«Hardcore Henry»: ¿la respuesta a las políticas de alienación de Vladimir Putin?

Cartel de Hardcore Henry, Ilya Naishuller, 2015, Rusia & EE.UU.
Cartel de Hardcore Henry, Ilya Naishuller, 2015, Rusia & EE.UU.

Año: 2015
País: Rusia & EE.UU.
Dirección: Ilya Naishuller
Guion: Ilya Naishuller & Will Stewart
Producción: Timur Bekmambetov, Ekaterina Kononenko, Ilya Naishuller & Inga Vainshtein Smith
Fotografía: Pasha Kapinos, Vsevolod Kaptur & Fedor Lyass
Montaje. Steve Mirkovich
Música: Darya Charusha
Vestuario: Anna Kudevich
Reparto: Sharito Copley, Danila Kozlovsky, Haley Bennett, Tim Roth, Andrei Dementiev, Svetlana Ustinova, Darya Charusha, Oleg Poddubnyy, Jack Hahn, Cyrus Arnold, Jake Karlen, Will Stewart, Ilya Naishuller, Martin Cooke, Sergey Chekrygin, Vladimir Lukyanchikov, Andrey Berezkin, Prokhor Zikora, Ravshana Kurlova, Vasily Bobylev, Ilya Kondratev, Michael Mikhitarov, Regina Surmina, Roman Leshenko, Mikhail Izotov, Sergei Solomonov, Aleksandr Kraevskiy, Alexander Pchela, Ivan Isyanov, Varvara Borodina, Lado Kvataniya, Alexey AlekseevAlexei Zamaraev, Alexey Agafonov, Victor Gorbachev, Boris Barabanov, Sergey Shnurov, Rostislav Kaptur, Tatiana Paladiy, Victoria Golubtsova, Uliya Stetsenko, Olga Chubarova, Aleksander Gordeev, Oleg Ermolaev, Polina Zueva, Liya Sitdikova, Bruce N. Chelemer, Sergey Mezentsev, Helga Lovekaty, Bruce Grant, Aliya Lando, Elena Skvortsova, Anastasiya Akulina, Yuliya Amirova, Marina Vezhnavets, Maria Vishnjakova, Dina Grebeneva, Diana Dzhemeleva, Marina Zinoveva, Yuliya Kovaleva, Ekaterina Kormakova, Olga Korobitsina, Svetlana Malyisheva, Olga Miromanova, Anna Mozhaeva, Natalya Obedkova, Kseniya Orlova, Alisa Poperechnaya, Anna Sushko, Natalya Sushkova, Anna Shumeyko, Elena Berkova, Svetlana Alekseeva, Evgenia Lukyanova, Diana Shugurova, Elena Pavlovskaya, Tatyana Abramova, Marina Celisheva, Svetlana Gvozdeva, Anton Banin, Uliya Ivanova, Ivan Kolomicev, Aleksandr Firsanov, Kirill Serebrennikov, Aleksandr Yatsenko, Polina Filonenko, Sergey Valyaev, Kirill Burkin, Evgeniy Pilipenko, Vitaly Voskeresenski, Aleksandr Pal, Alexander Podshibiakin, Evgeniy Bazhenov, Andrei Rusanov, Boris Bolev, Feodor Elutine…

Uno de los grandes alicientes de los videojuegos, cuando se trata de aventuras gráficas, es que te permiten experimentar un relato en primera persona. Si además lo combinas con otro género como el FPS (First Person Shooter), a través del que puedes liberar toda la adrenalina que quieras, a la vez que experimentas grandes dosis de emoción, la diversión está más que asegurada. Si no se puede negar la influencia del cine a la hora de diseñar estas aventuras, no es raro que al final el cine responda creando estas mimas aventuras, pero para que las puedas vivir en tercera persona.

Contado así podría no tener sentido, pero lo cierto es que, para los jugadores menos experimentados, casi resulta más entretenido disfrutar con la partida de otro, que con la de uno mismo, puesto que seguro que te eliminan a la primera de cambio, sin permitirte avanzar y quedándote sin saber hacia donde te lleva el juego. Este es el planteamiento de Ilya Naishuller, quien anteriormente habría dirigido varios videclips, influencia que tampoco se puede negar —particularmente la del mítico videoclip de Smack my bitch up para The Prodigy, que fuera dirigido por Jonas Åkerlund—en esta sobredosis de acción, violencia y algo de travestismo en el que el protagonista eres tú porque está rodada en una continua cámara subjetiva que te convierte a ti mismo en el FSP.

Es posible que podamos cuestionar algunos pasajes, por obvios o por repetitivos, pero lo que no se puede negar es la pericia de sus autores para desarrollar un impresionante ejercicio de pirotecnia audiovisual con inusitada verosimilitud a partir de unos recursos que se intuyen limitados, pero con un espléndido resultado al servicio del espectáculo, con mención especial para el especialista que lleva la cámara y sirve de ojos al espectador. No estoy seguro de si, de alguna manera, posiblemente inconsciente, el director de la película articule una metáfora de la opresión que se vive actualmente en Rusia, en la que pareciera que la violencia parece ser al única respuesta a la alienación —otro doble sentido al traerse a Sharito Copley desde Distrito 9 (District 9, Neill Blomkamp, 2009, Sudáfrica & EE.UU.)—de una democracia que podríamos considerar francamente autoritaria, dadas las restricciones que plantea en algunos colectivos. Una elección de lo más apropiada para la sección Locuras de medianoche del Festival de Toronto en el que se llevaría, como no podría ser de otra manera, el premio del público.

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