Lizzy McInnerny como Mary Shelley en Remando al viento

24 actores y 1 actriz que fueron el doctor Frankenstein en el cine y la televisión

No hizo falta que Frankenstein o el moderno Prometeo, la inmortal novela de Mary Shelley, quedara libre de derechos para que se precipitara una avalancha de adaptaciones. Mucho antes había ya tropecientas obras audiovisuales, en los formatos más diversos, que exploraban diferentes aspectos del relato sobre el científico que «jugó a ser Dios». Cuando habitualmente el foco siempre se pone sobre el monstruo, nombrado por antonomasia con el nombre de su creador, no ocurre lo mismo en la penúltima de las libres adaptaciones de la novela, Victor Frankenstein (Paul McGuigan, 2015, Reino Unido, Canadá & EE.UU.), que enfoca el interés sobre el propio científico, interpretado aquí por James McAvoy. Por eso propongo un repaso a aquellos actores y alguna actriz que, independientemente de que se hayan llamado Henry o Victor, hayan sido Barón o simplemente doctor, tío o sobrino, hombre o mujer, han interpretado a ese científico, siempre iluminado, que consigue devolver a la vida la carne muerta.

1. August Phillips

Nacido en Indiana, August Phillips es el primer actor que se pone en la piel del doctor Frankenstein en la que era a demás su primera interpretación cinematográfica. Producida por Edison Studios, se trata de la primera adaptación de la novela de Shelley al cine, a cargo de J. Searle Dawley, director igualmente de la película, quien se consideraba a sí mismo como el «primer director de cine», entendiendo que es el primero que toma conciencia de su labor creativa como tal. Aunque desarrollaría una intensa actividad, la trayectoria de Phillips se extendió a lo largo de poco más de una década, falleciendo en los años cuarenta por causa de un cáncer, en Londres, cuando contaba cuarenta años de edad.

2. Colin Clive

Después de Charles Dietz y Luciano Albertini, que interpretarían al mítico doctor en dos versiones bastante libres de la novela de Shelley, como The strange story of Sylvia Gray (Charles L. Gaskill, 1914, EE.UU. ) e Il mostro di Frankenstein (Eugenio Testa, 1921, Italia), Colin Clive haría de su interpretación del doctor Henry Frankenstein, uno de los personajes más característicos de su breve trayectoria cinematográfica, truncada por la tuberculosis cuando sólo tenía 37 años de edad. Tras desarrollar sus primeros años como actor sobre los escenarios, James Whale le dirige en Journey’s end (1930, Reino Unido & EE.UU.), que ya había representado en el teatro, requiriéndole de nuevo para El doctor Frankenstein (Frankenstein, 1931, EE.UU.) y La novia de Frankesntein (Bride of Frankenstein, 1935, EE.UU.), así como posteriormente en Estigma liberador (One more river, 1934, EE.UU.), todos ellos títulos producidos por Universal Pictures en la década en al que se convierte en la productora del terror.

En su filmografía destacan títulos como Las manos de Orlac (Mad love, 1935, EE.UU.), Hacia las alturas (Christopher Strong, Dorothy Arzner, 1933, EE.UU.), El futuro es nuestro (Looking forward, Clarence Brown, 1933, EE.UU.), Jane Eyre (Christy Cabanne, 1934, EE.UU.), Clive de la India (Clive of India, Richard Boleslawski, 1935, EE.UU.), The right to live (William Keighley, 1935, EE.UU.), Cena de medianoche (History is made at night, Frank Borzage, 1937, EE.UU.) y The woman I love (Anatole Litvak, 1937, EE.UU.), que sería su última película estrenada.

3. John Newland

La primera adaptación de la novela de Mary Shelley en la pequeña pantalla se produce a través de Frankenstein, un episodio de la serie Tales of tomorrow (1951-1953) en la que el doctor pasa a llamarse directamente Victor Frankenstein y está interpretado por John Newland. Se trata de un actor que comienza como cantante y bailarín en espectáculos de bodevil, tras una breve incursión cinematográfica encuentra su lugar en la pequeña pantalla, pero no delante de la cámara, donde desarrolla una intensa actividad en los años cincuenta, sino detrás de ella, dirigiendo episodios de series como Letter to Loretta (1956-1959), Papá soltero (Bachelor father, 1957-1962), Alfred Hitchcock presenta (Alfred hitchcock presents, 1955-1962), Peyton Place (1964-1969), El hombre que nunca existió (1966-1967), La mujer policía (Police woman, 1974-1978), La isla de la fantasía (Fantasy island, 1977-1984) o La mujer maravilla (1975-1979). Aunque quizás sus mayores logros los conseguiría con la serie One step beyond (1959-1961) y su secuela, The next step beyond(1978), de las que sería además su presentador, así como también con su primer largometraje para el cine, That night (1976, EE.UU.), con el que alcanzaría dos nominaciones a los premios BAFTA.

4. Whit Bissell

Fundada por James H. Hicholson y Samuel Z. Arkoff, American International Pictures es la una productora y distribuidora estadounidense que popularizó aquellas películas de bajo presupuesto de los años cincuenta en las que se integraba humor y terror de una manera natural. Heredera de la tradición de Universal Pictures, supo reciclar las convenciones del género adaptándolas a las exigencias de las generaciones que habían sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial y tan sólo buscaban un rato de diversión. Es la casa donde se cultivan cineastas como Roger Corman, en la que saben sacar muy buen provecho de actores como Vincent Price y Ray Milland, sirven de refugio a Boris Karloff, así como de escuela a los primerizos Jack Nicholson y Peter Fonda. Allí es donde aterriza una actor de teatro como Whit Bissell, que se integra sin problema en películas como La mujer y el monstruo (Creature from the black lagoon, Jack Arnold, 1954, EE.UU.), Yo fui un hombre lobo adolescente (I was a teenage werewolf, Gene Fowler Jr., 1957, EE.UU.) o Yo fui un Frankenstein adolescente (I was a teenage Frankenstein, 1957, Herbert L. Strock), en la que interpreta a un profesor demente que construye su propia criatura, con el inconveniente de que le pone la cabeza de un adolescente.

5. Peter Cushing

Si la imagen de Lugosi y Karloff nos lleva hasta Universal Pictures, Peter Cushing y Christopher Lee son los máximos representantes de Hammer Productions. Dos décadas desarrollando su trayectoria en el cine y la televisión hasta que Cushing encuentra la horma de su zapato en la productora del terror británica en la que alterna protagonismo con Lee. Cuando el primero es el doctor Frankenstein el segundo es su criatura, intercambiando sus papeles en la franquicia vampírica en la que es el segundo quien hace del conde Drácula y el primero del doctor Van Helsing, su más acérrimo enemigo.

Hasta en seis ocasiones se pondría Peter Cushing en la piel del científico que jugó a ser Dios, un personaje que evolucionaría a lo largo de una serie que le convierte en el actor que más veces lo ha interpretado. Dirigido en todas ellas por Terence Fisher, en una constante reinterpretación de los personajes de Mary Shelley que les lleva a modificar algún que otro aspecto del relato, más que nada para entretejer la franquicia más psicodélica del monstruo del doctor Frankenstein.

El primer título es La maldición de Frankenstein (The curse of Frankenstein, 1957, Reino Unido), y el último Frankenstein y el monstruo del infierno (Frankenstein and the monster from hell, 1974, Reino Unido). Entre ellas pasamos por The revenge of Frankenstein (1958, Reino Unido), La maldad de Frankenstein (The evil of Frankenstein, 1964, Reino Unido), Frankenstein creó a la mujer (Frankenstein created woman, 1967, Reino Unido) y El cerebro de Frankenstein (Frankenstein must be destroyed, 1969, Reino Unido).

Hay una séptima vez en la que Cushing se viste del doctor Frankenstein, pero no cuenta en la misma medida, dado que es un cameo en One more time (Jerry Lewis, 1970, EE.UU.). Popular también por interpretar a Sherlock Holmes en la pequeña pantalla y por las múltiples adaptaciones de Edgar Allan Poe, también para Hammer Productions, se integra en el reparto de La guerra de las galaxias (Star Wars: a new hope, George Lucas, 1977, EE.UU.), retirándose de la actividad profesional sólo una década después. En 1989 es nombrado Oficial del Imperio Británico, falleciendo en 1994 como consecuencia de un cáncer.

6. Boris Karloff

Tras interpretar al monstruo de Frankenstein en la saga de Universal Pictures, Boris Karloff también se pone en la piel de un descendiente del mítico científico dispuesto a revivir su fantástico experimento. El resultado es El castillo de Frankenstein (Frankenstein 1970, Howard W. Koch, 1958, EE.UU.), un filme tan kitch como delirante, que perfectamente podría haber estado firmado por el infame Edward D. Wood Jr. ¿No les parece maravilloso lo de que parezca que se desarrolla en los años setenta por su título estando rodada doce años antes? Hasta ellos sabían ya cual sería la década del exceso.

7. Andrés Soler

El cine mexicano también supo llevarse a su terreno la obra de Mary Shelley, que retoman en esta película en un tiempo futuro al del relato original para ubicar al doctor Frankenstein cumpliendo condena por robar cadáveres para sus experimentos. Un compañero de cárcel, doctor y científico como él, consigue su liberación con la condición de que le ayude a dar vida a Orlak, un monstruo al que tienen que alimentar con sangre humana, pero al que Jaime trata de utilizar en su beneficio, para matar a sus enemigos. A pesar de su argumento, lo cierto es que Orlak, el infierno de Frankenstein (Rafael Baledón, 1960, México), es una propuesta bastante más interesante de lo que pueda parecer a simple vista, y con más calidad que algunas de las versiones estadounidenses.

8. Narda Onyx

Natural de Estonia, Narda Onyx pasó toda la vida escapando, primero de los rusos y después de los alemanes, hasta que llega a la tierra de los sueños la libertad donde consigue hacerse un hueco como actriz de reparto en el cine y la televisión. Precisamente su interpretación de Maria Frankenstein, la nieta del famoso científico, que no duda en recurrir a los experimentos de su abuelo para revivir al mismísimo Jesse James en Jesse James contra la hija de Frankenstein (Jesse James meets Frankenstein’s daughter, William Beaudine, 1966, EE.UU.). ¿Pensabas que a nadie se le había ocurrido reinventar esta historia en los tiempos del lejano oeste?

9. Joseph Cotten

Tras darse a conocer de la mano de Orson Welles y trabajar con cineastas como Alfred Hithcock, Carol Reed, Robert Aldrich, William Dieterle, King Vidor o George Cukor, en los últimos años de su carrera Joseph Cotten se convierte en actor fetiche para el cine de terror italiano, particularmente aquel maravilloso subgénero conocido como giallo. En una de sus peregrinas propuestas, La figlia di Frankenstein (Mel Welles & Aureliano Luppi, 1971, Italia), interpreta a un Barón Frankenstein, cuya hija tiene la misma afición a devolver cadáveres a la vida, salvo que ella lo hace con fines sexuales, lo que hace de esta propuesta una película de obligatorio e indispensable visionado.

10. Eduardo Calvo

Sólo la perversa mente de Jesús Franco seria capaz de idear un relato como La maldición de Frankenstein AKA The erotic adventures of Frankenstein (1972), aunque más delirante debe haber sido la que fuera primera película española en retomar los personajes creados por Mary Shelley, Pastel de sangre (Francesc Bellmunt, Jaime Chávarri, Emilio Martínez Lázaro & José María Vallés, 1971, España). De cualquier manera, Jess Franco llegó a colarse en la sección oficial del Festival de Sitges con el estrambótico relato del doctor Cagliostro, decidido a dominar el mundo, para lo que se dispone a asesinar al doctor Frankenstein y apoderarse de su maligno monstruo, contando con el siniestro Caronete y la sensual mujer-pájaro. Si a tremendo planteamiento añadimos el erotismo y la psicodelia habituales de este peculiar cineasta, entenderemos por qué debemos ver #DeRodillas esta excentricidad máxima.

11. Udo Kier

Universal Studios establece las convenciones del género de terror, Hammer Productions les proporciona una nueva dimensión psicodélica y Andy Warhol los reinventa para reconvertirlos en mitos eróticos. Además de Joe Dallesandro, su actor fetiche habitual, Paul Morrissey recurre a Udo Kier, que acabaría posteriormente convertido igualmente en actor de fetiche, pero de cineastas como Gus van Sant, Lars von Trier o Rob Zombie. En Carne para Frankenstein (Flesh for Frankenstein, 1973, Italia, Francia & EE.UU.) el problema no es que el monstruo no tenga conciencia, es que tiene demasiada y a pesar de tener una flamante apariencia, no tiene motivación alguna para copular ni con la criatura femenina que el Barón le ha creado con el fin de que se reproduzcan, ni con la propia esposa de su creador, que se muere por hacérselo con él. Una epopeya erótica de terror presentada en 3-D, si no recuerdo mal.

12. Leonard Whiting

Vago recuerdo tiene mi mente de esta versión televisiva, rebautizada aquí como La verdadera historia de Frankenstein (Frankenstein: the true story, Jack Smight, 1973, EE.UU.), pero lo suficiente como para recordar la fina y elegante maldad de la novia del monstruo, interpretada por Jane Seymour en el máximo apogeo de su carrera. La versión integra realidad con ficción, al encontrarnos al mismísimo doctor Polidori como compañero de experimentos de un doctor Victor Frankenstein interpretado por Leonard Whiting, actor británico que irrumpe en el cine con fuerza, haciéndose con una nominación al Globo de Oro como el debutante más prometedor por su interpretación de Romeo en Romeo y Julieta (Romeo and Juliet, Franco Zeffirelli, 1968, Reino Unido & Italia), que conseguiría un Golden Plate en los premios David Di Donatello por esa misma película, pero cuya trayectoria apenas se extendería más allá de una década, hasta que el año pasado volviera hacer de pareja de Olivia Hussey, la que había sido su Julieta, en Social suicide (Bruce Webb, 2015, Reino Unido).

13. Gene Wilder

Da lo mismo que le llamemos Fronkonstin que Frankenstein, ese cirujano que no quiere ser descendiente del famoso científico que crea vida a partir de la muerte en El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, Mel Brooks, 1974, EE.UU.) es una de las versiones más entrañables de los personajes creados por Mary Shelley. Una parodia que sabe respetar el espíritu del original, sacando el máximo partido de todos y cada uno de los personajes y las situaciones por los que les hacen pasar. No debe extrañar que aquí cobre mucha más importancia este jovencito doctor Frankenstein, dado que el propio actor que lo interpreta, Gene Wilder, es también guionista de la película, junto a Brooks, consiguiendo ambos una nominación al mejor guion adaptado para un premio Oscar.

14. Tim Curry

Tim Curry es un cantante y compositor británico que comienza a desarrollar su trayectoria como actor a partir de musicales, primero sobre el escenario y después en el cine, lo que sin duda le proporciona el equilibrio suficiente para interpretar en tacones la versión más transgresora de quien se hace llamar el doctor Frank-N-Furter en The Rocky horror picture show (Jim Sharman, 1975, EE.UU. & Reino Unido), personaje pro el que sin duda siempre le recordaremos. Se trata de un científico bisexual, dulce ‘transvesty y extraterrestre cuyos objetivos para dar vida a su criatura son pura y llanamente sexuales. Adaptación cinematográfica del musical homónimo de Richard O’Brien, la película, como el musical antes, se convierten rápidamente en objeto de culto, consiguiendo romper la barrera con el espectador, que también se integra en el espectáculo. ¿No te has desvirgado? Pues no sé a qué esperas.

15. John Carradine

Tan delirante e histriónica como infame es La isla de Frankenstein (Frankenstein island, 1981, EE.UU.), que sería última película dirigida por Jerry Warren, un cineasta de culto que no será recordado precisamente por la calidad de sus obras, sino por todo lo contrario. Estamos hablando de una película de serie Z al cuadrado en la que el gran John Carradine, se pone en la piel de un doctor Frankenstein que, lo reconozco, ni me atrevo a imaginar porque no sé si lo que pretendían era hacer una película de aventuras con la onda de Julio Verne o la adaptación más grotesca de Frankenstein.

16. Donald Pleasence

Es lo que tiene el cine, que es capaz de mezclar mitos de diversas procedencias en una sola película, No importa que Bram Stoker no tuviera nada que ver con Mary Shelley, pero Myron J. Gold, director y guionista de Frankenstein’s great aunt Tillie (1984, Reino Unido, México & EE.UU.), no tuvo ningún reparo en ubicar en la draconiana Transilvania a los antepasados del (aquí) barón Frankenstein. Hasta allí viajan sus descendientes para tratar de buscar los tesoros perdidos de la familia y revivir, ya de paso, a su mítica criatura. Quizás es cierto que la idea de reunir a tan variopinto grupo no debió ser enteramente suya, aunque al menos la película no acredita oficialmente una novela publicada en los años setenta que sí lo hacía, teniendo como protagonista a la tía de Frankenstein.

17. Jean Rochefort

El cine francés también se aventura a hacer su propia versión del nuevo Prometeo en una película, que aunque fuera una parodia como Frankenstein 90 (Alain Jessua, 1984, Francia), no debe estar nada mal si tenemos en cuenta que se llevó dos premios en Fantasporo, al mejor guion y al mejor actor protagonista para Eddie Mitchell por su interpretación del monstruo. Mucho antes de su nominación al Goya por su interpretación de un artista en crisis en El artista y la modelo (Fernando Trueba, 2012, España  Francia) o de aquel peluquero que le proporcionaría una gran proyección internacional en El marido de la peluquera (Le mari de la coiffeusePatrice Leconte, 1990, Francia), interpreta aquí a un Victor Frankenstein contemporáneo, cuyas habilidades para hacerse con un «chófer» querría más de uno.

18. Barret Oliver

Es posible que si te hablo de Barret Oliver no sepas a quién me estoy refiriendo, pero si te recuerdo que se trata de un actor infantil de los años ochenta, que llega a participar en películas como La historia interminable (Die unendliche Geschichte – The neverending story, Wolfgang Petersen, 1984, EE.UU. & Alemania Occidental), D.A.R.Y.L. (Simon Wincer, 1985, EE.UU. & Reino Unido) y Cocoon (Ron Howard, 1985, EE.UU.), te venga al menos su imagen a la memoria. Pero antes de estas tres películas ya se había convertido en el actor más joven que interpreta a Victor Frankenstein, aquí un jovencito fascinando con la ciencia, la tecnología y su perro, al que no duda en revivir cuando fallece como consecuencia de un atropello. El resultado es una de las obras más entrañables de Tim Burton, Frankenweenie (1984, EE.UU.), último cortometraje que realiza antes de su primer largometraje, La gran aventura de Pee-Wee (Pee-Wee’s big adventure, 1985, EE.UU.), un relato que retoma casi tres décadas después para convertirlo en un largometraje de animación, Frankenweenie (2012, EE.UU.), que aunque curioso, no consigue convencer con al misma contundencia que su precedente.

19. Sting

A veces sólo hace falta una película para recordar a un director, en el caso de Franc Roddam, que tuvo suficiente con Quadrophenia (1979, Reino Unido), porque el resto de su filmografía no es que la hayamos olvidado, es que ni sabíamos que existía. Si hubiera hilado un poco fino, me habría dado cuenta de que, aunque en un personaje muy pequeño, Sting ya aparecía en aquella magnífica ópera prima, haciendo aquí una versión estilizada del doctor Frankenstein en La prometida (The bride, 1985, EE.UU.). Una versión que pasa directamente a poner el foco en la novia de Frankenstein, pasando muy por encima de su criatura masculina.

20. Bolek Polívka

El escritor sueco Allan Rube Pettersson publica en 1978 la novela Frankenstein’s aunt, más un homenaje a las películas de terror de Universal Pictures que a la propia novela de Mary Shelley. Quizás por eso el cineasta eslovaco (checoslovaco en aquellos tiempos), Juraj Jakubisko, recluta a una actriz sueca, Viveca Lindfors, para interpretar a La tía de Frankenstein (Teta, 1987, Austria, Alemania oriental, Francia, Checoslovaquia, España & Italia), su adaptación para la televisión. Dispuesta a reorganizar las cosas en el castillo de su sobrino y a rehabilitar el apellido de la familia, la tía de Frankenstein se desplaza hasta un castillo en el que caben Drácula, el hombre lobo y hasta Sancho Gracia en dos episodios. Si bien aquí el protagonismo recae en la tía, también hay sitio para el doctor Frankenstein, interpretado por Bolek Polívska, y su monstruo. Se editaría una versión reducida para su estreno en salas de cine, con el título de Freckled Max and the Spooks (Pehavý Max a strasidlá, 1987, Austria, Alemania oriental, Francia, Checoslovaquia, España & Italia).

21. Raul Julia

Si existe la posibilidad de devolver a los muertos a la vida, ¿cómo no iba a existir la de los viajes en el tiempo? Así de atrevido es el planteamiento de una novela de Brian Aldiss, adaptada para el cine por el mismísimo Roger Corman en La resurreción de Frankenstein (Roger Corman’s Frankenstein Unbound, 1990, EE.UU.), en la que un científico del siglo XXI es enviado al XIX, donde no sólo coincide con el doctor Frankenstein, interpretado por el prematuramente desaparecido Raul Julia, sino con la propia Mary Shelley. Independientemente de la calidad de la obra, a la que seguro muchos encontraran la manera de disfrutar, creo que podemos coincidir que se trata la versión más atractiva del doctor Frankenstein.

22. Martin Kemp

Es posible que la incursión de Martin Kemp en el cine hubiera sido algo más efímera de no haberse disuelto Spandau Ballet. Junto a su hermano, Gary Kemp, iniciaba su trayectoria cinematográfica con Los Krays (The Krays, Peter Medak, 1990, Reino Unido), pero si bien Gary le pone menos ganas al cine, a pesar de que antes de unirse a la banda ya había hecho alguna cosita, es Martin quien no duda en abrazar su nueva faceta como actor. Secuela de Waxwork: museo de cera (Waxwork, Anthony Hickox, 1988, Reino Unido, Alemania occidental & EE.UU.), Waxwork: el misterio de los agujeros negros (Waxwork II: Lost in Time, Anthony Hickox, 1992, EE.UU.) es otra película en la que ficción y fantasía se retuercen sobre sí mismas para ofrecernos otro viaje en el tiempo y malos malísimos de la muerte que hablan francés. Hablar de posmodernismo en este caso es quedarnos bastante cortos.

23. Kenneth Branagh

No deja de ser curioso que justo después de separarse de Emma Thompson y cuando ella se había ido a rodar una película con Arnold Schwarzenegger, Kenneth Branagh se somete a una sobredosis de gimnasio para lucir tableta interpretando a su versión del doctor Frankenstein. ¿Estaría diciéndole ‘fíjate lo que te pierdes’? Pretendiendo ser la versión más fiel a la novela —cierto que incorpora pasajes antes omitidos—, también es la que con más facilidad te puede provocar un ataque de epilepsia, dado que la cámara no deja de girar y dar vueltas en ningún momento, terminando por transmitir el efecto centrifugadora, o sea, que quieras salir de la sala donde se proyecta de una manera involuntaria.

24. Samuel West

De perdidos al río. Vista la lista de despropósitos en torno, no sólo a los personajes creados por Mary Shelley, sino también a los de Bram Stoker, otro obvio admirador de Universal Pictures, Stephen Sommers, reúne de nuevo a los personajes de Drácula y Frankenstein, junto al hombre lobo y otras extrañas criaturas, para mayor gloria del cazador eterno del primero en Van Helsing (2004, EE.UU. & República Checa), y adaptarlos a las necesidades del cine contemporáneo. Ya no se trata de cine de terror o cine fantástico, aquí la clave es renovar los personajes para incorporarlos al cine de acción. Cierto que comienza su trayectoria cinematográfica en el cine época, a través de títulos como El reencuentro del amigo (ReunionJerry Schatzberg, 1989, Francia, Alemania Occidental y Reino Unido) y Regreso a Howard End (Howard End, James Ivory, 1992, Reino Unido, Japón y EE.UU.), pero nunca me habría imaginado a Samuel West en estas tesituras, ni siquiera interpretando al doctor Victor Frankenstein, y mucho menos en la misma película que Elena Anaya.

25. Danny Huston

Aunque Bernard Rose sea un cineasta irregular, lo cierto es que sabe imprimir bastante personalidad a sus películas. Por eso no será un servidor quien se pierda lo que puede aportar a las infinitas adaptaciones y tergiversaciones de la obra de Mary Shelley en Frankenstein (2015, EE.UU.), que además estuvo incluida en la sección oficial de Sitges y en la que el científico está interpretado por Danny Huston.

Bonus: Lizzy McInnerny

A un servidor le pueden gustar mucho las idas de ollas de Ken Russell, pero entre Gothic (1986, Reino Unido) y Remando al viento (1988, España), no me cabe ni la menor duda sobre la superioridad artística de Gonzalo Suarez a la hora de explorar las circunstancias que dieron origen al monstruo de Frankenstein, que no es otra que la frustración de la propia Mary Shelley ante un aborto. En este sentido, la persona obsesionada con devolver a la vida a una persona muerta era la propia escritora, interpretada en la película por Lizzy McInnerny, perseguida por el monstruo hasta el fin de sus días. Una obsesión que no le llevó a crear al monstruo, pero sí a una de las joyas de la literatura universal.

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