Joel Edgerton y Rebecca Hall en El regalo

«El regalo»: la intención es perturbadoramente lo que cuenta

Cartel de El regalo
Cartel de El regalo

Título original: The gift
Año: 2015
País: Australia & EE.UU.

Dirección: Joel Edgerton
Guion: Joel Edgerton
Producción: Jason Blum, Joel Edgerton & Rebecca Yeldham
Fotografía: Eduard Grau
Montaje: Luke Doolan
Música: Danny Bensi & Saunder Jurriaans
Diseño de producción: Richard Sherman
Dirección artística: Lorin Flemming
Decorados: Matthew Flood Ferguson
Vestuario: Terry Anderson
Reparto: Jason Bateman, Rebecca Hall, Joel Edgerton, Allison Tolman, Tim Griffin, Busy Philipps, Adam Lazarre-White, Beau Knapp, wendell Pierce, Mirrah Foulkes, Nash Edgerton, David Denman, Katie Aselton, David Joseph Craig, Susan May Pratt, P.J. Burne, Felicity Price, Melinda Allen…

Los prejuicios nos hacen a veces caer en el error de pensar que un actor que se convierte en director no puede llegar a conseguir los mismos resultados que alguien que está acostumbrado a trabajar siempre detrás de las cámaras. Un error, porque la historia del cine está repleta de ejemplos que demuestran lo contrario, comenzando por el propio David W. Griffith, actor antes de convertirse en cineasta. Si bien es cierto que nunca pensaríamos lo mismo de directores que también son actores, como Roman Polanski, Takeshi Kitano o Woody Allen, tendemos a pensar que mientras estos parecen tener una mayor capacidad para desarrollar su relato de una forma más visual, prestando la misma atención a todos los elementos que dan forma a la película, caemos en el error de pensar que para un actor prevalecen los personajes, la interpretación, sobre el resto de las disciplinas. Un error habitual, fruto del prejuicio que decía inicialmente. Ese mismo prejuicio, unido a algo más que no voy a revelar para no caer en el spoiler, es lo que lleva al protagonista de El regalo a su perdición.

Nos encontramos ante un relato que se mueve entre parámetros tan distantes como De repente, un extraño (Paific HeightsJohn Schlesinger, 1990, EE.UU.), en el que una pareja con problemas se traslada a una nueva ciudad para empezar una nueva vida, y Caché (Michael Haneke, 2005, Francia, Austria, Alemania & Italia), sobre otro matrimonio acosado aquí por alguien del pasado de uno de ellos. Más que un thriller convencional en el que podemos especular cuál de la casi docena de regalos que recibe la pareja es el regalo en cuestión al que hace referencia el título de la película, Edgerton propone un juego más complicado, como es el de plantar la semilla del mal, provocar en sus personajes la una duda que despierta sus fantasmas interiores, porque podrás vivir en una casa de ensueño,pero puedes llevar el infierno en tu interior. Edgerton, no sólo protagonista y director, sino también productor y responsable absoluto del guion, consigue sacar lo mejor de Jason Bateman y Rebecca Hall en un sencillo pero fascinante relato que consigue ampliar su campo de acción fuera del relato, tanto hacia atrás como adelante, pero también fuera de la pantalla al quedar su final abierto a tantas interpretaciones como espectadores reciban este pequeño regalo que perturba y perdura en la misma medida.

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