Sarah Wayne Callies en El otro lado de la puerta

Postureo de terror y poco más se esconde en «El otro lado de la puerta»

Cartel de El otro lado de la puerta
Cartel de El otro lado de la puerta

Título original: The other side of the door
Año: 2016
País: Reino Unido & India

Dirección: Johannes Roberts
Guion: Johannes Robert & Ernest Riera
Producción: Rory Aitken, Alexandre Aja & Ben Pugh
Fotografía: Maxime Alexandre
Montaje: Baxter
Música: Joseph Bishara
Diseño de producción: David Bryan
Dirección artística: Prashant Laharia
Decorados: Fran Cooper & Agnes Goveas
Vestuario: Divya Gambhir & Nidhi Gambhir
Reparto: Sarah Wayne Callies, Jeremy Sisto, Sofia Rosinsky, Javier Botet, Logan Creran, Jax Malcolm, Suchita Pillai…

Con una fotografía de una puerta colgada en la pared de la habitación de Laura Palmer, David Lynch nos regala en Twin Peaks: fuego camina con migo (Twin Peaks: fire walk with me, David Lynch, 1992, EE.UU. & Francia), una de las secuencias más perturbadoras de toda su filmografía. Lástima que el cineasta británico no se haya dado cuenta de que el poder de la imaginación del propio espectador es más poderosa que cualquier explicación que la que pueda justificar el comportamiento de sus personajes. Aunque claro, a la vista de su filmografía previa, podemos interpretar que lo que le interesa no es tanto contarnos un relato, como darnos un susto escondido detrás de la puerta. Lo malo es que le vimos esconderse.

En lugar de utilizar la psicología, Johannes Roberts prefiere ampararse en la superstición para plantear una película de terror a mitad de camino entre un relato paranormal de Stephen King —imposible no acordarnos de aquel Cementerio de animales— y el terror familiar de Steven Spielberg —inevitable no acordarnos de la madre coraje de Poltergeist (Tobe Hooper, 1982, EE.UU.)—, pero en clave japonesa, salvo que no sé si para despistar a para proporcionarle una onda más mística —o simplemente porque fue allí donde encontró a alguien dispuesto a darle dinero para su película— se la lleva a la India. Pero igual que a sus personajes no les interesa realmente ni el budismo ni la espiritualidad, ni la cultura de ese país en el que han decidido quedarse para formar una familia y labrarse su propio futuro, el espectador no encuentra ninguna puerta bajo la que cobijarse para cuando llega el terremoto de despropósitos que se suceden desde la primera secuencia hasta la última.

El otro lado de la puerta es una sucesión de los tópicos del cine de terror que no consiguen ni estremecer, ni asustar, ni enganchar más de dos minutos, más o menos lo que tarda en terminar la secuencia de créditos inicial. Me descoloca encontrarme a Alexandre Aja entre los productores de la película, así como me molesta la manera en la que desaprovechan a un actor tan perturbador como Jeremy Sisto, totalmente desaprovechado en esta pobre y patética película parapsicológica de guardería, antimística sin convicción y cargada de postureo de terror, pero del malo.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s