La edad de la inocencia

Citas y frases de «La edad de la inocencia»

Título originalThe age of innocence
Autor: Edith Warthon
Año: 1920
País: EE.UU.
Galardones: premio Pulitzer en 1921

Citas y frases de La edad de la inocencia 1
Citas y frases de La edad de la inocencia 1

 …el mundo elegante se contentaba todavía con reunirse cada invierno en los destartalados palcos rojos y dorados de la vieja y entrañable Academia. Los conservadores la adoraban porque era pequeña e incómoda, dificultaba el acceso de la «gente nueva» que Nueva York empezaba a temer sin por ello ser ajena a su atracción…

Citas y frases de La edad de la inocencia 2
Citas y frases de La edad de la inocencia 2

…los norteamericanos desean marcharse de sus diversiones aún más deprisa de lo que quieren llegar a ellas.

Citas y frases de La edad de la inocencia 3
Citas y frases de La edad de la inocencia 3

…su reputación de hombre discreto incrementaba sus oportunidades de averiguar lo que pretendía saber.

Citas y frases de La edad de la inocencia 4
Citas y frases de La edad de la inocencia 4

Bueno, os diré qué clase de persona era: cuando no estaba con mujeres, coleccionaba porcelanas. Pagando cualquier precio por ambas cosas, según tengo entendido.

Citas y frases de La edad de la inocencia 5
Citas y frases de La edad de la inocencia 5

Su propia exclamación «las mujeres deberían ser libres… tan libres como nosotros», tocaba las raíces de un problema que en su mundo se había acordado considerar como inexistente. Las mujeres «bien», por mal que las trataran, jamás reivindicarían la clase de libertad a que él se refería, y los hombres de ideas generosas como él estaban, por consiguiente, muy caballerosamente dispuestos —en el calor de la discusión— a concedérselas.

Citas y frases de La edad de la inocencia 6
Citas y frases de La edad de la inocencia 6

El resultado, naturalmente, era que la joven que constituía el centro de aquel complejo sistema de mentiras resultaba tanto más inescrutable por su misma franqueza y seguridad. La pobrecilla era franca porque no tenía nada que ocultar, segura porque no conocía la existencia de nada de lo cual guardarse; y, sin más preparación que ésa, iba a ser zambullida de la noche a la mañana en lo que la gente llamaba evasivamente «las cosas de la vida».

Citas y frases de La edad de la inocencia 7
Citas y frases de La edad de la inocencia 7

La verdadera soledad consiste en vivir entre toda esa gente encantadora que sólo te pide que finjas.

Citas y frases de La edad de la inocencia 8
Citas y frases de La edad de la inocencia 8

—¡Dios mío, quieres que nos fuguemos! —rió.
—Si tú quisieras…
—Me amas de verdad, Newland, ¡soy tan feliz!
—Pero, entonces, ¿por qué no ser aún más felices?
—No vamos a comportarnos como los personajes de las novelas, ¿verdad?
—¿Por qué no? ¿Por qué no? ¿Por qué no?

Citas y frases de La edad de la inocencia 9
Citas y frases de La edad de la inocencia 9

Era la vieja e interminable discusión sobre la obstinada negativa de la «gente inteligente» a frecuentar a la gente elegante.

Citas y frases de La edad de la inocencia 10
Citas y frases de La edad de la inocencia 10

…todo el mundo conocía el triste sino de los pocos caballeros que habían arriesgado su limpia reputación en la política estatal o municipal de Nueva York. Había pasado el día en que tal cosa era posible; el país estaba en mano de los caciques y los inmigrantes, y la gente decente tenía que conformarse con el deporte y la cultura.

Citas y frases de La edad de la inocencia 11
Citas y frases de La edad de la inocencia 11

«Era su armadura», pensó, «su defensa, su reto a lo desconocido», y comprendió por vez primera la ansiedad con que May, que era incapaz de ponerse una cinta en el pelo para presumir, había celebrado el solemne rito de seleccionar y ordenar su extenso vestuario.

Citas y frases de La edad de la inocencia 12
Citas y frases de La edad de la inocencia 12

Archer le miró con el asombro pintado en los ojos, ¡Nueva York, para un joven que había frecuentado a los Goncourt y a Flaubert y que pensaba que la única vida digna de vivirse era la de las ideas! Siguió mirando fijamente a M. Rivière, perplejo, preguntándose cómo decirle que su superioridad y sus cualidades eran el obstáculo más seguro contra su éxito.

Citas y frases de La edad de la inocencia 13
Citas y frases de La edad de la inocencia 13

Percibió en un relámpago de gélida introspección que en el futuro se le iban a solucionar negativamente muchos problemas; pero, mientras pagaba el coche y seguía la larga cola de su esposa hasta entrar en la casa, se refugió en el cómodo tópico de que los seis primeros meses son los más difíciles de matrimonio. «Una vez pasados», pensó; pero lo peor de todo era que la presión de May empezaba a sentirse precisamente en los ángulos que él más deseaba conservar.

Citas y frases de La edad de la inocencia 14
Citas y frases de La edad de la inocencia 14

Simplemente temía que, si conseguía hacerse con la visión del lugar de la tierra donde ella caminaba y la forma en que el mar y el cielo lo enmarcaban, el resto del mundo le parecería menos vacío.

Citas y frases de La edad de la inocencia 15
Citas y frases de La edad de la inocencia 15

Leía historia por la noche desde que May mostró una tendencia a pedirle que leyera en voz alta cada vez que le veía con un libro de poemas; no porque le disgustara el sonido de su propia voz, sino porque siempre preveía los comentarios de su esposa sobre lo que leía. En tiempos de noviazgo, ella se limitaba (como ahora percibía Archer) a repetir lo que él decía; pero, desde que dejó de suministrarle opiniones, May había empezado a arriesgar las propias, con resultados nocivos para el disfrute por parte de su esposo de las obras comentadas.

Citas y frases de La edad de la inocencia 16
Citas y frases de La edad de la inocencia 16

Había pasado toda su poesía y romanticismo en su corto noviazgo; la función no existía porque la necesidad ya había pasado. Ahora empezaba simplemente a madurar como copia de su madre y, misteriosamente, por el mismo proceso, a intentar convertirle a él en un Mr. Welland.

Citas y frases de La edad de la inocencia 17
Citas y frases de La edad de la inocencia 17

—¡Newland! Por favor cierra la ventana. Vas a coger un resfriado mortal.
Bajó la ventana y se volvió.
—¡Un resfriado mortal! —repitió, y sintió ganas de añadir: «Pero si ya estoy muerto. Estoy muerto… llevo meses y meses muerto.
Y, repentinamente, el drama del mundo suscitó como un relámpago una sugerencia. ¿Y si fuera ella la que estuviera muerta? ¡Si fuera a morir… a morir pronto… liberándole! La sensación de estar de pie en la habitación cálida y familiar, mirándola y deseando su muerte, era tan extraña, tan fascinante y abrumadora, que tardó en darse cuenta de su enormidad. Simplemente sentía que el destino le había dado una nueva posibilidad como asidero de su alma enferma. Sí, May podía morir… la gente se moría; gente joven, gente sana como ella; podía morir, liberándole de la noche a la mañana.

Citas y frases de La edad de la inocencia 18
Citas y frases de La edad de la inocencia 18

…en el antiguo código de Nueva York, una de esas cosas era la asamblea tribal en torno a un familiar a punto de ser eliminada de la tribu.

Tres son las adaptaciones cinematográficas de la novela de Edith Warthon en la que nos presenta una historia de amor prohibido entre dos personas que pertenecen a dos mundos diferentes en una época de esplendorosa decadencia. Con Beverly Bayne y Elliott Dexter de protagonistas, la primera de ellas es muda, The age of innocence (Wesley Ruggles, 1924, EE.UU.). Sólo cuatro años después se estrena en Broadway una adaptación teatral de la mano de Margaret Ayer Barnes que sirve de base para la segunda versión cinematográfica, La edad de la inocencia (The age of innocencePhilip Moeller, 1934, EE.UU.), teniendo a Irenne Dunne y John Boles como protagonistas.

Los años setenta siempre ha sido una década que ha interesado a Martin Scorsese, ya sea en el siglo XX o en el siglo XIX, por eso sería él quien aborda la tercera y última adaptación cinematográfica, hasta la fecha, La edad de la inocencia (The age of innocence, Martin Scorsese, 1993, EE.UU.), protagonizada por Michelle Pfeiffer, Daniel Day-Lewis y Winona Ryder, quien ganaría un Globo de Oro por su interpretación de May Welland Archer. Firmada por el propio Scorsese en colaboración con Jay Cocks, quien se convierte desde entonces en su colaborador, la adaptación vuelve sobre la novela, proporcionando incluso algún diálogo que merece la pena recordar:

– Sabía que vendrías.
– Eso demuestra que lo deseabas.

¿Cómo pueden coexistir tal profundidad de sentimientos con tanta ausencia de imaginación?

 

– No has cambiado nada, Newland.
– Había cambiado, hasta que te he vuelto a ver.

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