Carol Blanchett y Rooney Mara son Carol Aird y Therese Belivet en Carol (Todd Haynes, 2015, EE.UU. & Reino Unido)

«Carol»: la mujer que se debate entre lo que debe y lo que quiere hacer

Cartel de Carol (Todd Haynes, 2015, EE.UU.. & Reino Unido)
Cartel de Carol (Todd Haynes, 2015, EE.UU.. & Reino Unido)

Título original: Carol
Año: 2015
País: EE.UU. & Reino Unido

Dirección: Todd Haynes
Guion: Phyllis Nagy, basado en una novela de Patricia Highsmith
Producción: Elizabeth Karlsen, Tessa Ross, Christine Vachon & stephen Woolley
Fotografía: Edward Lachman
Montaje: Affonso Gonçalves
Música: Carter Burwell, Diseño de producción: Judy Becker
Dirección artística: Jesse Rosenthal
Decorados: Heather Loeffler
Vestuario: Sandy Powell
Reparto: Cate Blanchett, Rooney Mara, Kyle Chandler, Jake Lacy, Sarah Paulson, John Magaro, Cory Michael Smith, Kevin Crowley, Nik Pajic, Carrie Brownstein, Trent Rowland, Sadie Heim, Kk Heim, Amy Warner, Michael Haney, Wendy Lardin, Pamela Evans Haynes, greg Violand, Michael Joseph Thomas Ward, Kay Geiger, Christine Dye, Deb G. Girdler, Douglas Scott Sorenson, Ken Strunk, Mike Dennis, Ann Reskin, Annie Kalahurka, Linnea Bond, Steven Andrews, Tanya Smith, Ryan Wesley Gilreath, Chuck Gillerpie, Jeremy Parker, Giedre Bond, Taylor Frey…

Lo habitual en los años cincuenta, si eras una mujer, era casarte, formar una familia y dedicarte a tu hogar en cuerpo y alma. Pero si el cuerpo te pide una cosa y el alma otra, y te dejas llevar por el sentimiento sin atender a la razón, terminas siendo conocida por ser una persona rara y extravagante. Dejas de ser una persona normal. Poco normal debía sentirse con toda probabilidad Patricia Highsmith, debido a su insensato empeño en escribir y su antinatural inclinación hacia personas del mismo sexo. En un momento dado, se podría pasar de alto su primer vicio, pero no el segundo, y mucho menos cuando fusiona ambas excentricidades en una novela como El precio de la sal, que tendría que verse obligada a publicar bajo el seudónimo de Claire Morgan y que sólo publica con su nombre, y el definitivo título de Carol, en su reedición de 1990. Para colmo, lo que cuenta parte de un encuentro casual que tiene con una mujer rubia que viste un abrigo de piel y se encuentra en el centro comercial en el que ella vende muñecas.

También muy rara debe ser una mujer como Phyllis Nagy, responsable de la adaptación cinematográfica de la novela y amiga en la vida real de la propia Highsmith. Pero la autenticidad de una película no pasa sólo porque sea un relato semiautobiográfico, adaptado por una persona cercana a la escritora, sino, en este caso, por la extraordinaria reconstrucción de la época en la que se desarrolla. Inspirado en el trabajo fotográfico de Vivian Maier y Saul Leiter, así como en la película Amantes y piruletas (Lovers and lollipops, Ruth Orkin & Morris Engel, 1956, EE.UU.), Todd Haynes no sólo consigue trasladarnos a una época, sino que logra transmitirnos con la misma precisión que sensibilidad el estado de ánimo de las protagonistas de su relato. Cierto es que no se trata de la primera vez que nos lleva hasta los años cincuenta, ni que trata con personajes raros y extravagantes, pero da la impresión de que ha conseguido liberar su cámara de toda atadura, dejándola deambular por los espacios hasta encontrar las emociones más íntimas de Carol (Cate Blanchett) y Therese (Rooney Mara). A veces da la impresión de que nos encontramos ante una revisión de Breve encuentro (Brief encounter, David Lean, 1945, Reino Unido), otra historia de amor prohibido de una mujer corriente, normal, salvo que aquí se invierten de alguna manera los roles.

Pero ni Highsmith ni Nagy, como tampoco Haynes, son personas raras, sino seres humanos normales, es posible que no sean corrientes, pero sí total y absolutamente normales. Porque con toda probabilidad todos ellos se mueven y toman sus decisiones de la misma manera que lo hace Carol, que se debate entre lo que debe hacer y lo que quiere hacer. Esa lucha interna es lo que la convierte en esa persona que todos deberíamos aspirar a ser, una persona que asume las decisiones que toma, con dolor y sacrificio, pero con la convicción y seguridad de quien asume lo que es. Porque lo anormal es ir contra tu propia naturaleza o sacrificarte por otra persona que nunca van a entenderte realmente. Quizás esto haga de Carol una película que consigue emocionar, azotando con fuerza y contundencia, perturbando los corazones de las personas normales, esas que se debaten entre la cabeza y el corazón,  entre la razón y el sentimiento, entre lo que deben hacer y lo que quieren realmente hacer.

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