Capitán América: guerra civil

«Capitán América: guerra civil»: cuidado con el lado que eliges, puede revelar mucho de ti

Cartel de Capitán América: guerra civil
Cartel de Capitán América: guerra civil

Título original: Captain America: civil war
Año: 2016
País: EE.UU.

Dirección: Joe & Anthony Russo
Guion: Christopher Markus & Stephen McFeely, basado en el cómic de Mark Millar a partir de personajes creados por Joe Simon & Jack Kirby
Producción: Kevin Feige
Fotografía: Trent Opaloch
Montaje: Jeffrey Ford & Matthew Schmidt
Música: Henry Jackman
Diseño de producción: Owen Paterson
Dirección artística: Greg Berry, Gregory S. Hooper & David Scott
Decorados: Ronald R. Reiss
Vestuario: Judiana Makovsky
Reparto: Chris Evans, Robert Downey Jr., Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Don Cheadle, Jeremy Renner, Chadwick Boseman, Paul Bettany, Elizabeth Olsen, Paul Rudd, Emily VanCamp, Tom Holland, Daniel Brühl, Frank Grillo, William Hurt, Martin Freeman, Marisa Tomei, John Kani, John Slattery, Hope Davis, Alfre Woodard, Michael A. Cook, Laughton Parchment, Gene Farber, Florence Kasumba, Cornell John, Sven Hönig, Josh Peck, Brent McGee, Be Satrazemis, Blair Jasin, Oliver Bigalke, Rafael Basanik, David De vries, John Curran, Katie Amess, Austin Sanders, Brett Gentile…

Pocos son los que afrontan las películas de superhéroes como si de cine político se tratara, pero lo cierto es que, la mayoría de estos relatos surgen en momentos de conflicto social y político, en algunos casos, directamente bélico. En este sentido, quizá el Capitán América fuera el de origen más relacionado con la propaganda de todos, algo que en su adaptación al cine han sabido aprovechar, pero dándole la vuelta y adaptándolo al nuevo entorno en el que nace para el cine. Steven Rogers se alinea más cerca del ciudadano de a pie que con los políticos que pretenden identificar con sus colores los valores de una civilización que siempre se ha beneficiado con cada guerra. Una guerra civil es un acontecimiento lamentable. Tanto porque es un conflicto que surge de la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre iguales, como porque al final te lleva a enfrentarte a tus propios hermanos, permitiendo que aflore lo peor y lo mejor de todos.

Me hace mucha gracia que Robert Downey Jr. y Chris Evans hablen del enfrentamiento de sus personajes como de un matrimonio, porque demuestra la ingenuidad que muestran ante lo que verdaderamente sucede en su película, así como ante una auténtica guerra civil. Más allá de la acción y de los efectos especiales, cuestiones que doy por sentado deben ser siempre óptimas en productos en los que se despilfarran millones de dólares —el propio Daniel Brühl está convencido que con el presupuesto de esta película se podrían haber realizado veinte—, Capitán América: guerra civil permite identificar y situar a cada uno de los superhéroes en el lugar que les corresponde. Sería demasiado fácil separarlos entre demócratas y republicanos, o entre los que son de izquierdas o de derechas. Lo interesante es que los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, hayan conseguido colocar a sus personajes en un mapa, no político ni geográfico, sino responsablemente moral.

En la propia franquicia de Iron Man se puede percibir cómo las dos primeras entregas, Iron Man (Jon Favreau, 2008, EE.UU.) y Iron Man 2 (Jon Favreau, 2010, EE.UU.) son más afines a un pensamiento de derechas, mientras que la tercera, Iron Man 3 (Shane Black, 2013, EE.UU. & China), gira drásticamente a la izquierda —resulta ciertamente revelador que aquellos a quienes les entusiasmaran los dos primeros episodios, deploraran el tercero, mientras que sucede a la inversa con los que no disfrutan con las primeras aventuras del señor Stark, pero disfrutaron como nunca con la tercera—. Contra todo pronóstico, el Capitán América se instala desde el principio en el lado opuesto con el que le identifican a priori sus colores, puesto que desde Capitán América: el primer vengador (Captain America: the first avenger, Joe Johnston, 2011, EE.UU.) ha representado más al pueblo oprimido por un gobierno que no ha tenido escrúpulos en experimentar sus estrategias sin pudor a través suyo, en lugar de ofrecer una representación heroica y patriótica de los valores estadounidenses. El Capitán América se aleja de la propaganda que tanto le gusta a Iron Man. Una idea explorada y reforzada todavía más en Capitán América: el soldado de invierno (Captain America: the winter soldier, Joe & Anthony Russo, 2014, EE.UU.), llevada al extremo en su tercer episodio cinematográfico. Y por eso me parece muy afortunado y revelador que hayan escogido a estos dos personajes para representar este enfrentamiento.

Lo que Capitán América: guerra civil nos revela es que Tony Stark siempre se va a poner del lado de los poderosos, escoge el control frente al libre albedrío, no confía en la responsabilidad individual, y hace uso y abuso de su (supuesta) superioridad sobre los demás sin importarles si están o no de acuerdo con él. Al contrario, Steve Rogers confía más en su propio instinto que en lo que tenga que decir un grupo de personas que, en el fondo (y en la superficie), defienden más unos intereses que unos valores. Al lado de cada uno de ellos se alinean aquellos personajes  que se identifican con cada uno, quedando identificados los que son verdaderamente justicieros y los que se acercan más al fascismo. No deja de ser afortunado ese momento en que llaman futurista a Stark, un movimiento que empezara siendo ideológicamente tan interesante, pero que finalmente quedó alienado por el fascismo de Benito Mussolini. Si bien el resultado de esta distribución no resultará una sorpresa para muchos, como tampoco la lealtad individual de algunos con respecto a los que se han ido al bando contrario, lo más interesante es el proceso de captación de las nuevas generaciones, o más bien, la manera en la que Spider man acepta lo que le dicen sin cuestionarlo. Tú sólo dime dónde me pongo que yo te sigo el juego. De esta manera, además de  proporcionarnos algo más de dos horas y media de lujoso entretenimiento y permitirnos volver a sentirnos adolescentes, los hermanos Russo nos muestran los mecanismos mediante los que se gesta el fascismo, ese mismo en el que todos vivimos, aunque lo llamen democracia, porque muchos se han acostumbrado a hacer lo que les dicen y abrazar una determinada ideología política sin cuestionarla y aceptando sus efectos secundarios. ¿Serías capaz de colocar a cada uno de los personajes con el color del panorama político nacional? Es tan fácil.

 

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