Timothée Chalamet y Armie Hammer son Elio y Oliver en Call me by your name (Luca Guadagnino, 2017, Italia, Francia, Brasil & EE.UU.)

«Call me by your name»: el trauma de amar y ser correspondido… pero eligen a otra persona

Call me by your name (Luca Guadagnino, 2017, Italia, Francia, Brasil & EE.UU.)Año: 2017
País: Italia, Brasil, Francia & Reino Unido
Dirección: Luca Guadagnino
Guion: James Ivory & Luca Guadagnino, basado en una novela de André Aciman
Producción: Emilie Georges, Luca Guadagnino, James Ivory, Marco Morabito, Howard Rosenman, Peter Spears & Rodrigo Teixeira
Cinematografía: Sayombhu Mukdeeprom
Montaje: Walter Fasano
Diseño de producción: Samuel Deshors
Dirección artística: Roberta Federico
Decorados: Muriel Chinal, Sandro Piccarozzi & Violante Visconti di Modrone
Vestuario: Giulia Piersanti
Reparto: Armie Hammer, Timothée Chalamet, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, Esther garrel, Victoire Du Bois, Vanda Capriolo, Antonio Rimoldi, Elena Bucci, Marco Sgrosso, André Aciman, Peter Spears…
Distribución en España: Sony Pictures España

Una de las adaptaciones que James Ivory aborda de las novelas de E.M. Forster es la de Maurice (1987, Reino Unido). Escrita en un período que abarca desde 1913 hasta 1960, no se trata de una obra autobiográfica, como podría parecer, sino que se inspira en la relación que surge entre el poeta Edward Carpenter y el que sería su compañero inseparable, George Merrill, después de haber fracasado en una primera relación platónica. «Inglaterra ha sido siempre reacia a aceptar la naturaleza humana», responde Maurice cuando un psiquiatra le recomienda refugiarse países como Francia o Italia, donde se aplica el Código Napoleónico. Y a Italia es, precisamente, donde nos lleva Call me by your name, pocos años antes de que se estrenara la obra de Ivory, en lo que sugiere una romántica espiral entre ficción y realidad, más allá de una correspondencia entre cine y literatura o entre dos películas, parece como una respuesta o, mejor todavía, el reflejo de lo que supone despertar a tu orientación sexual a principios y a finales del siglo XX.

Asumir la orientación sexual no es tanto un problema de la época que te toca vivir, como de la manera en la que te enfrentas a una faceta tan íntima y personal. Es cierto que es más fácil de aceptar si cuentas con el apoyo y comprensión de tu entorno, tanto de tu familia como de tus amigos, pero lo demás ya no es cosa tuya, sino de la otra persona. No importa incluso si es correspondido, el amor es uno de los escollos de las relaciones personales, que se puede encontrar tanto en las parejas homosexuales como en las de distinto sexo. Pero, Call me by your name no es tanto una película sobre despertar y aceptar a tu orientación sexual, como sobre el dolor de experimentar un primer amor que siendo correspondido, termina por ser asfixiado por las convenciones sociales, del trauma de saber que eres amado, pero eligen a otra persona. Al contrario que Maurice, Elio no necesita encontrar a otra persona para comprender si puede o no desarrollar su vida como la siente. No tiene dudas, le sobran modelos que prueban que es posible vivir la vida en pareja siendo homosexual, además de que cuenta con el apoyo de una madre que no le hace preguntas y de un padre que incluso llega a revelar que él mismo podría haber reprimido su orientación sexual en favor de las mismas convenciones sociales a las que Oliver parece haber sucumbido.

Aunque se viva de una manera muy natural, todo es un drama finalmente en Call me by your name. Una tragedia romántica en la que no importa la edad, el género, la cultura, la lengua o la nacionalidad. Una obra rabiosamente llena de vida y sentimientos que se disfruta de la misma manera en la que sus protagonistas aprovechan un maravilloso verano en Italia. Luca Guadagnino no sólo consigue asomarse al relato de una manera casi furtiva, robando las emociones de sus personajes, el sabor de sus desayunos, el aroma de sus paseos por el campo, sino que consigue transmitir cómo el peso de la cultura contribuye a dar forma a nuestro pensamiento y nuestra sensibilidad. Un relato radicalmente alejado del morbo, pero aferrado a un erotismo emocional que se te agarra al corazón de la misma manera que las contradicciones en Elio, hasta crecer y manar de forma inesperada con la misma fuerza que las emociones contenidas en Elio, resultando imposible no desear que alguien te llame por tu nombre, a pesar del miedo a que no te quieran corresponder o elijan a otra persona a la que sabes que nunca podrán amar como te han amado a ti.

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