El slapstick y su legado

Los primeros años de vida del cinematógrafo, cuando todavía no ha encontrado su lugar en la sociedad, se mueve entre las barracas de feria y ni siquiera se ha desarrollado como expresión artística, emerge en los Estados Unidos un género cuyo objetivo no va más allá de provocar la carcajada y proporcionar un entretenimiento breve, directo y eficaz al espectador de a pie: el slapstick (“bufonada” en inglés), también denominado cine cómico.

El principal promotor y responsable de la expansión del género es el canadiense Mack Sennett (1880-1960). Formado como actor y ayudante de dirección bajo la tutela de D. W. Griffith, en 1912, Sennett decide fundar, junto con Mabel Normand y Ford Sterling, la productora Keystone Pictures Studio. Su primera comedia, Cohen at Coney Island (1912), obtiene tal éxito que permite la producción de nuevas películas y convierte a Keystone en el centro neurálgico del cine cómico americano consolidando el slapstick como género autónomo. Posteriormente será bautizado como el “Rey de la Comedia”, funda su propia productora, Mack Sennett Comedies Corporation, además de fundar junto con Griffith y Thomas H. Ince la compañía Triangle, inaugurando la etapa de mayor esplendor del género, entre 1914 y 1920.

Entre las cualidades de Sennett sobresale una intuición que le lleva a conectar rápidamente con las necesidades del público, que unida a un oportuno criterio para la selección y contratación de nuevos talentos llevan a desfilar por sus producciones todos los cómicos más interesantes del período silente como Roscoe (Fatty) Arbuckle , Ben Turpin, Madeline Hurlock, Harold Lloyd, Gale Henry, Harry Langdon, Wallace Beery, Gloria Swanson, W. C. Fields, Louise Fazenda, Buster Keaton, Marie Dressler o Charles Chaplin, por citar algunos de los más representativos.

El ocaso de este esplendor silente llega en 1933 de mano de la bancarrota que trae consigo la Gran Depresión. Aunque el género nunca muere del todo y encuentra su relevo en generaciones posteriores, la realidad es que la irrupción de ese torrente de palabras que trae consigo el sonoro allana el camino para la entrada en juego de un nuevo concepto de humor: la comedia.

La característica principal del cine cómico es la respuesta a las necesidades de una civilización joven y espontánea como la norteamericana. Un mundo nuevo carente de una tradición cultural como el europeo y dotado de un breve, pero contundente, carácter violento e impetuoso que queda involuntariamente reflejado en otro género -este sí, genuinamente americano- como es el western, además de quedar retratado en importantes producciones de la época como El nacimiento de una nación (The birth of a nation, 1915, David Ward Griffith).

El segundo factor necesario para su elaboración es la espontaneidad que aporta la improvisación. “No tenemos escenario, partimos de una idea y seguimos la secuencia natural de los acontecimientos hasta que nos lleve a una persecución, que es la esencia de nuestra comedia”, sería la orientación que Mack Sennett proporciona a Charles Chaplin.

El último ingrediente es la pantomima, la forma de expresión artística que hace del gesto su herramienta de comunicación y que, inevitablemente, se acerca al alma del clown y la sátira de la comedia del arte.

En consecuencia, las convenciones más representativas del género las encontramos en  situaciones distorsionadas y exageradas, desenfrenadas y alocadas persecuciones, porrazos, trompazos, caídas, carreras, explosiones, espectáculos de destrucción y alteración del orden establecido, que tiene como principal objetivo manifestar la crítica social a costa de gruesos y bigotudos policías, bonitas e ingenuas jovencitas y patosos burgueses ridiculizados.

El pragmatismo, fecundidad y poderosa intuición de Mack Sennett le llevan a crear series de películas que, en la mayoría de los casos, combinan los ingredientes que forman sus señas de identificación:

  1. Las Sennett bathing beauties constituyen uno de sus primeros subproductos, en los que retrata jovencitas en bañador revoloteando por las playas de Three Arch Bay para escándalo de las asociaciones puritanas, no sólo por la escasez de atuendo femenino, sino por la peligrosa corta edad de alguna de las modelos. Rara vez existe algún guión escrito y el juego consiste en improvisar posturas insinuantes potenciando su físico y resaltando su sex appeal, para lo que componen bailes sugerentes con saltitos, pavoneos y cualquier otro movimiento sincopado ante la cámara. Keystone recibiría cientos de cartas protestando por su sistemática explotación del cuerpo femenino  y su baja calidad artística y moral, a pesar de que algunas de sus bellezas en bañador, como Gloria Swanson, Carol Lombard o, la belleza que inaugurara la serie en The water nymph (1912, Mack Sennett), Mabel Normand, llegarían a alcanzar la primera línea del star-system.
  2. Los Keystone cops constituyen una serie muy popular, atribuido más bien a Keystone que al propio Sennett, donde se ridiculiza el orden establecido representado por patosos e incompetentes policías abocados a perseguir a sus delincuentes lidiando con todo tipo de obstáculos por el camino.
  3. Por último, destacar las “comedias de tartas de crema”, un subgénero que nace por azar al quedar registrado por la cámara  un “tortazo” de merengue que Mabel Normand estampa en la cara de Ben Turpin con la intención de hacerle reír.

Si bien es cierto que el esplendor del cine cómico se alcanza en el seno del cine americano, es justo reivindicar que los primeros pasos (o carreras) fueron producidos en el seno del cine francés. El regador regado (L’arroseur arrosé, 1895, Louis & Auguste Lumière) es, oficialmente, la primera película que contiene un chiste visual y que permite la entrada de clowns, payasos y acróbatas en el cinematógrafo.

Max Linder se convierte en el primer gran cómico (y estrella) de la pantalla a través de un personaje que se popularizaría a partir de la película Max patinador (Le débuts d’un patineur, 1906, Louis J. Gasnier) y alcanza sus cotas de máxima popularidad en los primeros años 10, en los que se convierte en el actor mejor pagado de Europa. Posteriormente continúa su carrera alternando producciones entre Francia y los Estados Unidos y será aclamado por el propio Chaplin como su maestro.

Excavando en los orígenes literarios, de los que beben igualmente otros géneros cinematográficos como la comedia o el melodrama, encontramos que el slapstick está emparentado con la commedia dell’arte, una forma de expresión que surge en la Italia del siglo XVI con la intención de transmitir frescura y espontaneidad a las representaciones teatrales. Una variante aprovechada por las compañías itinerantes que, tras investigar y entrar en contacto con las historias populares de cada localidad, se dedican a crear situaciones límite apoyándose en personajes locales estereotipados, buscando la sátira social y empleando la improvisación para conseguir una mayor espontaneidad.

El programa se distribuye en las siguientes sesiones:

  1. La escuela cómica de Mack Sennett
  2. Harold Lloyd: el chico de las gafas
  3. Buster Keaton: cara de piedra
  4. Charles Chaplin: el vagabundo
  5. Tríos y parejas cómicas
  6. Pioneros franceses
  7. Genuinos americanos
  8. Tradición ibérica
  9. Escuela británica
  10. Woody Allen: el cómico intelectual
  11. Cómicos contemporáneos
  12. Slapstick en la animación
  13. Directores de cine cómico

Coordinado por Luis M. Álvarez
Programado en octubre, noviembre y diciembre de 2009 para OVERFLOW

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s