Tanna (Martin Butler & Bentley Dean, 2015, Australia & Vanuatu)

«Tanna»: un fascinante amor prohibido con la arrolladora fuerza de la naturaleza

Cartel de Tanna (Martin Butler & Bentley Dean, 2015, Australia & Vanuatu)
Cartel de Tanna (Martin Butler & Bentley Dean, 2015, Australia & Vanuatu)

Año: 2015
País: Australia & Vanuatu
Dirección: Martin Butler & Bentley Dean
Guion: Martin Butler, John Collee & Bentley Dean
Producción: Martin Butler, Bentley Dean & Carolyn Johnson
Cinematografía: Bentley Dean
Montaje: Tania Nehme
Música: Antony Partos
Reparto: Mungau Dain, Marie Wawa, Marceline Rofit, Charlie Khala, Albi Kowia, Dadwa Mungau, Linette Yowayin, Kapan Cook Mungau Yokay, Mikum Tainakou…

Muchas son las civilizaciones que, con el pretexto de difundir su cultura, terminan por silenciar otras igual de valiosas. Un error que cometen, sobre todo, aquellas sociedades que, amparándose en su baremo de lo que es la riqueza y la prosperidad, se empeñan en someter a quienes consideran inferiores, ya sea porque comen, se visten, viven y se divierten de manera diferente, adoran a otros dioses o, simplemente, hablan un idioma que no es el suyo. Muchos son también los pueblos que, una vez aplastados por los invasores, terminan sucumbiendo a sus principales males, sus peores vicios, para terminar siendo excluidos de quienes les conquistaron para ser igualmente denostados por aquellos de los que renegaron. Mientras nuestra sociedad se empeña en valorar la riqueza por las cosas tangibles, convivimos todavía con (muy pocas) gentes que encuentran la mayor felicidad en las cosas intangibles. ¿Cuál es entonces la sociedad más civilizada, la que necesita consumir para ser feliz o la que sólo necesita cubrir sus necesidades más básicas?

En la que es su primera incursión en el cine de no ficción, Martin Butler y Bentley Dean, nos ofrecen un fascinante relato cuyo primer acierto es el de contarlo desde el punto de vista de sus protagonistas. No hay invasores ni conquistadores en Tanna, sino que son solamente aborígenes quienes se enfrentan a sus miedos y sus conflictos según sus propias reglas, las que su propia cultura les ha marcado. De esta manera, nos permiten sumergirnos en una forma de vida en la que hay una verdadera armonía entre los seres humanos y la naturaleza, donde la tierra te da todo lo que necesitas para vivir. Una cultura que aunque se rige por sus propios preceptos, no por ello desconocen la manera en la que funcionan otros pueblos. Tal es así, que son otras religiones las que parecen ciertamente sectas, salvajes, en las que parecen ser las personas se comportan de manera irracional, antinatural. Lo que al final Dain y Wawa quieren es lo que cualquier pareja de cualquier cultura: vivir en paz y tranquilidad compartiendo su amor.

No deja de ser francamente triste que la actual República de Vanuatu fuera descubierta, para occidente, por una expedición española en el siglo XVII, aunque raramente nadie sepa ubicarla en un mapa, incluido un servidor antes de ver la película. Poblada por los melanesios hasta entonces, sólo consigue la independencia de Francia y el Reino Unido en 1980, época en la que sucede el relato de Tanna, nombre con el que se conoce la isla en la que se desarrolla. Un amor prohibido, similar en algunos aspectos a Romeo y Julieta, si no fuera porque el de William Shakespeare fuera inventado, aunque probablemente inspirado en alguna historia real, y la historia de amor entre Dain y Wawa fuera efectivamente real. Por mucho que a alguien le puedan parecer arcaicos los matrimonios de conveniencia, lo cierto es que también se practicaban en nuestra cultura, ellos mismos lo señalan en la película. La diferencia es, quizás, que la tribu de los Yakel necesita únicamente una única tragedia para entender que necesita cambiar una tradición ancestral, cuando en occidente muchas son las sociedades que siguen haciendo barbaridades amparándose en la tradición. Más allá del daño a los animales en algunas culturas, incluida la nuestra, se siguen haciendo transacciones altamente provechosas a través de bodas pactadas, más que de conveniencia, lo que me lleva de nuevo a preguntarme: ¿cuál es la civilización más avanzada, la que respeta la decisión del individuo, una vez plantea su punto de vista, o la que lo sigue sometiendo en contra de su voluntad?

 

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2 comentarios en “«Tanna»: un fascinante amor prohibido con la arrolladora fuerza de la naturaleza

  1. ¡Guau, tiene una pinta increíble la peli! Parece de esas que, cuando sales del cine, te quedas horas reflexionando y dándole vueltas. ¿Sabes si la ponen en todos los cines? Tengo muchas ganas de verla después de ver el tráiler y leer esto…

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