Joseph Gordon-Levitt es Philippe Petit en El desafío

«El desafío»: a fake story, lo difícil es no caerte de la butaca

Cartel de El desafío
cartel de El desafío (The walk, 2015, Robert Zemeckis)

Título original: The walk
Año: 2015
Nacionalidad: EE.UU.

Dirección: Robert Zemeckis
Guion: Robert Zemeckis & Christopher Browne, basado en una novela de Philippe Petit
Producción: Jack Rapke, Steve Starkey & Robert Zemeckis
Fotografía: Dariusz Wolski
Montaje: Jeremiah O’Driscoll
Música: Alan Silvestri
Diseño de producción: Naomi Shohan
Dirección artística: Félix Larivière-Charron
Decorados: Ann Smart
Vestuario: Sttirat Anne Larlarb
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Guillaume Baillargeon, Émilie Leclerc, Mark Trafford, Inka Malovic, Lucas Ramacière, Martin Lefevre, Philippe Bertrand, Laurence Deschênes, Patricia Tulasne, Jean-Robert Bourdage, Sylvie Lemay, Sasha Dominique, Soleyman Pierini, Jade Kindar-Martin, Patrick Baby, Ben Kingsley, Marie Turgeon, Charlotte Le Bon, Catherine Lemieux, Larry Day, Clément Sibony, Denis Michaud, Serge Boulianne, Charles Gaudreau, Maxime Paradis, Serge Lepage, Alain Boileau, Jean-Marie Montbarbut, Vlad Stokanic, Philippe Soucy, Philippe Hartman, Guido Grasso Jr., César Domboy, Joel Rinzler, Mark Camacho, Harvey Diamond, Sylvain Landry, Robert D’Alessio, Rosa Ruby Kagan, Steve Valentine, James Badge Dale, Ben Schwartz, Benedict Samuel, Mizinga Mwinga, Harry Standjofski, Stuart Fink, Doug Price, Yanil Ethier, Vittorio Rossi, Sergio Di Zio, Daniel Harroch, Jason Deline, Darrell Harroch, Jason Deline, Darrell Lee-Izeard, Kent McQuaid, Kwasi Songui, Adam Bernett, Karl Graboshas, Jason Blicker, Massimo Cannistraro, Karl Werleman, Chris Cavener, Leif Anderson, Trevor Botkin, Rebecca Croll, Gara Nlandu, Stephen Walters…

Robert Zemeckis ha conseguido plantear un amplio abanico de dudas con El desafío, adaptación de la novela autobiográfica de Philippe Petit en la que relata su gesta de extender un cable entre dos edificios que hoy ya no existen —los más altos del mundo en aquel entonces— y cruzar de uno a otro. La primera pregunta que me asalta surge en el momento en que aparece la imagen de Joseph Gordon-Levitt en una imagen sobrecargada de efectos CGI, cuando acaban de anunciar que vamos a presenciar un relato «basado en un hecho real». Entonces,¿qué hace un californiano fingiendo acento francés? De entrada me parece redundante resaltar que es una historia real, primero porque nunca lo son, es decir, siempre son relatos que parten de un punto de vista concreto, luego que sean más reales o no es tan relativo como la imaginación de quien nos cuenta el relato, aunque en definitiva ¿no son todos los relatos basados en historias reales?

Tengo claro que este es un debate para otro momento, pero claro, cuando parece que Gordon-Levitt se acaba de hacer un lifting con los puntos a punto de ceder ¿o acaso no llegó a quitarse el maquillaje que lucía en Looper (Rian Johnson, 2012) para parecerse a Bruce Willis? Ah, que no llevaba maquillaje, que era su cara. Me quedo muerto, porque además da la impresión de que incluso ¿lleva peluca? Esta sensación de irrealidad se incrementa, no sólo con el hecho de que prácticamente toda la película está hecha en CGI, incluyendo los pasajes que nos remiten al narrador de la película, que incluso son superados por el hecho de que la protagonista femenina, Charlotte le Bon, no parezca otra cosa que una versión en Photoshop de Paz Vega, salvo que sin labios ni nariz. El exceso de maquillaje y efectos no se queda en personajes y decorados, sino que llega a cansar hasta el uso del inglés de una manera tan forzada, por mucho que se encarguen de indicar que el personaje quiere aprender el idioma de la reina Isabel II, más que nada porque todos sabemos que la mejor manera de aprender un idioma no es precisamente con gente que no lo utiliza como lengua materna. Todo es falso en El desafío. Todo menos una secuencia, precisamente aquella en la que el mentor de Petit, Ben Kingsley, le enseña a saludar, resaltando que la excesiva preocupación en mostrar algo termina por resultar un modo de sobreactuación que resalta las carencias que tratas de ocultar. De esta manera consigue transmitir el problema que tiene Robert Zemeckis con su película.

Lo peor de todo son los sentimientos negativos que despierta en el espectador, porque al menos un servidor estuvo toda la proyección deseando que el cable se rompiera, que el aire le tirara, que apareciera King Kong o se estrellase un avión. Pero sabes que no va a suceder porque es una película de Hollywood, por lo que sabes que no va a terminar mal. Aunque mal termina porque al menos un servidor considera que esta muy feo torturar al espectador con un espectáculo innecesario de dos horas de duración sobre una especie de capitán Ahab que persigue una ballena que no es otra cosa que su propia sombra, que no ve porque no llega a reflejarse en el suelo. ¿Y no les parece que tener un pase para subir las torres gemelas “para siempre” es como no tener nada?

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