La víctima perfecta

Título original: The Resident
Año: 2011
País: EE.UU. & Reino Unido

Dirección: Anrri Jokinen
Guión: Antti Jokinen & Robert Orr 
Producción: Tobin Armbrust, Cary Brokaw, Guy East & Simon Oakes 
Fotografía: Guillermo Navarro
Música: John Ottman
Montaje: Stuart Levy & Bob Murawski
Diseño de producción: J. Dennis Washington
Dirección artística: Guy Barnes
Decorados: Wendy Ozols-Barnes 
Vestuario: Ann Roth
Reparto: Hilary Swank, Jeffrey Dean Morgan, Lee Pace, Chrisopher Lee, Aunjanue Ellis, Sean Rosales, Deborah Martínez, Sheila Ivy Traister, Michael Showers, Nana Visitor, Arron Shiver, Michael Badalucco, Michael Massee, Penny Balfour, Mark Morocco, Veronica Hool… 

una película boba

Así de entrada, y sin que sirva de precedente, secundo todas las afirmaciones que mi compañero Carlos hacía en su crítica de The Resident. Dirigida por el principiante Antti Jokinen, protagonizada por Hilary Swank y Jeffrey Dean Morgan, y cuyo reparto incluye la presencia de Chrisopher Lee. Una penosa película que finalmente sí va a llegar a las salas comerciales, concretamente el 29 de junio en las españolas.

Lo cierto es que impulsado por una debilidad que siempre me inclina hacia las películas de terror y de ciencia-ficción, y desoyendo las palabras de mi colega, me aventuré en el visitando de una película que si estuviera realizada en 1935, podría tener alguna gracia, pero que estrenada en 2011, resulta no un coñazo, sino un auténtico bodrio. No es que pudiera librarse de la quema atribuyéndole un supuesto estilo de cine clásico, es que más bien es antigua en su forma, en su contenido y en su tergiversado retrato femenino. Más antigua que una gala de los premios Oscar presentada por Billy Crystal, lo que me impide a hacer una crítica de una manera convencional (extrañas fuerzas se arremolinan en torno a mi retorcida mente). Por lo que en lugar de una crítica lanzaré mis plegarias, con la esperanza de que algún día, en algún lugar, en un tiempo lejano, sean atendidas. Quizás con algo de mala leche, pero con mucho cariño, ahí van:

1. “Querido” Antti Jokinen. Preferiría sinceramente que no volvieras por aquí. Tu estética me aburre, tus movimientos me dan pena, tus intentos de estilo me producen jaqueca. Quédate en la televisión, mundo en el que seguro podrás avanzar. Adelante o atrás. Como tu prefieras, pero seguro te lleva a algún lado lejos de mi. Está claro que no has tenido acceso al cine de tu compatriota, el magnífico Aki Kaurismäki, que con mucho menos es capaz de dar mucho más.

2. “Querido” Robert Orr. No lamento no conocer tus trabajos pasados, los guiones de Savior o Underworld: Rise of the Lycans. Dudo mucho que me aventure a entrar en contacto con ellos. Sobre todo después de comprobar que para ti escribir una historia es cortar y pegar sin parar, sin gracia y, lo peor de todo, sin maldad. Lo digo por lo excesivamente ingenuo que es tu, también, soso texto.

3. ¿Hicieron falta dos montadores para editar la película? No doy crédito. Quizás uno era sordo y el otro ciego. No voy a hacer referencia ni al director de fotografía Guillermo Navarro, ni al compositor de la banda sonora, John Ottman. Estimo demasiado otros de sus trabajos, por lo que deduzco que, o bien fueron engañados o bien les han estafado. Tampoco puedo decir nada de Christopher Lee, a estas alturas es pedir demasiado y, total, es de lo poco que se agradece ver en pantalla.

4. Querida Hilary Swank. Nunca he tenido que perdonarte por lo de El nuevo karate Kid (The Next Karate Kid, 1994, Christopher Cain), porque nunca la vi. Es normal eras joven e inexperta y debías estar mal aconsejada. En cualquier caso, con lo de Boy’s Don’t Cry (1999, Kimberly Pierce) y Million Dollar Baby (2004, Clint Eastwood) queda todo arreglado. Es evidente que te gusta un susto más que a Paris Hilton estar una lista de puerta. Pero no es lo mismo Premonition (The Gift, 2000, Sam Raimi) o Insomnio (2002, Christopher Nolan) que La cosecha (The Reaping, 2007, Stephen Hopkins) o The Resident. No voy a decirte nada por El misterio del collar (The Affair of the Necklace, 2001, Charles Shyer), La Dalia negra (The Black Dahlia, 2006, Brian De Palma) o Amelia (2009, Mira Nair), está claro diste todo de ti. Y siendo comprensible que aceptaras este proyecto sabiendo que ibas a poder compartir algo más que cama con Jeffrey Dean Morgan, lo que me atormenta es una sola cosa: ¿sigues todavía con el mismo agente? Está claro que el que tienes no te quiere. Eso sí, yo seguiré viéndote, a pesar de The Resident.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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