Gravity

Título original: Gravity

Año: 2013
País: Estados Unidos & Reino Unidos

Dirección: Alfonso Cuarón
Guión: Alfonso Cuarón & Jonás Cuarón
Producción: Alfonso Cuarón & David Heyman  
Fotografía: Emmanuel Lubezki
Música: Steven Price
Montaje: Alfonso Cuarón & Mark Sanger 
Diseño de producción: Andy Nicholson 
Dirección artística: Mark Scruton
Decorados: Rosie Goodwin
Vestuario: Jany Termine
Reparto: Sandra Bullock, George Clooney, Ed Harris, Orto Ignatiussen, Paul Sharma, Amy Warren, Basher Savage… 
perder el norte buscando el camino
Resulta difícil trazar una ruta de la trayectoria profesional de Alfonso Cuarón. En todo caso podríamos trazar dos. Una es la que le lleva por esas prescindibles adaptaciones literarias anglosajonas —La princesita (A little princess, 1995), Grandes esperanzas (Great expectations, 1998) o Harry Potter y el prisionero de Azkaban (Harry Potter and the prisioner of Azkaban, 2004)—, que sin duda le han proporcionado una gran proyección internacional, aunque podrían haber firmado cualquier otro cineasta del montón; y otra, más discreta y sobre todo personal —Sólo con tu pareja (1991), Y tu mamá también (2001)—, que elabora habitualmente junto a su hermano, Jonás Cuarón, y que le identifica con un cine de autor más accesible para el gran público, por decirlo de alguna manera. Si con Hijos de los hombres (Children of men, 2006) conseguía tender un puente entre ambas rutas, Gravity (2013), pretende confirmarlo, pero igual que se rompe el cable que une a los dosprotagonsitas de su película, tampoco estoy seguro de que Cuarón haya conseguido del todo su objetivo.

De entrada, no cabe duda alguna acerca de la extraordinaria labor de Cuarón en lo que a planificación y aproximación visual se refiere. No tanto por la belleza de sus imágenes, sino por su precisión a la hora de transmitir exactamente la sensación de estar flotando a la deriva en el espacio. En ese primer plano secuencia de Gravity, no sólo consigue captar la atención del espectador, sino transmitir tanto la gratificante sensación que experimenta Matt Kowalski (George Clooney) en su deambular alrededor de la nave, como el terror y la angustia que siente Ryan Stone (Sandra Bullock) inmediatamente después del accidente que les pone en peligro. La verosimilitud de las diferentes situaciones por las que irán pasando los personajes, y un uso justo y preciso de elementos como la fotografía, el montaje y la banda sonora, contribuyen a dotar de credibilidad a un relato simple y sencillo. 

¿He dicho relato? Bueno, me refería más bien a que, Alfonso Cuarón logra casi la misma verosimilitud que Stanley Kubrick consiguiera con 2001: una odisea en el espacio (2001: a space odyssey, 1968), salvo que si el cineasta estadounidense pretendía contar algo, además de hacernos sentir que estábamos en el espacio, el mexicano no pretende contar nada más que lo que se plantea a primera vista. Quizás las primeras reflexiones de los personajes, unidas a la apabullante fotografía de Emmanuel Lubezki, hicieron pensar a algunos que Gravity iba a ser algo más que una versión de Lo imposible (The imposible, 2012, J.A. Bayona) en el espacio, pero lo cierto es que igual que las opciones se van acotando para la pareja protagonista, se van diluyendo las perspectivas existenciales que se platean inicialmente.

Es cierto que la película se puede disfrutar como una experiencia angustiante, pero un servidor no tiene muy claro lo que realmente querían contar los hermanos Cuarón. ¿Tal vez se trata de un título ecológico que advierte sobre la necesidad de reciclar, incluso a escala espacial? Podría ser, pero me parece algo desproporcionado. Es cierto que podemos encontrar apuntes filosóficos acerca de la muerte, nuestra insignificancia ante el universo, y, sobre todo, la capacidad de supervivencia del ser humano, pero es como si les hubiera dado miedo profundizar demasiado, asustar a un público que buscaba la evasión a toda costa. Lo lamento mucho, pero si bien el esfuerzo de Sandra Bullock es realmente notable, igual que le sucede a Ryan, tengo pocas cosas a las que agarrarme y siento que voy a la deriva en un periplo intenso y muy gratificante sensorialmente hablando, pero que carece de verdadera emoción y que, en definitiva, no trata de contar nada realmente. Lo cual está bien, sobe todo porque ni llega a molestarme el 3D, pero más para una atracción de feria, en lo que a sensación se refiere, o a una noticia del telediario, en lo que de emoción se trata.

Publicado originalmente en 400Films

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