La dama del perrito (Dama s sobachkoj, Iosif Kheifits, 1960, Unión Soviética)

Citas y frases de «La dama del perrito y otros cuentos» de Antón Chéjov

Título originalДама с собачкой (Dama s sobachkoj)
Autor: Antón P. Chéjov
Año: 1899
País: Rusia

La vida cotidiana en tensión contante con las contradicciones del ser humano es el eje sobre el que oscilan los diferentes relatos que completan La dama del perrito y otros cuentos. Si el famoso relato es adaptado al cine por Iosif Kheifits en 1960, también constituye la base que aprovecha Nikita Mikhalkov para sus Ojos negros (Oci ciornie, 1987, Italia & Unión soviética), contaminada igualmente por el espíritu de varios relatos de la misma antología con los que forma un nostálgico fresco de la sociedad rusa a finales del siglo XIX a través de una colección de personajes y situaciones que consiguen resultar tan tiernos y trágicos como románticos y divertidos.

Citas y frases de La dama del perrito y otros cuentos

 

Citas y frases de La dama del perrito y otros cuentos

—¡La electricidad!… ¡Bah!… —masculla el padrino, cuya mirada vaga está fija en su plato—. A mi entender, el alumbrado eléctrico no es más que una bribonada. Se les figura que por meter ahí dentro un carboncillo van a distraer la atención… Y no, hermano… Si quieres alumbrarme, no sólo es carboncillo lo que me tienes que dar…, sino algo más esencial… ¡Algo que se pueda tocar! ¡Tienes que darme fuego! ¿Comprendes? ¡Fuego natural y no estas cosas sacadas de la mollera!

—Si hubiera visto usted la composición de una batería eléctrica —dice, dándose tono, el telegrafista— razonaría usted de modo muy distinto.

Citas y frases de La dama del perrito y otros relatos

Citas y frases de La dama del perrito y otros relatos

Y por primera vez en diez años de práctica la duda penetra en el alma de la generala. Hace entrar a otros enfermos, y mientras trata con ellos de sus padecimientos se fija en lo que antes, resbalando por sus oídos, no advertía claramente. Todos los enfermos, desde el primero hasta el último, como puestos de acuerdo, comienzan por glorificarla por su milagrosa curación y por entusiasmarse con su ciencia médica. Luego censuran a los médicos alópatas; y, más tarde, cuando ella enrojece de emoción, empiezan a exponerle sus necesidades. El uno le pide una tierrecita para sembrar; el otro, un poco de leña…; un tercero, permiso para cazar en sus bosques… etc…, etc…

Ella alza los ojos hacia la bondadosa cara del padre Aristarj, que le abrió las puertas de la verdad, y una nueva verdad empieza a roer su corazón. Una mala verdad.

¡La de la hipocresía humana!

Citas y frases de La dama del perrito y otros relatos

Citas y frases de La dama del perrito y otros relatos

—Bien. Y ahora hay que hablar de lo positivo… No necesito una mujer rica. Jamás cometeré la canallada de casarme por dinero. No quiero ser yo el que coma el pan de la esposa, sino que sea la esposa la que coma el mío y así lo reconozca; pero tampoco quiero una pobre. Aunque soy hombre de medios y aunque me caso por amor, no por interés…, no puedo llevarme una mujer pobre, porque como usted sabe, la vida sube…, vendrían niños…

—Podría hallarse una con dote —dice la casamentera.

Citas y frases de La dama del perrito y otros relatos

El viejo, en efecto, murió —dice—, dejándome algunos bienes, y ahora estoy libre como el pájaro… ¡Ahora es precisamente cuando puedo tener una vida feliz! ¿No es verdad, Voldemar? La felicidad llama a mi ventana… No tendría que hacer más que dejarla entrar… ¡Pero no, Voldemar!… ¡Escúcheme, se lo suplico!… Este sería el momento de entregarme al ser amado, de ser su compañera, su ayudante, de compartir sus ideales…, de ser feliz…, ¡de descansar!… Pero ¡ay!… ¡Qué vulgares, necias y feas son, sin embargo, las cosas de este mundo!… ¡Qué vil es todo, Voldemar!… ¡Soy una desdichada!… ¡Una desdichada!… ¡Una desdichada!… ¡En mi camino ha surgido otro obstáculo, y otra vez siento lejos…, lejos…, mi felicidad! ¡Oh, qué sufrimiento tan grande es el mío!… ¡Si usted lo supiera!… ¡Oh, qué gran sufrimiento!

—Pero ¿qué obstáculo es ese que hay en su camino?… ¡Cuénteme, se lo suplico!… ¿Qué ocurre!

—¡Otro viejo rico!

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