Movimientos de vanguardia: el futurismo de Marinetti

VincereLa película de Marcho Beloccio, Vincere (2010),  no sólo habla del pasado italiano, sino también del presente, utilizando a Benito Mussolini para arremeter contra Silvio Berlusconi y estableciendo perfectamente la  relación entre fascismo y futurismo. Una relación y un movimiento que, lamentablemente, suelen pasar desapercibidos en las pocas escuelas dedicadas a los formatos audiovisuales que contemplan una asignatura de Historia del cine (que suelen ser las menos), debido, probablemente, a que, como decía el historiador Emilio Gentile, sea “muy difícil distinguir entre un ardite, un futurista y un fascista“.

El cine y el movimiento futurista aparecen representados varias veces en la película. El primero por su capacidad para (re)mover a las masas y el poder de manipulación del que se percatan enseguida todos los dictadores de la época, tanto Lenin, como Hitler, como Franco. No debemos olvidar que fuera el duche quien propiciara bajo su influencia la construcción de Cinecittà, como muestra de su poderío, así como del Centro Esperimental di Cinematografia. El segundo está presente a lo largo de toda la película, empezando por la alusión directa que se hace al movimiento cuando Mussolini visita su exposición, pero también en la evidente inspiración pictórica de La cita che sale de Umberto Boccioni —-la secuencia del humo que se propaga envolviendo y personas y edificios y del que la gente huye despavorida—- y ese magnífico momento en el que se unen las dos ideas, cine y futurismo, en las denominadas “noches futuristas” en las que los adeptos al movimiento caldeaban el ambiente, a propósito, para desembocar en esas violentas peleas al ritmo que marca el piano que acompaña a la proyección.

El libro, medio absolutamente tradicionalista para conservar y comunicar el pensamiento, estaba desde hace mucho tiempo destinado a desaparecer como las catedrales, las torres, los museos y los ideales pacifistas. El libro, estático compañero de los sedentarios, de los inválidos, de los nostálgicos y de los neutralistas, no puede divertir ni exaltar a las nuevas generaciones futuristas ebrias de dinamismo revolucionario y belicoso. La conflagración agudiza siempre más la sensibilidad europea. Nuestra guerra higiénica, que deberá satisfacer todas nuestras aspiraciones nacionales centuplica la fuera novata de la raza italiana. El cinematógrafo futurista, que nosotros preparamos, deformación gioconda del universo, síntesis alógica y fugaz de la vida mundial, llegará a ser la mejor escuela para los muchachos: escuela de alegría, de velocidad, de fuerza, de temeridad y de heroísmo. El cinematógrafo futurista agudizará, desarrollará la sensibilidad, dará velocidad a la imaginación creadora, dará a la inteligencia un prodigioso sentido de simultaneidad y de omnipresencia. El cinematógrafo futurista colaborará así a la renovación general sustituyendo la revista (siempre pedantesca), el drama (siempre previsto) y asesinando el libro (siempre tedioso y oprimente). La necesidad de la propaganda nos obligará a publicar un libro, de tanto en tanto. Pero preferimos expresarnos mediante el cinematógrafo, las grandes mesas de palabras en libertad y los avisos luminosos móviles.

MarinettiSiendo el primero de los movimientos de vanguardia europeos que incluye al cinematógrafo como una forma de expresión artística más, el futurismo cumpliera cien años en 2009. ¿Ustedes han escuchado alguna conmemoración del movimiento? Yo tampoco. Publicado en 1909 en el periódico francés Le Figaro (actualmenye un diario neoliberal con tendencia hacia la derecha), el Manifiesto Futurista publicado por Filippo Tommaso Marinetti, responde a las necesidades de un grupo de aristócratas intelectuales que abarcan todas las expresiones artísticas y que han encontrado en el cinematógrafo su arma definitiva, pues están convencidos del fin del medio literario, del libro, un medio estático frente al movimiento desenfrenado que proporciona el cinematógrafo.

Los futuristas son los primeros que reivindican el cine como un arte en sí mismo (después de Ricciotto Canudo que lo definiera y defendiera como Séptimo Arte, aunque su manifiesto fuera publicado posteriormente, en 1911, luego estamos en estos momentos en su centenario), le defienden como una expresión artística que no debe copiar jamás el libro y que debe ser, fundamentalmente, visual, sirviendo como una extensión de la pintura y alejándose de la realidad, de la fotografía. Rechazan las muestras documentales que hasta esa fecha se han realizado -excepto las que tienen una connotación de movimiento o violencia como las grabaciones de viajes, cazas o guerras-, así como las pocas obras dramáticas que acusan de seguir un patrón similar sin haber alcanzado todas las posibilidades que ofrece tan magnífico invento.

De marcado sentimiento ultra nacionalista y con poco espacio para la sensibilidad femenina, los futuristas promueven el amor al peligro, la exaltación de la energía, la admiración por la velocidad. Reniegan del pasado y enaltecen la agresividad, la violencia y la guerra considerada como “la única higiene del mundo”.  En un segundo manifiesto, el movimiento aparecería ya ligado abiertamente al régimen de Mussolini, combatiendo cualquier intento de retorno a las ideas del pasado o estancamiento en la poesía o en las artes.

Futuristas

Bruno Corra, Emilio Settimelli, Arnaldo Ginna, Giacomo Balla o Remo Chiti son algunos de los artistas que firman el manifiesto, cuyas disciplinas artísticas incluyen teatro, pintura, escultura, arquitectura y fotografía. Destacando la labor de Giacomo Balla y Umberto Boccioni, quienes emplean por primera vez técnicas derivadas de la fotografía y del propio cine para crear efectos dinámicos en sus pinturas, a pesar de que este último no consideraba ni al cine ni a la fotografía como expresiones artísticas.

En el campo de la cinematografía cabe destacar el trabajo de los hermanos Bragagliay los filmes de 1916, Thais y Vida Futurista, en la que, tras incorporar influencias del género francés de seriales policíacos, como Fantömas, el vertiginoso cine cómico de la escuela de Mack Sennet, influiría después en el cine absoluto de Hans Richter y Viking Eggeling, además de en la inclusión de la cámara como elemento constitutivo de la dramaturgia que incorporarían los expresionistas alemanes. En películas posteriores, realizadas de forma colectiva por los futuristas, investigarán las nuevas técnicas del incipiente celuloide como el montaje por analogía (en el que se repiten imágenes similares, pero no idénticas), montaje simultáneo y de compenetración intelectual o la descomposición temporal y espacial, que sería asimilada por otros movimientos posteriores como el impresionismo o el surrealismo. Otra característica muy futurista es la de ilustrar la música con imágenes más o menos abstractas, una idea plenamente desarrollada, primero por diseñadores de créditos como Saul Bass o Maurice Binder y, hoy en día, desarrollado en toda su plenitud a través de nuevos formatos como el videoclip o los videojuegos.

Trainspotting

Si podemos encontrar influencias estéticas de los futuristas en un cineasta neoclásico como Brian De Palma, no sería hasta la llegada de cineastas posmodernos, como Guy Ritchie, Danny Boyle, Matthew Vaughn, Zach Snyder, Jon FavreauDavid Fincher y, en menor medida, Christopher Nolan, cuando se recoge a la perfección el espíritu futurista tanto por la exaltación de la violencia, como por la estética de su cine. Además, todos ellos utilizan las bandas sonoras de sus películas buscando una intencionada exaltación y agitación en el público, fundiendo música e imágenes en una herencia cultural que bebe y debe más a la cadena de televisión MTV que a la evolución del lenguaje audiovisual. En cualquier caso, no parece que ninguno de ellos sean conscientes de esta influencia que, personalmente, les atribuyo. Sucede lo mismo con otros modernos de pacotilla como Baz Luhrmann, Luc Besson y todos los cineastas relacionados en cualquier manera con este último, como el infame Louis Leterrier, más preocupados por la estética y la canción que va a acompañar a sus imágenes que por el sentido que música e imágenes puedan tener en su discurso.

En la actualidad también podemos hablar del neo-futurismo de Graziano Cechini, que ha encontrado el apoyo de Oliviero Toscani, quien fuera creador de las provocativas campañas publicitarias de Benetton, y que se ha lanzado en una serie de actos reivindicativos de tendencia política completamente opuesta al futurismo original (aunque esto tampoco está claro del todo) y que busca una provocación contra el gobierno de Berlusconi que le ha llevado a manifestarse en tres ocasiones:

1. “Rosso trevi”, una acción mediante la que Cechini, en aquel momento definido com un hombre con gafas y gorrito, tiñe de rojo el agua de la Fontana di trevi, en loq ue fue calificado por el gobierno de Berlusconi como un acto terrorista y que termino marcando el sello del activista.

2. “I fratelli d’Italia si son rotti le palle”, un acto en el que lanza 500.000 pelotas de colores por la escalera de la Plaza de España de Roma.

3. “Obelisco de la sangre y de la libertad”, una acción en la que lanzara unos globos con el lema “free Tibet, free Karen, stop laogai”

La realidad de este movimiento se ha visto materializada en el artículo de Miguel Mora, En Italia despierta el fascismo, de la misma manera que Marco Bellocchio parece incitar a este mismo despertar en Vincere.

La mayor parte de este artículo fue publicado originalmente en EXTRACINE, así como utilizado de base para el seminario Algo más de cien años de futurismo celebrado en el espacio CAMON, e incluido en la programación de MIMAA 2011.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s