Baskin (Can Evrenol, 2015, Turquía & EE.UU.)

«Baskin»: érase una vez la terrorífica metáfora política turca

Cartel de Baskin (Can Evrenol, 2015, Turquía & EE.UU.)
Cartel de Baskin (Can Evrenol, 2015, Turquía & EE.UU.)

Año: 2015
País: Turquía & EE.UU.
Dirección: Can Evrenol
Guion: Ogulcan Eren Akay, Can Evrenol, Cem Ozuduru & Ercin Sadikoglu
Producción: Todd Brown, Muge Buyuktalas & Mike Hostench
Fotografía: Alp Korfali
Montaje: Erkan Ozekan
Música: Ulas Pakkan
Diseño de producción: Sila Karakaya
Vestuario: Sinan Saraçoglu
Reparto: Mehmet Cerrahoglu, Gorkem Kasal, Ergun Kuyucu, Muharrem Bayrak, Fatih Dokgöz, Sebahattin Yakut, Berat Efe Parlar, Sevket Suha Tezel, Seyuthan Özdemir, Sevinc Kaya, Mümin Kaar, Fulya Peker, Fadik Bülbül, Elif Dag…

Es una verdadera pena que sigamos invadidos por el cine estadounidense, no ya sólo del que viene de Hollywood, sino de todo aquel que se rueda en inglés, en general. Menos mal que nos quedan los festivales de cine, que en ocasiones nos descubren a cineastas de países de países que estando muy cerca geográficamente, apenas nos llegan ejemplos de su cinematografía. Obras que aparentemente mantienen sus vínculos con el cine que viene de occidente, en las que consiguen mantener sus propias señas de identidad y en las que cuentan más de lo que muestran.

Cortometraje antes que largometraje, Can Evrenol no esconde sus eclécticas influencias, que oscilan entre Pesadilla en Elm street (A nightmare on Elm street, Wes Craven, 1984, EE.UU.), Hellraiser (Clive Barker, 1987, Reino Unido), Apocalypse now (Francis Ford Coppola, 1979, EE.UU.), The descent (Neill Marshall, 2005), En busca del fuego (La guerre du feuJean-Jacques Annaud, 1981, Francia & Canadá) o Sólo Dios perdona (Only God forgives, Nicolas Winding Refn, 2013, Dinamarca, Francia, Suecia & EE.UU.), que se incorporan a la idiosincrasia de su propia cultura, la turca, a mitad de camino entre oriente y occidente. Quizás por eso consigue con tanta habilidad situarnos en un mundo intermedio, que no sabemos si es real, imaginario o una retorcida dimensión desconocida, la de la clave política.

La misma dimensión en la que el pasado 15 de julio nos ponía ese golpe de estado, que ya no se sabe si fue fallido o provocado por el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, para afianzar su poder como si se tratara de Baba, ese psicótico líder sexual al que todos adoran como si estuvieran absolutamente poseídos de la misma manera que la gente salía a las calles a demostrar su apoyo al presidente turco. Sin duda Evrenol se adelantaba a esta situación, pero es que quizás no sea casual que los protagonistas de su película sean un grupo de policías que, a primera vista, antes de que sepamos que efectivamente son representantes de la ley, no parecen ora cosa que una banda de delincuentes comunes. Si en la primera parte de la película parece que asistimos a una versión en clave terrorífica de la magnífica Érase una vez en Anatolia (Bir Zamanlar Anadolu’da, Nuri Bilge Ceylan, 2011, Turquía & Bosnia y Herzegovina), cuando ya nos tiene bien situados, o convenientemente descolocados, nos arrastra por el sendero de la angustia y la desesperación a lo largo de un infierno gore por los oscuros y retorcidos túneles de la mente. Un contexto que quizás sea más político que terrorífico verdaderamente.

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