Un asunto real

Título original: En kongelig affære
Año: 2012
País: Dinamarca, Suecia & República Checa

Dirección: Tania
Guión: TaniaNikolaj Arcel
Producción: Meta Louise Foldager, Sisse Graum Jørgensen & Louise Vesth  
Fotografía: Rasmus Videbaek
Música: Cyrille Aufort & Gabriel Yared
Montaje: Kasper leick & Mikkel E.G. Nielsen
Diseño de producción: Niels Sejer
Vestuario: Manon Rasmussen 
Reparto: Alicia Vikander, Mads Mikkelsen, Mikkel Boe Følsgaard, Trine Dyrholm, David Dencik, Thomas W. Gabrielsson, Cyron Melville, Bent Mejding, Harriet Walter, Laura Bro, Søren Malling, Jakob Ulrik Lohmann, Søren Spanning, Frederik Christian Johansen, John Martinus, Rosalinde Mynster, Nikol Kouklová, Egob Nielsen, Michaela Horká, Alzbeta Jenická, Anna Stiborová, William Jøhnk Nielsen, Julia Wentzel Olsen, Frank Rubaek, Klaus Tange, Karin Røbeck, Zinnini Elkington… 

la indignación llegó a dinamarca con la ilustración

Después de conseguir en Berlín el premio al mejor actor, para Mikkel Boe Følsgaard, y el de mejor guión para Rasmus Heisterberg y Nikolaj Arcel, quien a su vez también es el director de En kongelig affære (A Royal Affair para el mercado internacional y Un asunto real para el español), se colaba entre las películas que optan a un Oscar a la mejor película en lengua extranjera esta película danesa. Para el que pueda pensar que se trata de otra película más sobre intrigas palaciegas decirle que, aunque puede que así sea, lo cierto es que se trata de uno más de los estupendos relatos que, en la línea de otras películas estrenadas en 2012, también gira en torno a la manipulación, a la que aquí podemos añadir la corrupción política, esa lacra que parece acompañar a la humanidad desde los tiempos de las cavernas, que no sólo desde lso tiempos de la Ilustración.

De entrada avisar de que si en ese primer momento en que aparece el rey en la película, interpretado estupendamente por Mikkel Boe Følsgaard en el que es su primer papel cinematográfico, se les viene a la cabeza la imagen de un travieso Lars Von Trier, que sepan que no van desencaminados, porque el director de Antichrist es uno de los productores ejecutivos de la película, quien también ha participado en su guión, aunque finalmente no haya sido acreditado. Las excentricidades de este rey danés no difieren mucho de las torpes maneras que el cineasta danés ha he hecho gala en público alguna que otra vez. De hecho, pareciera que hubiese reservado uno de los personajes más antipáticos de la película para Trine Dyrholm, habitual colaboradora de Susanne Bier ( a quien Von Trier no soporta), como también lo es Madds Mikkelsen. Si a esto sumamos que dirige el proyecto Nikolaj Arcel, que fuera guionista de la primera de las adaptaciones de las novelas de Stieg Larsson, Män som hatar kvinnor (Millenium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres, 2009, Niels Arden Oplev), rescatando al que fuera uno de los actores de la película, David Dencik, que también participaría en la versión estadounidense, The Girl with the Draggon Tattoo, nos haremos una idea de por qué nos suenan muchos de los actores y actrices que, junto a la actriz sueca, Alicia Vikander, completan el estupendo reparto de la película.

Si En kongelig affære está construida siguiendo los preceptos estéticos del cine de época, con una esmerada fotografía y una dirección artística, vestuario y peluquería con todo lujo de detalles, todo este esfuerzo queda en un segundo plano, pero por la elocuencia del tema que trata. El interés de Arcel y Heisterberg no es exactamente el de mostrar los hilos que movían la sucesión al trono danés en los tiempos de la ilustración, sino evidenciar los vínculos entra acciones y pensamientos que nos permitan entender cómo aquellos acontecimientos fueron vitales para entender la realidad danesa hoy en día. Tengamos en cuenta que estamos hablando de uno de los países europeos más avanzados intelectualmente hablando, algo que no se logra de un día para otro.

Los actos de hoy sirven para asentar la sociedad de mañana, si creas leyes justas tendrás un mundo justo, si creas leyes injustas el mundo se volverá oscuro e infeliz. Volverás a la Edad Media, como está volviendo en estos momentos España a pasos agigantados. En este sentido la película también entraría en esa categoría tan reciente de cine indignado, en el que los políticos que miran por su propio bien tienen los días contados, así como se muestra a favor de aquellas otras personas que miran por el bien común, el de la sociedad. De nuevo comprobamos que no se trata de un relato superficial o autocomplaciente, porque también se alerta sobre los peligros de caer en el abuso de poder, aunque se haya empezado con muy buen pie. Toda acción es buena e importante para conducir a las nuevas generaciones por el camino ilustrado.

Emocionante y divertida a partes iguales, quizás la aproximación visual de la película sea más bien clásica, como el triángulo amoroso que retrata, pero esto permite que el espectador no se distraiga. Y si en otras ocasiones se muestra la manipulación como una herramienta peligrosa y negativa, también volvemos a comprobarlo en A Royal Affair, pero completando el ejercicio con la manipulación positiva, la que hace ejercer su poder para conseguir el bien. Uno que no es individual, sino colectivo. Por eso la sociedad danesa no está indignada hoy en día como está la española, porque ellos ya los estuvieron en los tiempos del Ilustración.

Publicado originalmente en EXTRACINE

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