Life feels good (Chce sie zyc, 2013, Maciej Pieprzyca)

“Life feels good”: una mariposa nos habla desde las estrellas

Cartel internacional de Life feels good
Cartel internacional de Life feels good (Chce sie zyc, 2013, Maciej Pieprzyca)

Título original: Chce sie zyc
Año: 2013
Nacionalidad: Polonia

Dirección: Maciej Pieprzyca
Producción: Wieslaw Lysakowski
Guión: Maciej Pieprzyca
Fotografía: Pawel Dyllus
Música: Bartosz Chajdecki
Montaje: Krzysztof Szpetmanski
Reparto: Dawid Ogrodnik, Dorota Kolak, Arkadiusz Jakubik, Helena Sujecka, Mikolaj Roznerski, Kamil Tkacz, Tymoteusz Marciniak, Anna Nehrebecka, Katarzyna Zawadzka, Anna Karczmarczyk, Agnieszka Kotlarska, Janusz Chabior, Gabriela Muskala, Lech Dyblik, Dariusz Chojnacki, Izabela Dabrowska, Witold Wielinski, Miroslaw Nainert, Grazyna Bulka, Klaudia Kaca, Marek Kalita, Teresa Iwko, Grzegorz Mielczarek, Ewa Serwa, Anita Poddebniak, Monika Chomicka, Milena Lisiecka, Miroslaw Kotowicz, Eliza Borowska, Krzysztof Ogloza, Jadwiga Wianecka, Jerzy Matalowski, Piotr Zurawski, Piotr Trojan, Piotr Lesniak, Adela Oczkos, Iwona Sitkowska, Julia Balsewicz, Anna Terpilowska, Dagmara Bak, Marcela Stanko, Beata Wnuk, Jaroslaw Stypa, Igor Wilewski-Sobczuk, Ada Kolodziejczyk..

Pensamos que las estrellas no se mueven cuando en realidad están en constante movimiento. Nuestro punto de vista, desde un planeta que gira sobre sí mismo a la vez que lo hace alrededor del sol, nos imposibilita para percibir el movimiento que nos envuelve, de la misma manera que somos incapaces de identificar las señales que emite un ser humano que nos habla desde las estrellas. Es posible que un filósofo tauroético como Fernando Savater no sea capaz de comprender los sentimientos de personas como Mateusz, de la misma manera que no llega a sentir lo que su perro le quiere transmitir. Menos mal que siempre habrá alguien que sea capaz, no ya de enseñar a Mateusz a comunicarse, sino de aprender cómo se comunica Mateusz.

En el mismo año que la magnífica Ida (2013, Pawel Pawlikowski) acaparaba premios internacionales, quedaba hueco para que Life feels good se llevara el premio del público y dos menciones más en en el festival de Montreal, dos premios en el de Gijón y hasta se repartiera los principales premios de la Academia de Cine de Polonia con la magnífica película de Pawlokowski. Curiosamente, la presencia de Dawid Ogrodnik en el reparto de ambas películas termina por enlazarlas definitivamente, además de que ambas comparten igualmente una frialdad visual que no esconde otra cosa que un torbellino de sentimientos que claman por aflorar.

Dawid Ogrodnik es Mateusz
Dawid Ogrodnik es Mateusz en Life feels good (Chce sie zyc, 2013, Maciej Pieprzyca)

Una parálisis cerebral mantiene a Mateusz atrapado en su cuerpo, pero eso no quiere decir que sea un vegetal,  un idiota, un freak, como muchos le ven. Mateusz es un ser humano que siente y padece, y su problema no es que él no sepa expresarse, es que los demás no le escuchan. Estamos ante un caso inverso al de El milagro de Anna Sullivan (The miracle worker, 1962, Arthur Penn) en el que un ser humano del mismo calibre que John Merrick en El hombre elefante (The elephant man, 1980, David Lynch), nos muestra su historia como si se tratara de La vida es bella (La vita è bella, 1997, Roberto Benigni), sólo que aquí el infierno no es una guerra sino la vida cotidiana, incluyendo algún guiño a Amelie (Le fabuleux destin d’Amèlie Poulain, 2001, Jean-Pierre Jeunet), como esas postales que su hermano le envía de sus viajes, que le permiten a Mateusz viajar desde su silla, de la misma manera que cualquier anécdota doméstica se erige en clase magistral de matemáticas, historia, geografía o anatomía…

Dividida en capítulos, el relato repasa el periplo vital de Mateusz hasta presenciar el despertar, no el suyo, sino el de los demás. En este proceso es importante el equívoco que nos puede hacer pensar que quien le acompaña en un principio es su madre, cuando es nuestra maestra (que no la suya), o que el final de la película puede ser uno cuando resulta ser otro. Si impagable es la interpretación del protagonista, igualmente valiosa es la aportación de todos y cada uno de los integrantes del reparto, aunque es la poética mirada de Pieprzyca, director y autor igualmente del guión, la que termina por cautivar al espectador al dejar fuera del relato cualquier atisbo de compasión. Ni azúcar ni sacarina, no hay edulcorante que endulce la vida de Mateusz, como no sea que alguien le escuche. Pero que el relato sea duro no implica que sea sórdido, o que tenga que dejar fuera las estrellas y mariposas que se mueven alrededor de seres que, por mucho que sí se entiendan entre ellos, tampoco consiguen comunicarse aunque no tengan una parálisis cerebral. La parálisis no está en el cerebro, sino en el sentimiento. Por eso en este relato tan importantes son las acciones como las emociones (por una vez el título internacional es particularmente acertado porque aquí la vida no “es” sino que se “siente”), y quizás por eso son tan elocuentes y precisos esos encuadres en los que los personajes ocupan distintas estancias, marcando la incomunicación en la que viven a pesar de que comparten el mismo techo. Fronteras que desaparecen en el momento en que Mateusz pasa a vivir en una institución en la que está rodeado de otros seres a los que, como a él, tampoco les entienden, lo que no significa que no se comuniquen.

Anna Nehrebecka es la Profesora Bliss
Anna Nehrebecka es la Profesora Bliss en Life feels good (Chce sie zyc, 2013, Maciej Pieprzyca)
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