Mamá

Título original: Mama
Año: 2013
País: España & Canadá

Dirección: Andrés Muschietti
Guión: Neil Cross, Andrés Muschietti & Barbara Muschietti, basado en una idea original de Andrés Muschietti & barbara Muschietti
Producción: J. Miles Dale & Barbara Muschietti  
Fotografía: Antonio Riestra
Música: Fernando Velázquez
Montaje: Michele Conroy 
Diseño de producción: Anastasia Masaro
Dirección artística: Elis Lam
Decorados: Patricia Cuccia
Vestuario: Luis Sequeira
Reparto: Jessica Chastain, Nikolaj Coster-Waldau, Megan Charpentier, Isabelle Nélisse, Daniel Kash, Javier Notet, Jane Moffat, Morgan McGarry, David Fox, Dominic Cuzzocrea, Christopher marren, Julia Chantrey, Ray Kahbert, Diane Gordon, Matthew Edison, maya Dawe, Sierra Dawe, Nick Hall, Joey Proulx, Hannah Cleesman, Elva Mai Hoover, Pamela Farrauto, Chrys Hobbs, Laura Guiteras, Melina Matthews… 

la dificultad de mantener los lazos familiares después de muerta

A pesar de que la carrera de Jessica Chastian es corta en el tiempo, no es en absoluto breve en extensión, y lo cierto es que tampoco en calidad. Dos nominaciones al Oscar, una como actriz de reparto por The Help y otra como protagonista de Zero Dark Thirty, avalan una trayectoria ecléctica y arriesgada en la que se atreve con todo tipo de cine. Lo que seguro muchos nunca hubieran pensado es que acabaría involucrada en una producción española. Y en cierta manera es lo que ha sucedido con Mama, coproducción hispano-canadiense que, vendida como una película con el sello de Guillermo del Toro, tiene el logro de haberse convertido en la ¡primera película española que alcanza el número 1 en el Box Office estadounidense! Casi mejor que hacerlo en España ¿no JA Bayona? Aunque claro, si al final es un poco mierda, el mérito tampoco es tan grande.

Los hermanos argentinos Andrés y Barabara Muschietti debutan en el largometraje con la adaptación de su cortometraje homónimo, realizado en 2008, que nada tiene que ver con aquel otro corto de idéntico nombre, Mama, que Pablo Berger dirigiera veinte años antes. Por un lado se percibe la reincidencia en el estilo de ese cine de género castizo (¿quien lo hubiera dicho?), más cercano a las películas de Filmax y Castelao Producciones que a las de Rodar y Rodar, aunque con una pizca de todas. Ciertamente no me extraña que se empeñen en machacar una fórmula que ha resultado ser mucho más efectiva fuera de nuestras fronteras que en casa, como suele ser habitual. Por otro lado, nos encontramos con la parafernalia visual característica del cineasta mexicano, responsable de títulos como Cronos, El espinazo del diablo o El laberinto del fauno, del que hereda monstruos y mitología con estética neogótica.

El resultado es una película muy acertada en el plano visual, pero insoportablemente plana en el textual. La espléndida fotografía de Antonio Riestra no consigue disimular la falta de riesgo de Andrés Muschietti, cuya planificación no se aleja del estándar, por mucho que algún plano o movimiento de cámara pueda resultar interesante. Aunque poco más se podría hacer de un texto previsible que no sólo no consigue explicar con convicción o mínima verosimilitud una historia que podría perfectamente haber sido carne de The X Files, pero que fracasa en su intento de plantear el relato como un drama familiar que se vuelve terrorífico trágico para erigirse finalmente en fantástico fantasmagórico.

Si a esto añadimos que todos los personajes resultan excesivamente estereotipados, sabiendo desde el primer momento quien nos tiene que caer bien y mal, para que no nos importe en absoluto el destino que se les pueda venir encima, conseguiremos esa fórmula aritmética que han seguido al pie de la letra, pero aunque a efectos económicos les haya salido rentable, no tiene validez alguna en el artístico.

Por mucho que Jessica Chastain se haya entregado a su personaje, su actitud no se corresponde precisamente con la de una gótica que toque el bajo en una banda de rock (aparte de que está empezando a correr el riesgo de empalagar con tanta película). Si no convence mucho la aportación del actor danés Nikolaj Coster-Waldau, que se dejaba ver hace poco en Hodejegerne (Headhunters), las más convincentes acaban siendo las dos niñas protagonistas: Isabelle Nélisse y Megan Charpentier. Con mención especial para el inquietante Javier Botet, un gran desconocido en la línea de Andy Serkis, que está detrás de monstruos con sabor hispano como la niña Medeiros de [Rec].

¿Es esta una versión posmoderna de Rosemary’s baby con los vástagos de otra? No me habría importado sentir todo el tiempo que estoy en un episodio de The X Files, pero cuando después se empeñan en conectar con ese (ya antipático y excesivamente manido) universo “mágico” de Tim Burton, terminan por descolocarme y sacarme de quicio y de la película. Y me molesta, porque a pesar de todo, muchos momentos funcionan. Es la lucha entre lo que podría haber sido y lo que es, lo que termina por catapultar la película por el mismo lugar por el que terminan algunos de los protagonistas de Mama.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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