Infancia clandestina

Título original: Infancia clandestina
Año: 2011
País: Argentina, España & Brasil

Dirección: Benjamín Ávila
Guión: Benjamín Ávila & Marcelo Müller
Producción: Luis Puenzo & Benjamín Ávila  
Fotografía: Iván Gierasinchuk
Música: Marta Roca Alonso & Pedro Onetto
Montaje: Gustavo Giani
Dirección artística: Yamila Fontan 
Reparto: Natalia Oreiro, Ernesto Alterio, César troncoso, Cristina Banegas, Teo Gutiérrez Moreno, Mayara Neiva, Douglas Simon, Violeta Palukas, Candelaria Irigoyen, Lucas García, Luzas Zenone, Dylan Ezequiel Rodríguez, Rodrigo Romero Odriozola, Florencia Camila Pagliaroli, Catalina Schneider, Joel Sebastián Serrano, Franco Defeliche, Pilar Vega, Paula Ransenberg, Elvira Onetto, Pablo Sznitowski, Daría Valenzuela, Benjamín Ávila, Luis Ricardo Asensio, Luciano Ricio, Ariel Matías Morosín, Marcelo Mininno, Luciana Dulizky, Pablo Cura, Pedro Onetto, Sebastián Carballido, Luis Solanas, Julia Martínez Rubio, Luciano Cazaux, Luis Alí, Hernán Zabala, Romina Michelizzi… 

demasiado melodrama, para tan poco compromiso político

El éxito del primer largometraje de ficción de Benjamín Ávila es una de las principales bazas de la película argentina para alzarse con el Goya a la mejor película iberoamericana. Ganadora del Colón de Oro a la mejor película en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, el premio Casa de América en el de San Sebastián, y con 10 premios Sur, que concede la Academia de Cine Argentina, Infancia clandestina parte como la favorita para hacerse con el premio Goya. Quizás en contra tenga que el año pasado ya fuera una película argentina, Un cuento chino (2011, Sebastián Borensztein), la ganadora del Goya en la misma categoría (una elección que siempre encontraré incomprensible). Y no es que tenga nada en contra del cine argentino, pero es que parece que la Academia española se empeña en señalar sus producciones menos interesantes porque Infancia clandestina, siendo una película entretenida, tampoco es una película que me haya gustado del todo.

Su argumento parte de una premisa interesante pero, aparte de las excesivas similitudes con Un lugar en ninguna parte (Running on Empty, 1988, Sydney Lumet), pareciera como si el director de la película, igual que la familia protagonista, no quisiera ceder ante la elocuencia de la abuela. Y todo para terminar dándole la razón. Sin querer profundizar en el tema por no caer en el spoiler, basta decir que es como si Benjamín Ávlia quisiera hacer un cine revolucionario y contestatario, pero sin poner las cartas sobre la mesa, sin exponer verdaderamente lo que opina de sus personajes. Me quedo con la relación entre tío y sobrino -fabuloso Ernesto alterio-, y esa historia de amor adolescente frustrada pero, en conjunto, me parece demasiado melodrama para tan poco compromiso político.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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