Persona (1966, Ingmar Bergman)

Más que cine: de espectador pasivo a crítico activo con Ricciotto Canudo

Concluyo hoy con mi personal homenaje a Ricciotto Canudo, primer crítico y teórico cinematográfico, al que se le atribuye el término Séptimo Arte para referirse al cine, frente a la concepción inicial de algunos que lo entendían más como un entretenimiento, más cercano al circo o a un parque de atracciones, que a una elevada forma de expresión artística, como un concierto o un libro. En la tercera parte del Manifiesto de las Siete Artes, Canudo defiende la necesidad del ser humanos por buscar una belleza que le lleve al «olvido de sí mismo», llegando a comparar al cinematógrafo como un invento que proporciona VIDA:

La pirámide de las artes de Ricciotto Canudo
La pirámide de las artes de Ricciotto Canudo

Querría señalar ya ahora que si bien la Arquitectura, surgida de la necesidad material de protegerse, se afirmó netamente individualizada frente a sus complementarias, la Escultura y la Pintura, la Música, en cambio, ha seguido a través de los siglos un proceso completamente inverso. Surgida de una necesidad enteramente espiritual de elevación y de superior olvido, la Música es realmente la intuición y la organización de los ritmos que rigen toda la naturaleza. Pero primero se manifestó en sus complementarias, la Danza y la Poesia, hasta llegar miles de anos después a la liberación individual, a la Música sin danza y sin canto, a la Sinfonía. Como entidad determinante de toda la coreografía del lirismo, existía ya antes de convertirse en lo que nosotros llamamos Música pura, precediendo a la Danza y a la Poesía.

Así como las formas en el Espacio son fundamentalmente Arquitectura, los ritmos en el Tiempo, ¿no son sobre todo Música?

Finalmente el «círculo en movimiento» de la estética se cierra hoy triunfalmente en esta fusión total de las artes que se llama Cinematógrafo. Si tomamos a la elipsis como imagen perfecta de la vida, o sea, del movimiento — del movimiento de nuestra esfera achatada por los polos —, y la proyectamos sobre el plano horizontal del papel, el arte, todo el arte, aparece claramente ante nosotros.

Centenares de siglos humanos han proyectado sobre esta elipsis en movimiento su mayor aspiración común, mantenida siempre por encima del tumulto de los siglos y de las alteraciones del animo individual. Todos los hombres, bajo cualquier clima histórico, geográfico, étnico o ético, han hallado el placer más profundo, que consiste simplemente en el mas profundo «olvido de sí mismos», dejándose envolver por las tenaces espirales del olvido estético. Este sublime olvido es reconocible en el gesto del pastor, blanco, negro o amarillo, que esculpe una rama de árbol en la desolación de su soledad. Pero, a lo largo de todos estos siglos hasta el nuestro, entre todos los pueblos de la tierra, las dos Artes y sus cuatro complementarias, han seguido siendo siempre las mismas. Lo que contingentes internacionales de pedantes han creído poder llamar «la evolución de las artes» no es más que logomaquia.

Nuestra época es incomparable desde el punto de vista de la fuerza interior y exterior, de la nueva creación de un mundo interior y exterior, del descubrimiento de energías hasta ahora insospechadas: interiores y exteriores, físicas y religiosas.

Nuestro tiempo ha sintetizado en un impulso divino las múltiples experiencias del hombre. Y hemos sacado todas las conclusiones de la vida práctica y de la vida sentimental. Hemos casado a la Ciencia con el Arte, quiero decir, los descubrimientos y las incógnitas de la Ciencia con el ideal del Arte, aplicando la primera al último para captar y fijar los ritmos de la luz. Es el Cine.

El Séptimo Arte concilia de esta forma a todos los demás. Cuadros en movimiento. Arte Plástica que se desarrolla según las leyes del Arte Rítmica.

Ése es el lugar en el prodigioso éxtasis que la conciencia de la propia perpetuidad regala al hombre moderno. Las formas y los ritmos, lo que conocemos como Vida, nacen de las vueltas de manivela de un aparato de proyección.

Nos ha tocado vivir las primeras horas de la nueva Danza de las Musas en torno a la nueva juventud de Apolo. La ronda de las luces y de los sonidos en torno a una incomparable hoguera: nuestro nuevo espíritu moderno.

Riccotto Canudo también es recordado por ser el fundador del primer club de cine: Club des Amis du Septième Art, así como las primeras publicaciones cinematográficas: Montjoie y La Gazette des Sept Arts. Por lo que si ya tuvimos ocasión de repasar las diferentes edades de la Historia del Cine, así como los principales elementos del Lenguaje Audiovisual al establecer la correspondencia entre el cine y las demás formas de expresión artística, quisiera hoy hacer hincapié en la necesidad de un mínimo rigor para alcanzar la verdadera comprensión de la obra fílmica, fomentando así la idea de que cada espectador debe convertirse en su propio crítico de cine, con su propia opinión personal de cada obra.

Montjoie: Ricciotto Canudo
Montjoie: Ricciotto Canudo

Porque en una aproximación al hecho cinematográfico desde un punto de vista, ya no sólo riguroso, sino más exigente, no basta con la contemplación y disfrute de la película. Es necesario aprender a juzgar por uno mismo. No debemos limitarnos a repetir lo que otros hayan dicho sobre una película:

  • Ni la crítica, a la que se puede tener en cuenta —un servidor siempre ha prestado atención a los textos de André Bazin, a publicaciones impresas como Dirigido por o Cahiers du Cinéma, o a personalidades tan distinguidas como el antiguo presentador del programa de RTVE, Días de Cine: Antonio Gasset Dubois—, pero más como una orientación que como una resolución;
  • Ni los profesionales involucrados en la creación de la obra, del producto, tengan como ejemplo los denominados making of, que se acaban convirtiendo en una herramienta más de promoción de la película, en lugar de ser un intento de aproximación al espectador, como parecía que iba a ser en un principio;
  • Ni mucho menos las Academias y Festivales que coronan, más que premian, determinadas películas, casi siempre en función de unos parámetros más o menos establecidos de antemano. En cualquier caso, el espectador debería aprender a reconocer esos parámetros para poder encontrar su propio festival.

    Ricciotto Canudo: Gazette des 7 arts
    Ricciotto Canudo: Gazette des 7 arts

Me atrevo, aquí y ahora, a proponer al lector un modelo para el análisis fílmico en el que se tengan en cuenta los siguientes puntos, que trataré de explicar y completar en un futuro cercano:

  1. El planteamiento del análisis fílmico visto como si fuera un comentario de texto, al que todos hemos debido tener acceso en nuestros respectivos procesos educativos, como propuesta básica para realizar una análisis intuitivo en el que se tenga en cuenta el tema que trata una determinada obra, una sinopsis que ordene las ideas de lo que hemos visto y nos lleve a una comprensión del contenido de la narración, así como el reconocimiento de la forma que han utilizado para desarrollar el relato, para poder llegar así a la interpretación personal de la película, el videoclip, o hasta el spot que hemos visto en televisión.
  2. Para aquellos que tengan aspiraciones más profundas, deberían primero plantearse los fundamentos teóricos para el análisis fílmico que desean o pueden desarrollar, dependiendo de las características y cualidades intelectuales de cada cual y teniendo a su disposición teorías tan variadas como la lectura que propone Nazareno Taddei, el sencillo comentario de Ramón Carmona, el profundo análisis crítico de carácter formal de David Bordwell y Kristin Thompson, o el análisis textual por el que se decantan Jacques Aumont y Michel Marie, quizás el modelo más popular, que ya fuera utilizado por la publicación francesa Cahiers du Cinéma en los años sesenta, y que retomaba las reflexiones de Lev Kulechov y Sergei M. Eisenstein.
  3. Pero en definitiva cada individuo debe escoger su modelo de análisis, de entre los que un servidor prefiere el que propone José Luis Sánchez Noriega en su Historia del Cine. Teorías y géneros cinematográficos, fotografía y televisión, que comienzan por el reconocimiento del contexto de producción de la obra y una ficha técnica y artística como introducción a una sinopsis argumental, para seguir con un ejercicio de reconocimiento de los elementos formales del texto, así como aquellos elementos formales que definen el relato, estableciendo la temática de la obra, para llegar así a una crítica personal en la que se hace una interpretación de la obra audiovisual motivo de análisis.
  4. Es importante tener en cuenta la teoría de la comunicación que reconoce los diferentes agentes que intervienen en cualquier forma de comunicación, así como los procesos que intervienen en la asimilación de la información.
  5. Es imprescindible tener la capacidad de reconocer los diferentes aspectos morfológicos (diferenciando entre los elementos visuales y los sonoros), sintácticos (para los que es necesario conocer el lenguaje audiovisual) y semánticos (teniendo en cuenta tanto el significado denotativo y connotativo de cualquier imagen, así como los diferentes recursos estilísticos que pueden modificar el significado de los elementos del mensaje tales como los tropos, el tiempo del relato, las figuras deícticas —deixis, anáfora y catáfora—, los recursos morfosintáticos, los semánticos o diferentes figuras de las consideradas patéticas, lógicas, oblicuas, etc., etc. ), para alcanzar una comprensión ajustada de cada obra, independientemente de su estética y de su estilo, que también deberían ser considerados.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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