Beng Kingsley y Patricia Clarkson en Aprendiendo a conducir (Learning to drive, 2014, Isabel Coixet)

«Apendiendo a conducir» como quien disfruta de un helado en verano

Cartel de Aprendiendo a conducir
Cartel de Aprendiendo a conducir (Learning to drive, 2014, Isabel Coixet)

Título original: Learning to drive
Año: 2014
País: EE.UU.

Dirección: Isabel Coixet
Guión: Sarah Kernochan
Producción: Dana Friedman & Daniel Hammond
Fotografía: Manel Ruiz
Música: Dhani Harrison & Paul Hicks
Montaje: Keith Reamer & Thelma Schoonmaker
Diseño de producción: Dania Saragovia
Decorados: Robert Covelman
Reparto: Ben Kingsley, Grace Gummer, Patricia Clarkson, Jake Weber, Sarita Choudhury, John Hodgman, Samantha Bee, Daniela Lavender, Matt Salinger, Michael Mantell, Jessie Nagpal, Amelia Fowler, Avi Nash, Jonathan C. Kaplan, Bryan Burton, Nora Hummel, Joan Juliet Buck, Randy Graff, Shawn Michael, Beau Baxter, Gina Jarrin, Patrick Brana, Lorri Lindberg, Rajika Puri, Harpreet Singh Toor, Anna Itty, Hervender Singh, Juston Gregory, Lopez, Sean Cole, Raf Liriano, David Boston…

Isabel Coixet es de esas cineastas que no necesitan haber escrito un guión para hacer suya una historia. Ni siquiera necesita profesar en la misma religión, hablar el mismo idioma o tener la misma nacionalidad que sus personajes. Quizás sea su capacidad de rodar en inglés, español, japonés o en francés lo que propicia su respeto hacia otra cultura que no sea la suya, acentuando, como sucede en Aprendiendo a conducir (Learning to drive, 2014), los puntos en común que todos tenemos, sin importar de dónde seamos, creamos en lo que sea que creamos o hablemos el idioma que sea que hablemos. Sólo así puede contarnos un relato en el que una mujer blanca separado en busca de sí misma puede estar tan cerca de un hombre sikh soltero iniciando su propia relación de pareja.

Patricia Clarkson y Grace Gummer
Patricia Clarkson y Grace Gummer en Aprendiendo a conducir (Learning to drive, 2014, Isabel Coixet)

Qué afortunado también el pálpito de Patricia Clarkson cuando le dio a leer el guión deAprendiendo a conducir a la cineasta catalana durante el rodaje de Elegy (2008). Quizás en aquel momento se le vino un poco encima, porque ella misma estaba viviendo una experiencia similar a la de Wendy, pero igual que ella, ha aprendido a conducir. Wendy no sólo tiene que aprender a conducir si pretende que su hija le tome en serio, sino que debe aprender a vivir sola y a dejar vivir. A escuchar al otro. Pero también a imponer su voz y su forma de ver las cosas. Que es lo que marca su diferencia con los demás. Porque de eso precisamente trata Aprendiendo a conducir, de que las relaciones de pareja son cosa de dos y si uno no quiere, el otro no tiene nada más que decir (o no debería). Si por un lado asistimos a la reconstrucción de Wendy tras su fracaso con Ted, debido quizás a que siempre fue demasiado fiel a sí misma, sin tener en cuenta lo que su pareja necesitaba, por otro también somos testigos de cómo Darwan debe aprender a construir su propia relación con Jasleen, cediendo y entendiendo sus propias necesidades. Dos parejas de culturas diferentes, pero con los mismos errores en común. Y es que en las relaciones de pareja todos somos, a la vez, profesores y alumnos que nunca dejamos de aprender.

Sarita Choudhury y Ben Kingsley
Sarita Choudhury y Ben Kingsley en Aprendiendo a conducir (Learning to drive, 2014, Isabel Coixet)

Basándose en un ensayo de Katha Pollitt, Sarah Kernochan construye un guión tan sencillo como sólido, que se apoya y se hace grande en los pequeños detalles. Esos detalles que Isabel Coixet sabe acentuar y maximizar con esa profunda ligereza tan característica de su cine. No me extraña que Patricia Clarkson y Ben Kingsley hayan conseguido tan espléndidas y deliciosas interpretaciones, secundados a la perfección por Jake Weber y, sobre todo, por Sarita Chowdhury, en un registro bastante diferente al que nos mostrara de Mira Berenson en Homeland (2011-2014, Alex Gansa & Howard Gordon). Se les ve tan cómodos a todos con sus respectivos personajes que a veces da la impresión de que asistimos a auténticas improvisaciones filmadas. Porque así esAprendiendo a conducir, una obra que se disfruta como las cosas más sencillas, esas que surgen de manera espontánea, sin premeditación. Exactamente como disfrutar de un helado en una tarde de verano paseando por Nueva York.

Publicado originalmente en 400Films

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