Un dios salvaje

Título original: Carnage
Año: 2011
País: Francia, Alemania y Polonia

Dirección: Roman Polanski
Guión: Yasmina Reza & Roman Polanski
Producción: Saïd Ben Saïd
Fotografía: Pawel Edelman
Música: Alexandre Desplat
Montaje: Hervé de Luze
Diseño de producción: Dean Tavoularis
Decorados: Franckie Diago
Vestuario: Milena Canonero
Reparto: Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz, John C. Reilly, Elvis Polanski, Eliot Berger, Joseph Rezwin, Nathan Rippy… 

el dios salvaje y los seres humanos ridículos

La última película de Roman Polanski es una auténtica comedia con la que el cineasta franco-polaco es capaz de llevar hasta tal límite a sus personajes. Con Carnage consigue sacar a la luz todas la hipocresía y las más profundas miserias que se esconden debajo de los códigos de conducta de la sociedad occidental. No cabe duda, de que gran parte del mérito de su obra reside en los textos de Yasmina Reza y en la efectividad de un magnífico reparto. De hecho, el director pone su planificación al servicio de Jodie Foster, Kate Winslet, Christoph Waltz y John C. Reilly. Sin embargo el director consigue dotar a la película de su toque y sello personal.

Siempre he considerado que Polanski era uno de los cineastas contemporáneos que mejor habían asimilado y propagado el legado de un movimiento inmediatamente posterior al expresionismo alemán, y que tuviera en Friedrich W. Murnau, su mayor exponente: el Kammerspielfilm. Este movimiento de cine realista en el que siempre se utilizaban pocos personajes, no sólo era heredero del teatro, sino que precisamente se le llamaba así porque parte de un movimiento teatral que desarrollara Max Reindhart, una especie de teatro de cámara que se denominaba kammerspiel. El espíritu del movimiento era crear sencillas piezas, con pocos personajes en los que se mantenían las tres unidades básicas: tiempo, lugar y acción.

Si Polanski ha sido relativamente fiel a esta premisa en películas como El cuchillo en el agua (Nóz w wodzie, 1962), Repulsion (1965), Callejón sin salida (Cul-de-sac, 1966), El quimérico iquilino (Le locataire, 1976), Lunas de hiel (Bitter Moon, 1992) o La muerte y la doncella (The Death and the Maiden, 1994), con Carnage llega todavía más lejos rodando la película como si fuera una auténtica obra de teatro, es decir, desde la primera secuencia hasta la última. Permitiendo que su reparto pueda aprovechar las emociones que la evolución del relato proporciona a sus respectivos personajes con el desarrollo de la acción. Quizás ellas estén mejor que ellos, y si soy un completo admirador del trabajo de Kate Winslet y su personaje es ciertamente uno de los más agradecidos de la películas, lo cierto es que Jodie Foster está absolutamente fantástica.

No cabe duda que soterrado bajo el pretexto que da pie a la película, esa disputa entre los hijos de ambas parejas, subyace el lamentable incidente por el que Roman Polanski sufre la desmesurada persecución de la “justicia” de los Estados Unidos de América. Lo expreso así porque si su actuación fuera, ciertamente, un auténtico y lamentable error, el cineasta se ha arrepentido públicamente, además de haber pedido perdón a la persona que fue víctima de su agresión. Quien no sólo le ha perdonado, sino que acude de su mano al estreno de las películas del cineasta (en Francia, claro). Por lo que permitan ver en estos cuatro personajes, sobre todo en los que interpretan Foster y Reilly, una demoledora crítica contra la hipócrita moral estadounidense.

No voy a decir que esta sea una de las mejores películas de Roman Polanski, incluso me molesta que sea tan breve, podemos decir que es una película carente de acciones o giros que permitan una mayor evolución de la historia, aunque sus personajes sí evolucionan, pero sí tiene una contundente conclusión. Pero lo que no cabe duda es de lo oportuna que resulta en la filmografía de su director, precisamente después de El escritor (The Ghost Writer, 2010), que desde mi punto de vista también aludía a la persecución a la que se veía sometido por los estadounidenses. De alguna manera, Yasmina Reza funciona como el “ghost writer/negro” del propio Polanski en Carnage, pues al fin y al cabo, él siempre podrá decir que el tema y el argumento son de ella, quien también firma el guión junto al cienasta, y que él tan sólo se limita a poner su obra en imágenes. Pero qué divertido y satisfactorio es el resultado.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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