James Dean

¿Quién dijo que James Dean sólo hizo tres películas?

Pocos mitos han trascendido tanto con tan poco. La trayectoria como protagonista de James Dean se reduce a tres largometrajes, pero completar esta terna no fue un camino sencillo, pasando de especialista de acción a figurante especial, para ir creciendo progresivamente como actor en un ascenso en el que combina cine con teatro y televisión. Es cierto que la calidad de algunas de sus piezas televisivas no está a la altura de las series de televisión actuales, pero también nos permiten profundizar en la versatilidad del joven actor, cuyas cualidades serían puestas en tela de juicio después de su repentina muerte debido a su desbordada capacidad emocional. No rescato todos sus trabajos, tan sólo aquellos de los que he podido encontrar un vídeo que nos permita comprobar su evolución artística por nosotros mismos. Una legado bastante más larga de lo que nos habríamos imaginado, que demuestra que los registros del actor de Indiana era bastante más amplio y extenso de lo que consideramos.

Buy Pepsi by the carton

El 13 de diciembre de 1950 se emite en la televisión estadounidense un anuncio de Pepsi-Cola, primera aparición de un jovencísimo Jimmy Dean introduciendo una moneda en la máquina de discos. Una pieza breve, mera anécdota, que no permite intuir todo lo que el actor daría de sí. Curiosamente, durante el rodaje del spot conoce a Isabelle Dreasemer, quien posteriormente se convertiría en su representante.

A bayoneta calada (Fixed bayonets! 1951, Samuel Fuller)

Su bajo rendimiento académico en la escuela secundaria se compensa con sus habilidades para el deporte, lo que quizás le lleva a ser especialista de acción antes que actor. Entre sus trabajos iniciales figura el de testar las pruebas para un concurso de televisión, lo que finalmente no resulta una evaluación muy fiable dado se le da demasiado bien superar las pruebas que le ponen. Es muy posible que, antes de trasladarse a Nueva York donde estudiaría en el Actor’s Studio y daría sus primeros pasos sobre los escenarios de Broadway, estas cualidades le permitan colarse en esta película de sobre la guerra de Corea. No se le ve en el tráiler, pero nunca está de más disfrutar de una película de Sam Fuller.

Deadline U.S.A. (1952, Richard Brooks)

Tampoco debe ser fácil encontrar a Jimmy en la redacción del periódico que dirige Humphrey Bogart en esta película dirigida por Richard Brooks. Algo que no deja de ser irónico porque el destino quiso que actor y director no se volvieran a reunir para otro proyecto posterior sobre el que estaban en negociación.

Abraham Lincoln (1952, Paul Nickell)

Tras llamar a las puertas de numerosos agentes, es en esta época donde también comienza a abrirse paso en la televisión.  Obvio precedente de los Estudio Uno de RTVE, una de sus primeras intervenciones de la que queda constancia es en el episodio Abraham Lincoln (1952), uno de los dos en los que le dirige Paul Nickell después de haber contado con él también para Ten thousand horses riding (1952).

¡Vaya par de marinos! (Sailor beware, 1952, Hal Walker)

Vehículo para que Dean Martin martirice por enésima vez a Jerry Lewis, es posible que este título trascienda única y exclusivamente por el mero hecho de ser el primer papel con frase de James Dean.

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James Dean en See the jaguar
James Dean en See the jaguar

See the jaguar (1952, Michael Gordon)

Visto que el cine se le resiste y la televisión todavía no da sus frutos, no desestima la oportunidad de subirse a los escenarios de Broadway con la representación de See the jaguar, una obra en tres actos de N. Richard Nasch, dirigida por Michael GordonArthur Kennedy, Constance Ford y Philip Pine son sus compañeros de reparto en una obra en la que interpreta a un adolescente que ha vivido toda su vida en una jaula, confinado por su propia madre, atormentado ahora por un mezquino individuo. A pesar de que el teatro exige mucha disciplina, Jimmy no duda en poner en práctica la que posteriormente se convertiría en una técnica habitual de improvisar en cada repetición, cambiando la entonación de las frases para sorpresa de sus compañeros, y hasta algunas líneas del diálogo, contraviniendo a su director. Posteriormente también participa en una adaptación teatral de la metamorfosis de Franz Kafka.

¿Alguien ha visto a mi chica? (Has anybody seen my gal? 1952, Douglas Sirk)

No es Gigante la única película en la que coinciden Rock Hudson y James Dean, antes aparecen en esta excéntrica comedia de Douglas Sirk sobre un anciano millonario sin familia que ha decidido dejar toda su fortuna a los descendientes de una antigua novia que le rechazó. No es seguro que llegaran a cruzarse en algún momento del rodaje, pero sí lo hace en esta misma secuencia es con Piper Laurie, posteriormente integrante del reparto de la serie Twin Peaks (1990, David Lynch & Mark Frost), donde rinden tributo al actor a través del personaje interpretado por James Marshall.

Un conflicto en cada esquina (Trouble along the way, 1953, Michael Curtiz)

No creo que le hiciera mucha ilusión compartir plano con John Wayne. Es probable que sí lo hicieran, aunque no creo que estuvieran muy cerca puesto que sí queremos buscar al actor de Indiana tendremos que buscarle entre los espectadores de algún partido del equipo de fútbol en el que es entrenador Steve Williams (John Wayne), metido en problemas a doble escala puesto que en le nivel profesional está inmerso en un escándalo de contratos en una pequeña escuela católica, mientras que a nivel personal tiene que luchar por la custodia de su hija. No creo que un cineasta tan convencional como Michael Curtiz, hubiera tenido interés en contar con Dean en ninguna de sus películas posteriores, la verdad.

The evil within (1953, Don Medford)

Tras participar en dos episodios de la serie Treasury men in action, interviene junto a Rod Steiger en un episodio de Tales of horror en un personaje que ya tiene mucho más peso que en los anteriores intervenciones y que podemos considerar un personaje secundario más que una figuración especial, como venía haciendo.

Something for an empty briefcase (1953, Don Medford)

Una cosa lleva a la otra y vuelve a ser Don Medford quien le pone en bandeja pasar de un papel secundario a hacer su primer protagonista televisivo en Playhouse, el espacio patrocinado por las sopas Campbell, en donde hace de un simpático ratero de poca monta que le va como anillo al dedo.

Sentence of death (1953, Matt Harlib)

En agosto vuelve a Studio One, aunque no repite como protagonista, su papel sí tiene mucha más importancia que sus anteriores intervenciones en el mismo espacio. Es posible que sena breves, pero lo interesante de estas piezas es que en aquella época todavía se graban en directo, por lo que podemos apreciar la particular espontaneidad de Dean en todo su esplendor.

Rex Newman, reporter for the Globe and news (1953)

The big story es un docu-drama que adapta para la televisión un popular serial de radio basado a su vez en hechos reales acontecidos en los Estados Unidos. Cada episodio comienza y termina con un reportero que se mantiene como narrador de un relato a través del que se dramatiza el suceso. Progresivamente los personajes atormentados comenzaban a apoderarse de la trayectoria de James Dean.

A long time till dawn (1953, Richard Dunlap)

A pesar de que posteriormente muchos proclamarían lo difícil que resultaba trabajar con él, lo cierto es que no parecía que esa era la regla en el medio televisivo donde le suelen reclamar para volver a aparecer en espacios en los que ya había intervenido. Regresa a Omnibus para interpretar a un joven rebelde arrestado por posesión de marihuana en Glory for the flower (1953), vuelve a Campbell Playhouse para participar en Life sentence (1953), cuyo título deja pocas dudas sobre el contenido del relato, y dos son las veces que reincide en Kraft television Theatre, primero en la pieza Keep our honor bright y después en A long time till dawn, donde la actitud de su personaje parece un perfecto precedente de Al este del edén.

The bells of Cockaigne (1953, James Sheldon)

James Sheldon sería otro de los directores que no tendrían problema en repetir con James Dean en la televisión. Su primer contacto se produce a través de esta pieza de la prestigiosa serie del Armstrong Circle Theatre.

Harvest (1953, James Sheldon)

La segunda colaboración con Sheldon, en donde vuelve a coincidir también con Vaughn Taylor, se produce en The Johnson’s Wax Program, donde nos ofrece un perfil ligeramente diferente de James Dean. En esta ocasión es el hijo de una modesta familia, enamorado de un joven con la aspira a casarse para abandonar la granja familiar.

I’m a fool (1954, Don Medford)

Es una pena que no quede constancia de ninguna de sus incursiones en el espacio Danger, en donde le había dirigido Sidney Lumet en el episodio No room (1953), participando después en death is my neighbour (1953, John Peyser), emitiéndose en marzo de 1954 su tercera colaboración en el espacio con The little women (1954, Andrew McCullough), volviendo una cuarta vez para protagonizar Padlock (1954, Louis S. Peterson). En su retorno a la televisión tras el impasse teatral, vuelve a ser reclamado por Don Medford, para incorporarse a dos piezas para el espacio Expectation, un espacio patrocinado por General Electrics y presentado por el inefable Ronald Reagan. No deja de ser curioso que, prácticamente un año antes del estreno de Rebelde sin causa, ya coincide por primera vez aquí con Natalie Wood.

Louis Jourdan y James Dean en The immoralist
Louis Jourdan y James Dean en The immoralist

The immoralist (1954, Daniel Mann)

Si 1953 es un año largo, pero prolífico que consigue proporcionarle un lugar destacado en la pequeña pantalla, en 1954 cede sitio para el teatro participando en obras como The scarecrow, Women of Trachis y, sobre todo, The immoralist. Augustus Goetz y Ruth Goetz adaptan una novela de André Gide en la que un arqueólogo, recién casado con el único objetivo de cubrir sus instintos homosexuales, es incapaz de consumar la noche de bodas, para lo que se embarca en una luna de miel con su esposa por Normandía y Argelia esperando que el viaje incentive su instinto sexual. Cosa que sucede, pero con un joven árabe que le seduce, lo que también le permite consumar su matrimonio y dejar felizmente embarazada a su esposa. Louis Jourdan era el arqueólogo, Geraldine Page la esposa, y James Dean el árabe seductor. Problemas durante los ensayos llevan al productor de la obra, Billy Rose, a sustituir al director inicial, Herman Schulmin, por Daniel Mann. Lo que tampoco beneficia demasiado a Jimmy, fuertemente protegido por su compañera de reparto que evita a toda costa que le sustituyan. Sin embargo y a pesar de que conseguiría muy buenas críticas, abandona la obra tras su primera representación, siendo reemplazado por Philip Pine, que había sido su compañero en See the jaguar. Quizás influyera el hecho de que en alguna de las premieres le había visto Elia Kazan, que le llamaría para hacer una prueba para su próxima película.

James Dean y Geraldine Page en The immoralist
James Dean y Geraldine Page en The immoralist

The dark, dark hours (1954, Don Medford)

En su cuarta colaboración con Don Medford, el propio Ronald Reagan es su antagonista en el que interpreta a un doctor ante el que se presentan dos criminales después de un asalto en el que uno de ellos resulta herido de bala.

The thief (1955, Vincent J. Doneheu)

Antes de incorporarse al rodaje de la que sería su primer largometraje comparte reparto con Mary Astor, Paul Lukas y Diana Lynn en la adaptación de una obra de Henri Bernstein para el espacio The United States Steel Hour. Toda una excentricidad no sólo porque interpreta a Fernand, un jovencito francés con los mismos problemas familiares que otros de sus personajes debido a que su padre se casa por segunda vez, enfrentándose a a su propios conflictos emocionales al estar enamorado de una joven casada, sino porque se trata de una obra de época.

Al este del edén (East of eden, 1955, Elia Kazan)

Y llega el salto a la gran pantalla con la adaptación de la novela de John Steinbeck de la mano de Elia Kazan, quien anteriormente había dirigido al que era su modelo a seguir, Marlon Brando, en tres películas. Brando había sido la primera opción para Kazan, pero ni él, ni Montgomery Clift, ni Paul Newman, quien comparte pruebas de pantalla con Dean consiguieron seducir al director tanto como Jimmy. De hecho, le proporciona al actor libertad absoluta para la construcción del personaje, interviniendo, eso sí, en su caracterización al obligarle a tomar el sol y ganar algunos kilos de peso para parecer realmente un campesino. Sus estrategias incluyen ponerle a vivir en el mismo apartamento que Richard Davalos, su hermano en la película, emborracharle para una secuencia, o incluso instalar una mirilla para observarle sin que lo sepa y manipularle después. Menuda libertad. En cualquier caso, uno de los grandes valores de la película es la interpretación de James Dean, que sigue conmoviendo hoy en día y, aunque póstuma, le reporta su primera nominación a un Oscar.

The unlighted road (1955, Jus Addiss)

Convertido ya en una auténtica estrella de Hollywood, James Dean recala en la televisión antes de iniciar su siguiente proyecto cinematográfico. No sólo protagoniza este episodio del espacio Schlitz playhouse of stars, sino que es él mismo quien se encarga de presentarlo en su nuevo estatus de estrella.

Rebelde sin causa (1955, Nicholas Ray)

Casi un mes antes del estreno de su segundo largometraje, James Dean fallece en un accidente de tráfico. La suya es la primera muerte trágica de lo que casi parece una maldición sobre los tres protagonistas de la película puesto que Sal Mineo fallece en febrero de 1976 tras ser apuñalado y Natalie Wood se ahoga en otoño de 1981 en circunstancias nunca aclaradas, sobre todo si recordamos la fobia que tenía al agua. Esta es realmente la película que más contribuye a la creación del mito por el impacto emocional que el relato causó en los espectadores de la época. Dean pudo incorporarse al rodaje de la película debido a que el embarazo de Elizabeth Taylor había pospuesto el de Gigante.

Gigante (Giant, 1956, George Stevens)

El 23 de  septiembre de 1955, James Dean terminaba el rodaje de sus secuencias, falleciendo tan sólo una semana después. Al conocer su muerte Elizabeth Taylor está tan afectada que no puede rodar ese día. A pesar de que Dean no estaba muy satisfecho con la manera de trabajar de George Stevens, y que no se lleva precisamente bien con Hudson durante el rodaje, la fuerza de su interpretación se apodera de toda la película consiguiendo su segunda nominación, segunda también póstuma, a los premios Oscar.

Justo antes de su muerte rueda una pieza de promoción sobre seguridad vial en la que lleva puesto el vestuario que lucía en Gigante, advirtiendo sobre los peligros de la conducción irresponsable que, irónicamente, terminaba con la frase “la vida que salves podría ser la mía”. Nunca llegaría a emitirse por televisión.

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