James franco es C.K. Williams en Tar: el color del tiempo

«Tar: el color del tiempo»: el sabor del tedio, el olor del sueño

Cartel de Tar: El color del tiempo (The color of time, Edna Luise Biesold, Sarah-Violet Bliss, Gabrielle Demeestere, Alexis Gambis, Brooke Goldfinch, Shripriya Mahesh, Pamela Romanowsky, Bruce Thierry Cheung, Tine Thomasen, Virginia Urreiztieta, Omar Zúñiga Hidalgo, 2012, EE.UU.)
Cartel de Tar: El color del tiempo (The color of time, Edna Luise Biesold, Sarah-Violet Bliss, Gabrielle Demeestere, Alexis Gambis, Brooke Goldfinch, Shripriya Mahesh, Pamela Romanowsky, Bruce Thierry Cheung, Tine Thomasen, Virginia Urreiztieta, Omar Zúñiga Hidalgo, 2012, EE.UU.)

Título original: The color of time
Año: 2012
País: EE.UU.

Dirección: Edna Luise Biesold, Sarah-Violet Bliss, Gabrielle Demeestere, Alexis Gambis, Brooke Goldfinch, Shripriya Mahesh, Pamela Romanowsky, Bruce Thierry Cheung, Tine Thomasen, Virginia Urreiztieta, Omar Zúñiga Hidalgo
Guion: Edna Luise Biesold, Sarah-Violet Bliss, Gabrielle Demeestere, Alexis Gambis, Shruti Ganguly, Brooke Goldfinch, Shripriya Mahesh, Pamela Romanowsky, Bruce Thierry Cheung, Tine Thomasen, Virginia Urreiztieta, Omar Zúñiga Hidalgo, basado en poemas de C.K. Williams
Producción: Edward Bass, James Franco, Shruti Ganguly, Vince Jolivette & Miles Levy
Fotografía: Pedro Gómez Millán & Bruce Thierry Cheung
Montaje: Jennifer Ruff & Bruce Thierry Cheung
Música: Garth Neustadter & Daniel Wohl
Diseño de producción: Maki Takenouchi
Dirección artística: Erick Donaldson, Yvette Granata
Vestuario: Branda Abbandandolo & Lauren Delaney George
Reparto: James Franco, Mila Kunis, Jessica Chastain, Zach Baff, Henry Hopper, Bruce Campbell, Demetrios Anastasiow, Giavani Cairo, Jamie DeKelaita, Kimberly Harsch, Jann Hight, Vince Jolivette, Gabriel Kahaian, Evan Kole, Lauren Kole, Robert Langley, Tiffany Lanier, Nina Ljeti, Jordan March, Kathi J. Moore, Ingrid Mortimer, Sharron Nelson, Vincent Pelligrino, Ziam Penn, Joshua Saba, Mia Serafino, Lauren Mae Shafer, Nurah Stanley, Paul Toliusis, Zachary Unger, Danika Yarosh, Noah Zipser…

No. No me complace en absoluto la faceta por la que se conoce principalmente a James Franco, la de actor. Sin embargo, no voy a poner en duda su cultura y su buen gusto, además de que realmente considero que tiene muy buenas ideas. El problema es que acaba siendo él quien las lleva a cabo y ese es, nuevamente, el principal problema de Tar: el color del tiempo. Él y una docena de cineastas acreditados como guionistas y directores que, evidentemente, no consiguen componer un homenaje coherente y convincente del poeta C.K. Williams. Una lástima que todavía estuviera vivo para comprobar la pobreza artística de la interpretación que hacían de sus legado artístico.

No hace falta haber leído a Williams para apreciar la baja calidad de este poema visual, rigurosamente deudor del pretencioso estilo de Terrence Malick —en algún momento llegué a pensar que se trataba de planos desechados de El árbol de la vida (The tree of life, 2011, EE.UU.)—, revestido con la estética causal del mumblecore. El resultado no es otro que una sucesión de inconexas y condescendientes estampas de la cultura estadounidense. Nada que ver, por cierto, con las emociones que despertaba la que fuera ópera prima de Alejandro JodorowskyFando y Lis (1968, México), adaptación de la obra de teatro homónima de Fernando Arrabal, quienes guiados por las directrices del Movimiento del Pánico, empujaban a sus personajes en busca de una libertad que se identificaba con un lugar llamado Tar. Aquí nos encontramos con dos peregrinaciones, sí, la del personaje y la de sus creadores. Pero si no sabemos dónde va el primero, tampoco los segundos llegan a encontrarse con el poeta en ningún lugar, en ningún momento.

Es posible que la secuencia más convincente sea la de Bruce Campbell, tan alejado, aparentemente, de la sensibilidad del poeta, porque ese es el único momento que no esconde lo que realmente lo que se entiende entre líneas de las imágenes que vemos. Al menos lo que interpreta un servidor. Lejos de parecer un homenaje, Tar parece una farsa, una pantomima en la que pesa más la obra que el personaje. Quiero decir que, por mucho que pretendan mostrarnos a un jovencito con mucha imaginación, no consiguen disipar la sombra de lo que, con toda probabilidad, Williams fue en su juventud: un joven marginal, con una gran imaginación, pero nula habilidad para comunicarse con los demás. Quizás, en este sentido, al final podemos encontrar un vínculo con el propio Franco, dotado de una gran imaginación, pero nula capacidad para la interpretación.

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