Pilar Gamboa y Juan Barberini en El incendio

«El incendio»: la pareja es un arma de doble filo

Cartel de El incendio
Cartel de El incendio

Título original: El incendio
Año: 2015
País: Argentina

Dirección: Juan Schnitman
Guion: Agustina Liendo
Producción: Fernando Brom, Diego Dubcovsky & Bárbara Francisco
Fotografía: Soledad Rodríguez
Montaje: Andrés P. Estrada
Dirección artística: Julieta Dolinsky
Reparto: Pilar Gamboa, Juan Barberini, Luis Biasotto, Marcelo D’Andrea…

Tener un arma de fuego en casa puede ser muy peligroso. Sobre todo cuando te persiguen para pegarte una paliza o te surge un problema de salud inesperado, cuando tu vecino te increpa porque has hecho más ruido del habitual o tienes que ir a una celebración que no te apetece o, simplemente, cuando te sientes acorralado por las circunstancias y quieres utilizarla contra la otra persona o contra ti mismo. Pero todavía es más peligroso vivir con tu pareja y que estalle una crisis que deje aflorar los sentimientos más ocultos. En estas situaciones tener un arma es lo de menos, porque la palabra es mucho más peligrosa si la sabes utilizar con la suficiente malicia. Sólo tu pareja es capaz de destrozarte en un segundo con un gesto, una mirada, un movimiento o una palabra.

En su primer largometraje de ficción, Juan Schnitman nos propone un thriller romántico. Un relato cargado de tensión. Una historia de terror entre una pareja que pasa de desearse lo mejor a convertirse en el peor enemigo del otro. Las víctimas son ellos mismos, de la misma manera que son también los verdugos capaces de demoler su confianza, tanto en sí mismos como la que depositan en el otro. Una relación de pareja es un arma de doble filo, particularmente cuando un día en el que todo debía salir bien, pero sale mal, se tuerce y te retuerce como no pensabas que lo iba a hacer. La presión funciona como una caja de Pandora que deja aflorar todos y cada uno de tus miedos, tus sentimientos ocultos, aquello que algún día pensaste sobre otra persona, pero no quisiste darle más importancia, explotando ahora para herir en su fuero interno.

Es indudable que Schnitman no habría conseguido un relato tan perturbador si no contara con una pareja de actores que transmiten a la perfección la duda y la pasión, la miseria y la nobleza de dos personas entregadas, para lo bueno y para lo malo. Aún así, lo más terrorífico de El incendio no es lo que muestra, sino lo que despierta en el espectador. Porque quien más y quien menos ha tenido alguna relación, de pareja o no, en la que se han generado este tipo de situaciones. Cualquiera ha pensado alguna vez algo en un momento de tensión sobre la otra persona, que no siente realmente en otro momento o que no le importa tanto como parece cuando lo aprovecha para escupirlo en mitad de una discusión. Siempre tenemos que estar alerta para apagar un fuego cuando salta una chispa. De la misma manera, tenemos que cuidarnos de apagar todas las llamas, porque si dejamos alguna zona mal apagada, el incendio se puede volver a propagar con extraordinaria facilidad.

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