podrán ser satisfechas, haciendo oídos sordos cuando le advierten que sus pleitos no son tan sencillos como pretende. De igual manera se comporta cuando encuentra “de improvisto y bruscamente” a la mujer de la que ha decidido no separarse nunca más: Gloria, catalizador y detonante involuntario de la patología cuyos síntomas Francisco ha ido mostrando en los primeros minutos del filme.

Ignoro como se desarrolla la historia en la novela de Mercedes Pinto, pero Buñuel y su guionista, Luis Alcoriza, dividen la acción en tres partes en las que conocemos la historia y los personajes, primero desde el punto de vista de Francisco, tan razonable y serio como el párroco nos quiere hacer creer a todos; después y a través de un raconto, desde el punto de vista de Gloria, punto de vista necesario para entender lo que ocurre, dado que desde el punto de vista de Francisco los hechos nos habrían llegado desfigurados y transformados por su mente. Por último, asistiremos a la degeneración de Francisco, de nuevo desde su punto de vista, compartiendo sus alucinaciones, desvaríos y paranoias.

Me parece importante señalar, en primer lugar, la importancia que los espacios tienen en la película. Desde la casa en la que vive Francisco, perfecto reflejo de la personalidad de su propietario, como ya he mencionado, hasta la casa de Gloria y los espacios que nos relacionan con Raúl, su estudio y su apartamento, de marcado carácter racionalista, plagados de líneas rectas que nos transmiten la seguridad y buena capacidad de razonamiento que tienen los que en ellas habitan y lo civilizados que están, como se demuestra en el hecho de que cuando Raúl se encuentra con Gloria esté dispuesto a escuchar su relato, sin guardarle rencor alguno, asumiendo la decisión de esta al elegir a Francisco; en contraste con el modernismo, repleto de curvas, de la casa de Francisco, caprichoso e imprevisible, incapaz hasta de asimilar una sentencia judicial en su contra. Si acaso señalar la presencia de curvas en la casa de Gloria, en la escalera, sin barandilla además; mostrando así un punto de excentricidad dentro la razón, entendiendo que sea capaz de dejarse seducir por Francisco. Un último espacio tiene un lugar destacado en la historia: la iglesia. Es en la iglesia donde Francisco ve por primera vez a Gloria, es en la iglesia donde le habla por primera vez y es también en la iglesia donde asistiremos a su descomposición final cuando se cree burlado por todos y arremete contra el personaje que mayor fidelidad le ha mostrado: el párroco. Supongo que, por un lado, su intención sea transmitirnos el concepto de solidez y longevidad, así como ese carácter que de sagrado tiene el templo, igual que para Francisco el amor, pues una vez lo ha encontrado tiene que ser para toda la vida y nunca habrá otro ya lugar para otro amor. Por otro lado, intuyo que Buñuel se habrá divertido mucho dándole la vuelta a la tortilla, convirtiendo al párroco en víctima de ese –tan admirado por él por su rectitud y nobleza-  hombre normal. Como anécdota, me parece muy curioso el dormitorio del mayordomo de Francisco, plagado de alusiones al ciclismo, tanto por la bicicleta que tiene vuelta del revés, como por todos los carteles que la decoran.

Luis M. Álvarez

Un filme enmarcado en los siguientes seminarios:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s