Adaptaciones de Rudyard Kipling

Plumas con estilo propio: 16 adaptaciones (y pico) de Rudyard Kipling al cine y la televisión

Rudyard Kipling
Rudyard Kipling

El estreno de la enésima adaptación al cine de una de las más populares obras de Rudyard Kipling, El libro de la selva, nos permite recuperar, no ya la enorme lista de piezas, series, TV-movies y hasta videojuegos que han abordado desde diferentes perspectivas una de las más populares obras del que fuera el primer premio Nobel en lengua inglesa, sino para recuperar y revisar las más destacadas adaptaciones de su universo literario al cine o la televisión.

Nacido en Bombay, cuando todavía era colonia británica, Kipling es más recordado por sus poemas y relatos dedicados a los soldados británicos en la época del colonialismo, así como por sus relatos infantiles, aunque también han trascendido algunas de sus novelas. Miembro de la logia Esperanza y Perseverancia No 782, llegó a rechazar el premio nacional de poesía Poet Laureat, la Orden en Mérito del Reino Unido y el título de Caballero de la Orden del Imperio Británico, aunque sí aceptó el premio Nobel de Literatura, en 1907, convirtiéndose en la persona más joven que lo recibe hasta la fecha.

De Cuentos de la India a The Indian tales of Rudyard Kipling

Veinticinco episodios son los que desarrolla esta serie de la BBC basada en los relatos de Kipling publicados en 1887. Protagonizada por Joss Ackland, la serie contiene el debut televisivo de un jovencísimo Ian McKellen.

De Wee Wee Willie Winkie a La mascota del regimiento

Uno de los relatos más populares de Kipling, incluido en Cuentos de las colinas para su publicación en 1888, se convierte en uno de los vehículos de la pequeña actriz de los tirabuzones, Shirley Temple, en La mascota del regimiento (Wee Willie Winkie, John Ford, 1937, EE.UU.). El relato nos lleva, a nosotros y a un padre con su hija, a viajar hasta la India, donde se instalan en una base militar británica donde también reside el abuelo de la pequeña. Una encantadora y espabilada niña que, como no podría ser de otra manera, se gana el cariño del más pintado, llegando a jugar un papel importante en una rebelión local.

De The ballad of Fisher’s boarding house a La pensión de Fultah Fischer

En su primera incursión cinematográfica, Frank Capra dirige, edita, produce y escribe la adaptación de este poema de Kipling, para una breve película de 12 minutos, La pensión de Fultah Fischer (Fultah Fisher’s borading house, 1922, EE.UU.). Rodada en San francisco, se trata de una balada ciertamente romántica sobre una joven a la que le pierden los marineros, aunque actualmente es «propiedad» de un rudo bostoniano, que la mantiene a ralla sin imaginar que una mujer como ella puede llegar a ser peor que el infierno.

La pensión de Fultah (Fisher Fultah fisher’s boarding house, Frank Capra, 1922, EE.UU.)
La pensión de Fultah (Fisher Fultah fisher’s boarding house, Frank Capra, 1922, EE.UU.)

De El hombre que pudo reinar a El hombre que pudo reinar

Uno de los relatos mejores relatos de Rudyard Kipling es también una de las mejores adaptaciones de sus obras al cine, al menos según mi punto de vista. Sean Connery, Michael Caine y Christopher Plummer protagonizan la que también es una de las mejores películas de John Huston, El hombre que pudo reinar (The man who would be king, 1975, EE.UU. & Reino Unido). Y no hace falta explicar nada más.

De The light that failed a En tinieblas

Aunque la mayor parte de la que fuera primera novela publicada de Kipling, en 1890, se desarrolla en Londres, los acontecimientos más importantes del relato nos llevan hasta Sudán e India, a través de un relato que recorre la vida de Dick Heldar, un pintor que se queda ciego. Convertida en obra de teatro en 1903, es adaptada para el cine en tres ocasiones. Aparte de varias incursiones televisivas, la primera versión cinematográfica es La luche che si spegne (Umberto Paradisi, 1915, Italia), la segunda es The light the failed (George Melford, 1923, EE.UU.), ambas mudas, y la tercera, y la más conocida, es En tinieblas (The light that failed, 1939, EE.UU.).

De Eran tres soldados a Gunga Din, Tres soldados y Tres sargentos

Uno de los poemas más famosos de Rudyard Kipling bastó para inspirar una de las películas de aventuras más famosas de la historia del cine, cuyo título se utiliza como antonomasia en los Estados Unidos para designar a personas procedentes del sur de Asia, así como para referirse de manera peyorativa a los instrumentos de baja calidad fabricados en la India en el ámbito musical. «¡Tu eres mejor hombre que yo, Gunga Din!», le dice un soldado británico a un nativo que le salva la vida con un poco de agua. Un poema que ha servido de inspiración a todo tipo de bandas y artistas, como Jim Croce, The Byrds, The Libertines, Deep Purple, Bloodhound Gang o Bob Dylan, que le han dedicado estrofas, canciones y álbumes, así como ha sido aludido en medios tan dispares como una novela de Frank Chin, The Gunga Din Highway, una serie de televisión, Enredo (Soap), o hasta en la película Watchmen (Zach Snyder, 2009, EE.UU.). Nominada al Oscar a la mejor fotografía, la película, Gunga Din (George Stevens, 1939, EE.UU.), sirvió de fuerte inspiración a Steven Spielberg para sus propias películas de aventuras.

Stewart Granger, Walter Pidgeon y David Niven revivirían las aventuras de estos tres camaradas de la Marina Británica en una película que tomaría el nombre del título original del poema, Tres soldados (Soldiers three, Tay Garnet, 1951, EE.UU.), que no llegaría a tener la misma trascendencia que su predecesora. Una década después llega un nuevo remake en el que los soldados son ascendidos, Tres sargentos (Sergenats 3, John Sturges, 1962, EE.UU.), pero que a pesar de Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. —o precisamente por culpa de ellos—, no tendría mejor suerte que su inmediata anterior, aparte de que se me antoja más cómica que otra cosa.

De Sabu-Toomai de los elefantes a Elephant boy y El muchacho y el elefante

Publicado originalmente en diciembre de 1893, este relato sería incluido, un año después, entre los relatos de El libro de la selva. Tras la muerte de su padre, el joven Toomai se queda sólo, con la única compañía de su querido elefante Kia Nag , junto a quien debe hacer frente a todo lo que le depara el futuro. Ese mismo argumento tiene la adaptación que Robert J. Flaherty, en colaboración con Zoltan Korda, dirige en 1937 con el título de Elephant Boy (Reino Unido). El documentalista obtiene el premio al mejor director extranjero en el festival de Venecia, así como la película se convierte en una de las mejores del año, según el National Board of Review, siendo estrenada en España con el mismo título de su novela de origen. Posteriormente, el mismo relato sería fruto de revisión a través de una serie de televisión rodada en Sri Lanka, El muchacho y el elefante (Elephant boy, 1973, Australia, Reino Unido & Alemania occidental).

De Rikki-Tikki-Tavi a Rikki-Tikki-Tavi

Otro de los relatos incluidos en El libro de la selva es este encantador relato de una mangosta adoptada como mascota por una familia británica que reside en la India, lo que le sirve de protección frente a una cobra. Si en 1965 es objeto de una primera adaptación para un cortometraje dirigido por Aleksandra Snezhko-Blotskaya, también en la unión soviética es posteriormente objeto de adaptación a imagen real, Rikki-Tikki-Tavi (Aleksandr Zgurido & Nana Kldiashvili, 1975, Unión Soviética). Precisamente ese mismo año es adaptado en un cortometraje de animación para un especial de Navidad, Rikki-Tikki-Tavi (Chuck Jones, 1975, EE.UU.), que tiene como narrador al mismísimo Orson Welles. No es la única aproximación al universo de Kipling del que fuera creador de personajes inolvidables como Tom y Jerry.

De El libro de la selva a El libro de la selva y Maugli

El libro de la selva es una recopilación de relatos que habían sido publicados previamente en varias revistas entre 1893 y 1894. Contando en algunos casos con ilustraciones del propio padre de Kipling, John Lockwood Kipling, recoge varias fábulas que tienen a animales como protagonistas y en las que se platean diversas lecciones morales. Sin duda alguna, los cuentos más populares son los primeros ocho, que giran todos en torno a un mismo personaje, Mowgli, perdido por sus padres cuando huyen de un tigre de bengala. Además de varias series de televisión, unas en animación y otras en imagen real, cuatro son las más populares versiones cinematográficas. La primera en imagen real, El libro de la selva (Jungle book, 1942, EE.UU. & Reino Unido), dirigida por Zoltan Korda, una película que no ha perdido su encanto, a pesar de las limitaciones de los efectos visuales.

La segunda versión es una de las más populares películas de Walt Disney, El libro de la selva (The jungle book, Wolfgang Reitherman, 1967, EE.UU.). No sólo se trata de una cautivadora película, sino que contiene una banda sonora inolvidable de George Burns, cuyas canciones han sido repetidas por varias generaciones y que, con toda probabilidad, han sido utilizadas por algunos padres para animar a sus hijos a comer plátanos. Muchos años después llegaría una secuela, El libro de la selva 2 (The jungle book 2, Steve Trenbirth, EE.UU. & Australia), también en animación, que pasaría con más pena que gloria.

Insólita, pero nada despreciable parece ser esta versión rusa de los cuentos de Mowgli, titulada directamente Maugli (Roman Davydov, 1973, Unión Soviética), en la que la pantera Bagheera, cambia de sexo masculino a femenino, algo bastante acertado desde el punto de vista del espectador español.

Hasta el manga japonés llega el encanto de El libro de la selva, adaptado en una serie de animaciónEl libro de la selva: las aventuras de mogwai (Janguru Bukku shonen Môguri, 1989-1990, Japón), que está dirigida por Fumio Kurokwa, responsable igualmente de series míticas como Comando G y El bosque de Tallac: Jackie y Nuca, involucrado también con dos series españolas como Ruy, el pequeño Cid y La vuelta al mundo de Willy Fog. Una lástima que no haya podido encontrar la versión japonesa de la serie.

Intuyo, porque no la he visto, que la versión que Stephen Sommer estrena en 1994, Rudyard Kipling’s The jungle book (EE.UU.), por mucho que incluya el nombre del escritor en su título, es la que más se debe alejar de su original literario, con el mero objetivo de explorar las convenciones de un cine comercial más interesado en la acción y el romance, que en la relación de los humanos con los animales y su entorno natural.

Casi cincuenta años después, Disney vuelve sobre los relatos de Mowgli para producir una nueva adaptación de la película, El libro de la selva (The jungle book, Jon Favreau, 2016, EE.UU.), ahora en imagen real —al menos en lo que respecta a su protagonista porque todo lo demás está reproducido en CGI—, que llega a recuperar algunos de los populares temas musicales de George Burns, pero sin conseguir la misma altura artística.

De The Vampire a A fool there was

Los poemas y relatos de Kipling han sido fuente de inspiración para el cine desde los tiempos del cine mudo. Una de las pocas películas que todavía se conservan de ese período es la que protagoniza la seductora Theda Bara, adaptación para el cine un obra de teatro de Porter Emerson Browne, inspirada a su vez en un poema de Kipling, publicado en 1897, The vampire. Que la obra tome prestado el título del primer verso del poema, no impide que se popularice el apócope de vampiro, vamp, para designar a una femme fatale que causa la destrucción moral de aquellos a quienes seduce, como un vampiro que reduce emocionalmente a sus víctimas, dejándolas exhaustas y despojándolas tanto de su energía como de su voluntad, quedando a merced de sus deseos. Una obra que perfectamente podría haber servido de inspiración a Joseph von Sternberg para El ángel azul (Der blaue Engel, 1930, Alemania). El propio Emerson Browne se encargaba de la adaptación cinematográfica para A fool there was (Frank Powell, 1915, EE.UU.), encontrándonos con una revisión de la misma obra dentro del mismo período mudo, A fool there was (Emmett J. Flynn, 1922, EE.UU.), que tendría a Estelle Taylor y Lewis Stone como protagonistas, pero que no conseguirían superar la fascinación que despierta Theda Bara, quien queda gracias a la película como la primera vamp cinematográfica.

De Capitanes valientes a Capitanes intrépidos

Libro clásico de aventuras, su adaptación cinematográfica es también una de las más populares, la única de sus novelas que se desarrolla en los Estados Unidos, para la que realizó una exhaustivo estudio de campo en el puerto de Boston y el pintoresco pueblo pesquero de Gloucester, manteniendo muchas conversaciones con marineros. El relato se centra en las peripecias de Harvey Cheyne, un niño mimado que, tras caer al mar desde la cubierta de un lujoso barco, es recogido por un pesquero, donde queda impresionado por la personalidad de un pescador portugués. Protagonizada por Freddie Bartholomew, Spencer Tracy, Lionel Barrymore, Melvyn Douglas, Mickey Rooney y John Carradine, Capitanes intrépidos (Captains courageous, Victor Fleming, 1937, EE.UU.), su protagonista se alza con el premio Oscar al mejor actor protagonista, único premio de entre cuatro nominaciones, incluyendo el de mejor guion adaptado y película. Dos versiones se harían posteriormente, ambas para la televisión, que no aportarían gran cosa a su predecesora.

De Stalky & Co a Stalky & Co

Publicada por capítulos en Windsor Magazine y como novela inmediatamente después, en 1899, Stalky & Co es una novela con fondo autobiográfico que gira en torno a un grupo de adolescentes en un internado británico. Un relato que dista bastante de mostrar una adolescencia idílica, dado que incluye elementos de venganza, acoso, violencia y hasta sexo, lo habitual en este tipo de ambientes. Elementos que darían mucho juego en la serie homónima de 6 episodios estrenada en 1982.

De Kim a Kim de la India

Como si de un precedente de la guerra fría se tratara, Rudyard Kipling refleja en esta novela el conflicto político entre el Imperio Ruso y el Británico en lo que se dio en llamar como ‘el gran juego’, que tuvo lugar en Asia central. En medio se encuentra un joven huérfano, Kim, que ha sobrevivido como ha podido en las calles de Lahore, donde nadie se ha percatado ni que es de raza blanca. Su conflicto personal llega cuando tiene que elegir entre seguir los pasos de un lama tibetano o integrarse en el ejército británico, donde había servido su propio padre. Errol Flynn, Dean Stockwell y Paul Lukas son los tres protagonistas de Kim de la India (Kim, Victor Saville, 1950, EE.UU.), una película aludida, por cierto, en una de las obras de culto del cine español, Arrebato (Iván Zulueta, 1979, España). Si bien no volvería a tener versión cinematográfica, sería objeto de revisión a través de una serie de televisión brasileña, así como en una contundente —por su duración— TV-Movie, Kim (John Davies, 1984, Reino Unido).

De The cat who walked by herself a Koshka, kotoraya gulyala sama po sebe

Fascinado quedo ante este hipnótica película de la cineasta soviética Ideya Garanina, en la que integra diferentes técnicas de animación en la que era su segunda aproximación al universo del escritor, en este caso de un relato de Kipling que estaba incluido en la compilación Precisamente así.

De Precisamente así a Jackanory

Precisamente así o Cuentos de así fue, según tu edición, es una recopilación de relatos publicados por primera vez en este formato en 1902. Si por separado algunos inspiraron diferentes obras audiovisuales, todos juntos fueron el pretexto para una longeva serie de televisión, Jackanory, que llegaría a tener 10 sesiones entre 1965 y 1996, llegando hasta los 3500 episodios. Una serie en forma de cuentacuentos en la que figuras como Bernard Cribbins, Kenneth Williams, John Grant o Alan Bennett, entre muchos otros, son los encargados de relatar un cuento, ilustrado por imágenes de animación fija. Una serie sencilla, para tiempos pretéritos que, con toda probabilidad, transmitía mucho más con muchos menos recursos.

De The beginnings a Words for battle

Publicado en 1914, este poema se escucha en una película de propaganda británica, Words for battle (Humphrey Jennings, 1941, Reino Unido), en la que Laurence Olivier recita el poema de Kipling mientras oficiales de policías y bomberos buscan entre los restos de las casas dañadas por un bombardeo de los alemanes.

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