«¿Tenía que ser él?»: aunque ya podría haber sido otro que no fuera James Franco

Cartel de ¿Tenía que ser él? (Why him? John Hamburg, 2016, EE.UU.)
Cartel de ¿Tenía que ser él? (Why him? John Hamburg, 2016, EE.UU.)

Título originalWhy him?
Año: 2016
País: EE.UU.
Dirección
: John Hamburg
Guion: John Hamburg & Ian Helfer, basado en una idea de Jonah Hill, John Hamburg & Ian Helfer
Producción: Stuart Cornfeld, Dan Levine, Shawn Levy & Ben Stiller
Fotografía: Kris Kachikis
Montaje: William Kerr
Música: Theodore Shapiro
Diseño de producción: Matthew Holt
Dirección artística: Gary Warshaw
Decorados: Jan Pascale, Lia Roldan & Traci Spadorcia
Vestuario: Leesa Evans
Reparto: Zoey Deutch, James Franco, Tangie Ambrose, Cedric the Entertainer, Bob Stephenson, Bryan Cranston, Megan Mullally, Zack Pearlman, Griffin Gluck, Jee Young Han, Mary Pat Gleason, Juliette B. Reiss, Melissa Graver, Steffen Dziczek, Jimmy Badstibner, Keegan-Michael Key, Jacob Kemp, Ramy Youssef, Brenda Good, Harrison Bieker, Richard Blais, Kaley Cuoco, Steve Aoki, Greg Worswick, Elon Musk, George Kareman, Adam Devine, Toby Turner, Casey Wilson, Andrew Rannells, Steve Bannos, Grace Ly Ngo Hazelett, Sadie Kate Ngo Hazelett, Craig Hosking, Gene Simmons, Paul Stanley…

Es difícil escribir sobre una película sobre la que no tienes nada que decir, ni bueno ni malo. Podría decir que lo mejor de la película es disfrutar de Bryan Cranston haciendo de tipo normal o de la ironía de que hayan escogido a un actor tan poco creíble como James Franco para interpretar a un improbable multimillonario descerebrado y narcisista capaz de seducir a una sensata universitaria en la ficción, dado que es del todo probable que no pudiera hacerlo en la vida real. Pero claro, esto es una percepción demasiado subjetiva y personal como para poder construir una crítica. Aunque también es cierto que no se han estrujado mucho más la cabeza para hacer la película.

Me imagino a los autores del guion, intentando venderlo, en plano aquellos guionistas de El juego de Hollywood (The player, Robert Altman, 1992, EE.UU.), argumentando que es como una especie de cruce entre El padre de la novia (Father of the brideCharles Shyer, 1991, EE.UU.) y Los padres de ella (Meet the parents, Jay Roach, 2000, EE.UU.) en los tiempos de las nuevas tecnologías, con un toque de La pantera rosa (The pink pantherBlake Edwards, 1963, EE.UU.) y Qué bello es vivir (What a wonderfull life, Frank Capra, 1946, EE.UU.), sazonados con Kiss, la banda de rock de los años setenta que es realmente muy poco probable fuera de las favoritas de un matrimonio medio estadounidense. Y ya está. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen porque, en realidad, el propio Joh Hamburg, director y guionista de la película, fuera el guionista de Los padres de ella, protagonizada por Ben Stiller, quien aquí es uno de los productores, siendo otro el que fuera director de la nueva versión de La pantera rosa (The pink panther, Shawn Levy, 2006, EE.UU.), que estuviera protagonizada por Steve Martin, protagonista de El padre de la novia (Father of the bride, Charles Shyer, 1991, EE.UU.), el ramke. Quizás sea indudable que la sombra de El guateque (The party, Blake Edwards, 1968, EE.UU.), planea por algunas secuencias, más la del uso del inodoro que la de la fiesta y que con toda probabilidad el padre se refiera a la película de Peter Sellers cuando revela el origen de determinado gag, pero poco ya está. De hecho, quizás el momento más elocuente de la película sea cuando el padre explica al novio de su hija el origen del gag, revelando la torpeza de los autores de la película, que quizás vieron las secuencias aludidas en YouTube, sin haber visto siquiera las películas originales que citan en su propia obra. Sí, ya se que es suponer demasiado, pero la cosa no da para más.

En cualquier caso, confieso que no empieza mal, por no decir que empieza bien, hay momentos (más que secuencias) que llegan a ser graciosos, pero quizás ese sea el problema, que estamos en una película en la que importan más los disparates, el esfuerzo por hacer reír, que la credibilidad del relato, de ahí que su final sea precipitado y sin verosimilitud alguna, más cerca del slapstick que de otra cosa, pero sin llegar a serlo, naturalmente. Desconozco si es bueno o malo para la película que el director permitiera a los actores improvisar, tal y como confiesa Megan Mullhally, que con su revelación termina por revelar la inconexión entre todas las secuencias, desvelando que lo único que realmente parecían tener los guionistas era el planteamiento inicial, sin tener idea de cómo conseguir que al final el padre (y el espectador) cambiara de opinión con respecto al novio de su hija. De esta manera que no se molestan en explicarlo, lo ponen en el guion y punto. No te preocupes, esto no es un spoiler, se sabe que va a pasar antes incluso de que empiece la película. Lo que yo me planteo es ¿tenía que ser James Franco?

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