«Un traidor como nosotros» y tan mediocre como sus propios responsables

Cartel de Un traidor como los nuestros (Our Kind of Traitor, Susanna White, 2016, Reino Unido & Francia)
Cartel de Un traidor como los nuestros (Our Kind of Traitor, Susanna White, 2016, Reino Unido & Francia)

Titulo originalOur kind of traitor
Año: 2016
País: Reino Unido & Francia
Dirección: Susanna White
Guion: Hossein Amini, basado en la novela homónima de John Le Carré
Producción: Simon Cornwell, Stephen Cornwell & Gail Egan
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Montaje: Tariq Anwar & Lucia Zucchetti
Música: Marcelo Zarvos
Diseño de producción: Sarah Greenwood
Dirección artística: Dean Clegg, James Foster, Hind Ghazali & Richard Selway
Decorados: Katie Spencer
Vestuario: Julian Day
Reparto: Carlos Acosta, Radivoje Bukvic, Stellan Skarsgård, Mariya Fomina, Dolya Gavanski, Grigoriy Dobrygin, Velibor Topic, Pawel Szajda, Ewan McGregor, Naomi Harris, Alec Utgoff, Marek Oravec, Mihhail Sibul, Jana Perez, Tony Tennant, Emanuel Brook, Matthew Brook, Emily Beacock, Rosanna Beacock, Saskia Reeves, Alicia von Rittberg, Damian Lewis, Khalid Abdalla, Mark Stanley, Mark Gatiss, Katia Elizarova, Jeremy Northam, Maz Mills, Bonnafet Tarbouriech, Lucy Holt, Olivia Wheeler, Christian Brassington, Michael Gould, Emma Fewhurst…

Hay una corriente feminista que afirma que una mujer nunca puede ser machista. Por definición. Porque una mujer nunca iría en contra de su propia naturaleza. Lo que no quiere decir que vaya precisamente siempre a favor de ella. Imagino que una cosa es dirigir una película como La niñera mágica y el Big Bang (Nanny McPhee and the Big Bang, Susanna White, 2010, Reino Unido, Franica & EE.UU.), escrita y protagonizada por una mujer tan inteligente y comprometida como Emma Thompson, pero otra muy distinta llevar al cine una novela de John Le Carré, ninguna pega en este punto, pero adaptada por un guionista tan mediocre aunque incomprensiblemente popular como Hossein Amini. Para colmo se trata de la tercera adaptación del autor especializado en novelas de espionaje por parte de Potboiler Productions, después de El jardinero fiel (The Constant Gardener, Fernando Meirelles, 2205, Reino Unido, Alemania, China & EE.UU.) y El hombre más buscado (A most wanted man, 2014, Reino Unido, Alemania & EE.UU.), lo que no significa que la experiencia sea siempre ventaja de nada. Como tampoco significa absolutamente nada que los propios hijos del novelista, Simon y Stephen Cornwell, sean los productores de una película repleta de intenciones que perece en el intento de ofrecer un thriller político que denuncia tanto el declive moral del imperio británico como la decadencia de las mafias rusas, además de ese concepto tan reaccionario de que los individuos son prescindibles por un fin mayor.

El principal problema de Un traidor como nosotros es que el traidor lo tienen dentro. En lugar de trasladar la novela a un guion cinematográfico, Amini parece haberse limitado a desarrollar una escaleta a partir de la que va improvisando un relato que no pasa del boceto a través de unos personajes que no pasan de la caricatura. Pareciera que le dan importancia a un personaje femenino, por aquello de que se note el toque de la directora; cuelan un personaje de aspecto musulmán, para demostrar que no todos tienen porqué ser malos; integramos unos rusos con aspecto de hipster, que casi parece cosa de ciencia-ficción; y hasta metemos una relación interracial, que seguro que le da un punto muy Obama. Pero a pesar de la refrescante interpretación de Stellan Skarsgård, de lejos lo mejor de la película, el conjunto no pasa de ser un producto medianamente entretenido, a pesar de lo previsible, y hasta un poco antiguo, que resulta, por mucho que se desarrolle en la actualidad, ni siquiera incorporando a uno de los actores de Homeland (Alex Gansa & Howard Gordon, 2011), como Damian Lewis.

Dice Susanna White que precisamente había aceptado incorporarse al proyecto porque es un relato que mira al presente, no al pasado, como la mayoría de las novelas de Le Carré, pero quizás sea ella la que debería entender que muchas veces relatos del pasado son más modernos, precisamente porque reflejan actitudes y comportamientos que siguen repitiéndose hoy en día. Ni siquiera tiene gracia que dos actores como Ewan McGregor y Alec Guinness vuelvan a relacionarse a través del universo de John le Carré después de haber interpretado a Obi-Wan Kenobi, porque mientras que el segundo consigue fascinar con su interpretación de George Smiley en la serie Calderero, sastre, soldado, espía (Tinker, tailor, soldier, spyJohn Irvin, 1979, Reino Unido), el primero está francamente olvidable como este Perry, sin apellido siquiera.

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