Balada triste de trompeta

Título original: Balada triste de trompeta
Año: 2010
País: Francia & España

Dirección: Álex de la Iglesia
Guión: Álex de la Iglesia
Producción: Vérane Frédiani, Franck Ribière & Gerardo Herrero
Fotografía: Kilo de la Rica
Música: Roque Baños
Montaje: Alejandro Lázaro
Dirección artística: Eduardo Hidalgo hijo
Decorados: Federico del Cerro
Vestuario: Paco Delgado
Reparto: Santiago Segura, Antonio de la Torre, Fran Perea, Fernando Guillén Cuervo, Carolina Bang, Sancho Gracia, Carlos Areces, Raúl Arévalo, Terele Pávez, Joxean Bengoetxea, Luis Varela, Javier Bonet, Enrique Villén, Joaquín Climent, Gracia Olayo, Juana Cordero, José Manuel Cervino, Fofito, Manuel Tallafé, Manuel Tejada, Paco Sagárzazu, Alejandro Tejerías, Fernando Chinarro, Diego Calderón, Ignasi Vidal, Juan Viadas, Chusa Barbero, Mikel Bustamante, David Sánchez Calvo…
 

el dedo en la llaga

Álex de la Iglesia tiene la virtud de poner el dedo en la llaga en el momento más oportuno con Balada triste de trompeta, su última película, abordando en clave alegórica temas espinosos y rascando cicatrices todavía abiertas la España contemporánea que demuestran que sigue dividida, como puede verse en las polémicas que ha (y sigue) generado la Ley de la Memoria Histórica.
Sólo en la secuencia de los títulos de crédito, el cineasta vasco consigue que se te pongan los pelos de punta en ese recorrido por los momentos de su infancia y adolescencia en los que ocupan el mismo lugar los monstruos de la Universal y políticos de la dictadura franquista como Fraga Iribarne o el mismo caudillo, dejando perfectamente claro que nos va a hablar de sus propios fantasmas, aquellos que le aterrorizaron de pequeño y que le ayudaron, indirectamente, a distorsionar su visión de la realidad, a vivir la vida como un esperpento.

“No puedo hacer reír porque nunca he tenido infancia”

Haciendo gala de esa capacidad para utilizar iconos populares conocidos por todos, como hiciera con el letrero publicitario de Schweppes y las torres Kio en El día de la bestia (1995, Álex de la Iglesia), el polémico Valle de los Caídos es aquí utilizado, no sólo por la espectacularidad visual que aporta, sino por el significado que tiene dentro de la historia de España, aunque para los payasos tenga uno y para los asesinos otro, y sobre todo por eso —-utilizo los sustantivos payaso y asesino porque son los que utiliza el propio Álex en su película.

“Si no fuera payaso sería asesino”

Balada triste de trompeta es el primer guión que Álex de la Iglesia firma en solitario, prescindiendo por primera vez de su colaborador habitual Jorge Guerricaechevarría, y reivindicando de esta manera lo personal de este recorrido por los momentos claves del período franquista, que si visualmente pueda estar cercano al imaginario de Federico Fellini —-además de por el motivo circense, por lo cercano que pueda estar a Amarcord (1973, Federico Fellini)—-, también rinde un merecido tributo a Luis García Berlanga. Un logro que fue premiado en el Festival de Venecia por partida doble, primero como guionista y después como director.

Una de las virtudes de su película es que, sin dejar de lado su característico estilo exagerado, excesivo y gore, fruto de la poderosa influencia que el cómic ejerce en toda su filmografía, además del cine de serie B, consigue emocionar y sobrecoger con muchos de los momentos de la película como la huida de Javier (Carlos Areces), desnudo, por el bosque o la cacería que Salcedo (Sancho Gracia) organiza para Franco (Juan Viadas). Lo mejor de todo es que lo hace con imágenes, más que con palabras, teniendo la capacidad de evidenciar la humillación con la que el bando de los republicanos ha tenido que aprender a vivir para poder sobrevivir, sin renunciar a la diversión y esa cualidad tan española que le permite reírse de sus propias desgracias.

Es prácticamente imposible pasar de largo ante la impresionante interpretación de Carlos Areces. El actor cómico, conocido por Muchachada Nui, se entrega física y psicológicamente a un personaje que perfectamente podría haber caído en el más absoluto ridículo, logrando una interpretación compasiva y emotiva, capaz de que el espectador empatice con su causa, aunque haya muchos momentos en los que sea difícil prever hacia dónde se dirige. El personaje de Santiago Segura será breve, pero le sienta muy bien volver a trabajar con Álex de la Iglesia.

Pocas dudas tengo sobre las nominaciones que pueda conseguir de cara a los Goya 2011, pero no extraña que no haya sido la película elegida por la academia para representar a España en la carrera por el Oscar. Una cosa es que le haya gustado a Quentin Tarantino y a sus colegas de jurado, pero otra cosa es que más allá de la frontera española vaya a entenderse en toda su magnitud esta alegoría planteada por Álex de la Iglesia en la que el triángulo amoroso que viven Javier, Sergio (Antonio de la Torre) y Natalia (Carolina Bang), representa la enemistad de las diferentes maneras de ser español, que inevitablemente, termina(ra)n por destruir España.

Y es que pareciera que España es un país en el que el circo nunca se hubiera ido de la tele, tan sólo se ha reinventado y cambiado sus personajes, que antes eran payasos, y ahora sólo son patéticos personajes populares.
 
Publicado originalmente en EXTRACINE
 
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