El séptimo sello

Sesenta y cuatro maneras de aproximarte al ajedrez en el cine y la televisión

Sesenta y cuatro casillas distribuidas en ocho filas y ocho columnas forman el tablero sobre el que se desarrollan las infinitas estrategias para jugar al ajedrez. Considerado como un deporte por el Comité Olímpico Internacional, el ajedrez se impone como el juego de reyes en la Europa del siglo XV, tras evolucionar de un juego persa, el shatranj, a su vez evolución de un juego hindú, el chaturanga. De la misma manera que el duelo que enfrenta a los dos jugadores puede servir de múltiples metáforas sociales y políticas, las mil y una posibilidades que despliegan cada uno de sus movimientos sirve igualmente como parábola de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Fascinante para unos y tedioso para otros, hablamos de un juego que no conoce de clases sociales, tan sólo de niveles mentales, pero que puede llegar a convertirse en obsesión para quienes sucumben ante su complejidad, de ahí que constituya el centro en torno al que giran algunos relatos, o haya sido utilizado como símil o metáfora de las cualidades de un personaje o conflicto. Podemos encontrar tantas aproximaciones al ajedrez en el cine y la televisión como variadas son las diferentes estrategias para conseguir el jaque mate sobre el tablero.

1. Peones tramposos

Electricista, inventor y fabricante de instrumental científico antes de convertirse en pionero del cine británico, Robert W. Paul no sólo es el creador de la cámara dolly y artífice del primer estudio de cine en Inglaterra, así como aquel que vendiera a Georges Méliès su primera cámara, aprovechando que Thomas Alva Edison no había patentado por aquellos tiempos su invento en el Reino Unido, también es, salvo error un omisión, el primer cineasta que utiliza con fines dramáticos una partida de ajedrez cuando uno de sus jugadores es pillado por el otro haciendo trampas en A chess dispute (Robert W. Paul, 1903, Reino Unido).

Trampas también es lo que intentan hacer los hermanos Marx en Pistoleros de agua dulce (Money business, Norman Z. MacLeod, 1931, EE.UU.), como también son tramposas las partidas del cine de Mel Brooks, tanto las que hace Wako Kid  (Gene Wilder) en Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, 1974, EE.UU.) como las del propio rey de Francia en La loca historia del mundo (History of the World: Part I, 1981, EE.UU.), aunque en este caso no tanto por ganar, sino con un objetivo más mundano.

2. Reinas míticas

Publicada en 1919, La Atlántida es la segunda novela de Pierre Benoït, que quizás se convirtiera en su obra más famosa, quizás no tanto por haber sido adaptada varias veces al cine, sino porque fuera acusado de plagiar una novela francesa, Ella (She, Sir Henry Rider Haggard, 1887). Una demanda que pierde por mucho que se justificara asegurando que no sabía leer en inglés, a pesar de que la novela se había traducido al francés, y que alegara que alegara haberse inspirado en una reina bereber para la reconstrucción de su Antinea, reina de la Atlántida, que atesora tantos amantes como se le antoja para someterlos a interminables sesiones de… ajedrez, a los que una vez ha exprimido, ejecuta sin piedad para buscar un nuevo contrincante. De esta manera se incide el ancestral origen del ajedrez a través de las varias versiones cinematográficas del relato, destacando tres de ellas, las que se corresponden a su versión muda, a su versión sonora y a su primera versión en color.

En la que fuera su segundo largometraje después de una larga serie de cortometrajes, Jacques Feyder dirige la primera versión cinematográfica, La Atlántida (L’Atlantide, 1921, Franica & Béliga); mientras que el representante por antonomasia de la nueva objetividad del cine alemán, Gerog Wilhelm Pabst, se encarga de tres versiones del relato simultáneas: la alemana, La Atlántida (Die Herrin von Atlantis, 1932, Alemania); la francesa, La Atlántida (L’Atlantide, 1932, Francia & Alemania); y la inglesa, The mistress of Atlantis (1932, Alemania); en lo que era una práctica habitual de los primeros años del sonoro, cuando todavía no existía el doblaje y se rodaban versiones en diferentes idiomas con un reparto adaptado para cada lengua. De entre las obras posteriores, quizás la más interesante sea la estadounidense, La Atlántida (Siren of Atlantis, 1949, EE.UU.), la primera versión en color, protagonizada por la dominicana Maria Montez y el francés Jean-Pierre Aumont, que fueran igualmente pareja fuera de la pantalla.

3. Movimientos dadaístas

Por mucho que pareciera que la mayoría de las veces sólo pretenden provocar, lo cierto es que los dadaístas se adelantan a otras vanguardias en la representación del ajedrez en el cine. Francis Picabia y René Clair desarrollan una serie de ideas y conceptos entre las que se encuentra una partida de ajedrez en cuyo tablero se refleja la vida de París en Entreacto (Entr’acte, 1924, René Clair, Francia). Una partida en la que sus jugadores no son otros que Man RayMarcel Duchamp.

4. Reyes ilustres: Capablanca

Nada mejor que la celebración del Torneo Internacional de Ajedrez, en 1925, para mostrar al mundo las bondades de la revolución rusa, siendo además un año clave en la trayectoria del ajedrecista cubano José Raúl Capablanca, campeón mundial de ajedrez desde 1921 hasta 1927, apodado tanto como «el Mozart del ajedrez», por su precocidad, como «la máquina del ajedrez», por la gran dificultad para vencerle. Si bien La fiebre del ajedrez (Shakhmatnaya goryachka, Vsevolod Pudovkin & Nikolai Shpikovsky, 1925, Rusia) estaba destinada a ser una película de propaganda más, termina siendo en realidad una sátira sobre la fiebre del ajedrez que se desata en Moscú en la que fuera primera película de ficción dirigida por Pudovkin, que incluye con la presencia de Capablanca. No deja de ser irónico que termine siendo un enredo cómico romántico porque si bien fuera un año clave en la evolución del  juego del ajedrecista cubano, también termina por encontrar él mismo el amor en Rusia, tal y como cuentan en Capablanca (Manuel Herrera, 1987, Cuba & Unión Soviética). Muchos años después, Diane Keaton dirige un episodio de Twin Peaks (David Lynch & Mark Frost, 1990-1991, EE.UU.) en el que Pit Martell (Jack Nance) vence a tres contrincantes de manera simultánea demostrando una destreza que atribuye al «gran José Raúl Capablanca».

5. Alfiles asesinos

El alfil es una pieza que no se mueve de frente, sino en diagonal, de ahí que a veces sea difícil verles venir, como sucede con el asesino de la que fuera la primera película hablada de Alfred Hitchcock, que también lo era del cine británico, El asesino de las rubias (The lodger, 1927, Reino Unido). El rey del suspense reincidiría en el tablero en títulos posteriores como El proceso Parradine (The Paradine case, 1947, EE.UU.).

6. Torres literarias

Al igual que Leon Tolstoi o Sir Walter Scott, el que fuera el principal autor literario de la era victoriana, Charles Dickens, era aficionado al ajedrez, tal y como acredita el ajedrezista, Fred Reinfeld, en uno de los muchos libros sobre el tema en el que acredita la relación del escritor británico con el deporte de las 64 casillas, y tal y como se acredita en Oliver Twist y en las diferentes adaptaciones cinematográficas de su novela se han hecho, desde la que la primera, El hijo de la parroquia (Oliver Twist, William J. Cowen, 1933, Reino Unido), hasta la más reciente que hiciera Roman Polanski, Oliver Twist (2005, Reino Unido, República Checa, Italia & Francia) —quien ya mostrara el juego en El baile de los vampiros (The fearless vampire killers, 1967, Reino Unido & EE.UU.)—, pasando por la versión del ilustre David Lean, Oliver Twist (1948, Reino Unido), y la musical de Carol Reed, Oliver (1968, Reino Unido).

También aficionado era Camilo José Cela, que no sólo alude al juego en alguno de sus textos, sino que él mismo lo juega en El sótano (Jaime de Mayora, 1949, España), donde no sólo aporta su pluma al guion, sino que se estrena como actor poniéndose en los zapatos de un físico racionalista que comparte tablero con un sacerdote mientras se refugian en un sótano durante un asedio con bombardeos.

7. Estrategias terroríficas

Máximos representantes del cine de terror de la Universal, Bela Lugosi y Boris Karlof se enfrentaban en una partida de ajedrez en la adaptación cinematográfica de un relato de Edgar Allan Poe,  Satanás (The black cat, Edgar G. Ulmer, 1934, EE.UU.). La dualidad pictórica de las casillas del tablero se presta a la eterna lucha entre el bien y el mal del cine de terror, por lo que ya había alusiones previas en otra cinta de terror como La hija del Dragón (Daughter of the Dragon, LLoyd Corrigan, 1931, EE.UU.), que no era otra cosa que la versión de una novela de Sex Rohmer, The daughter of Fu Manchu, a la que Paramount le cambia el título al no estar en posesión de los derechos de adaptación, reapareciendo posteriormente en títulos del género de muy diversa índole como La terrorífica noche del demonio (La plus longue nuit du diable, Jean Brismée, 1971, Italia & Bélgica), Bahía de sangre (Reazione a catena, Mario Bava, 1971, Italia), El péndulo de la muerte (The pit and the pendulum, Roger Corman, 1991, EE.UU.) o Verano de terror (Summer of fear, Mike Robe, 1996, EE.UU.).

8. Alfiles autómatas

El turco es un autómata diseñado para jugar al ajedrez que el barón von Kempelen presenta ante las cortes del rey Stanislas de Polonia y la zarina Catalina II de Rusia, quienes finalmente resuelven el levantamiento de Boleslas por la independencia de Lituania de Polonia sobre el tablero de juego. Se trata de la primera adaptación de una novela de Henry Dupuy-Mazuel, que tendría una segunda versión una década después, El jugador de ajedrez, (Le joueur d’échecs, Jean Dréville, 1938, Francia), más conocida tanto por ser ya hablada como por contar con la presencia de Conrad Veidt. Aunque hablando de autómatas, uno de los más perfectos, Roy Batty (Rutger Hauer), consigue llamar la atención del que había sido su creador con una atrevida jugada en Blade Runner (1982, Ridley Scott, Reino Unido & EE.UU.).

9. Estrategias cómicas

Mínima es la partida que se juega en El gran dictador (The great dictator, Charles Chaplin, 1940, EE.UU.), pero una perfecta excusa para acreditar la larga lista de cómicos que aluden al ajedrez en algunas de sus películas, como Ernst Lubitsch en Ser o no ser (To be or not to be, 1942, EE.UU.), Luigi Comencini en La casa de los desmadres (Il gatto, 1977, Italia & Francia) o Blake Edwards en La maldición de la pantera rosa (Curse of the Pink Panther, 1983, Reino Unido & EE.UU.).

Aunque el cómico que en más ocasiones recurre al tablero es Woody Allen, cuyos personajes lo juegan en ¿Qué tal, pussycat? (Whats new pussycat, Clive Donner, 1965, Francia & EE.UU.), La comedia sexual de una noche de verano (A midsummer night’s sex comedy, 1982, EE.UU.) o Si la cosa funciona (Whatever works, 2009, Francia & EE.UU.), en la que el protagonista es un maestro de ajedrez. Aunque me van a perdonar, pero una de las partidas más divertidas que un servidor se ha echado a la cara es la que juega Phoebe (Lisa Kudrow) con Chandler (Matthew Perry) en Friends (David Crane & Marta Kauffman, 1994-2004, EE.UU.), fusionando damas y ajedrez.

10. Caballos elementales

No es que Sir Arthur Ignatius Conan Doyle fuera aficionado al ajedrez, es que incluso llega a ganar un campeonato organizado por el Daily Telegraph, de ahí que no resulte extraño que su personaje más inmortal aludiera al juego de estrategia en más de una ocasión, en loq ue perfectamente podría ser un ejercicio de entrenamiento para su mente.  En el cine le hemos visto jugar siendo adolescente en El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes, Barry Levinson, 1985, EE.UU.) y  también de adulto, en Sherlock Holmes: juego de sombras (Sherlock Holmes: A Game of Shadows, Guy Ritchie, 2011, Estados Unidos), pero mucho antes, en Sherlock Holmes desafía a la muerte (Sherlock Holmes faces death, Roy William Neill, 1943, EE.UU.), el ajedrez llega incluso a jugar un papel primordial en una investigación que tiene lugar en una tétrica mansión, cuyos propietarios han habilitado como casa de reposo para militares aquejados de estrés postraumático tras combatir en la Segunda Guerra Mundial, donde comienzan a producirse misteriosos asesinatos.

11. Juego de reyes

La Edad Media juega un papel importante en la metamorfosis del ajedrez desde sus predecesores de la India y Persia hasta la forma que tiene actualmente, al menos según acredita un dominico lombardo, Jacobo De Cessolis, en El juego del ajedrez (De ludo scachorum or Libellus de moribus hominum et officiis nobilium ac popularium super ludo scachorum), publicado en España en 1549, además de difundir en sus sermones la idea de que el tablero representa una ciudad en la que cada ficha corresponde con una clase social, siendo sus movimientos una representación de sus vicios y virtudes. De ahí que en esta época se forjara la idea de que el ajedrez es un juego de reyes, siendo esta la pieza clave que en todo momento hay que proteger. Sergei M. Eisenstein incluye una secuencia en torno al ajedrez en su biopic de Ivan el terrible (Ivan Groznyy, 1944, Unión soviética). Y ya sean zares, emperadores o reyes también lo juegan en Quo Vadis (Mervyn LeRoy & Anthony Mann, 1951, EE.UU.), Becket (Peter Glenville, 1964, Reino Unido & EE.UU.) y en Eduardo II (Edward II, Derek Jarman, 1991, Japón & Reino Unido).

12. Alfiles aventureros

En sus viajes en busca del Pájaro Azul de la Felicidad con la que colmar de gozo a su pueblo, Sadko se enfrenta en una partida de ajedrez contra el príncipe indiano en Sadko (Aleksandr Ptushko, 1953, Unión soviética) en la que es una nueva manera de acreditar el origen oriental del juego de estrategia a la vez que proporcionan una figura que incorporar al imaginario del mal llamado realismo histórico ruso cuando era claramente fantástico. Ganadora del León de Oro en Venecia, se trata de una adaptación cinematográfica de una ópera de Nikolai Rimsky-Korsakov, a su vez basada en un poema épico medieval que proporcionaría igualmente la base de otro mítico aventurero, Simbad, que también jugara al ajedrez en Simbad y el ojo del tigre (Simbad and the eye of the tiger, Sam Wanamaker, 1977, Reino Unido & EE.UU.), una de las muchas películas sobre el personaje que se hace conocido tras aparecer en uno de los relatos de Las mil y una noches, lo que nos leva igualmente a El ladrón de Bagdad (The Thief of Bagdad, Ludwig Berger, Michael Powell & Tim Whelan, 1940, Reino Unido). Horizontes perdidos (Lost horizont, Frank Capra, 1937, EE.UU.), El signo del zorro (The mark of Zorro, Rouben Mamoulian, 1940, EE.UU.) 0 El halcón del mar (Thesea hawk, Michael Curtiz, 1940, EE.UU.) son otras películas de aventuras en las que se juega al ajedrez.

13. Movimientos premonitorios

Tras jugar una partida, Jean Simmons estruja entre sus manos la pieza que todas las demás protegen, el rey, en un gesto que sirve como premonición del desenlace de Cara de ángel (Angel face, Otto Preminger, 1953, EE.UU.). El cineasta ucraniano (según está ordenado políticamente el territorio en el que nace hoy en día), reincide con el ajedrez en Exodo (Exodus, 1960, EE.UU.). Similar es también el uso que Iago hace de las piezas de ajedrez que utiliza para planificar su estrategia contra Otelo (Othello, Oliver Parker, 1995, Reino Unido & EE.UU.), así como en El conde de Montecristo (Le comte de Monte Cristo, José Dayan, 1998, Francia, Italia & Alemania), encontrar una pieza sirve para avisar de la vuelta de quien creían no iba a volver jamás.

14. Alegorías de la vida

Un caballero que vuelve de las cruzadas y es reclamado por la muerte, decide reatarle a una partida en la que se reflejan las diferentes elecciones que ha tomado a lo largo de su vida en El séptimo sello (Det sjunde inseglet, Ingmar Bergman, 1957, Suecia). El cineasta sueco reincide varias veces sobre el tablero en obras como De la vida de las marionetas (Aus dem Leben der Marionetten, 1980, Suecia & Alemania occidental) y Fanny y Alexander (Fanny och Alexander, 1982, Suecia, Francia & Alemania occidental). 

15. Torres que actúan

Ni sus guionistas ni su director, es el propio Humphrey Bogart el artífice de que Rick juegue al ajedrez mientras controla la entrada de su establecimiento en Casablanca (Michael Curtiz, 1952, EE.UU.). Aficionado y jugador avanzado que incluso se habría ganado la vida apostando 10 centavos por partida en sus inicios en Manhattan. Un juego fugaz dentro del relato, pero que le sirve al actor para aportar algo de sí mismo al que terminara siendo su personaje más emblemático. La referencia a esta faceta del actor es quizás lo más interesante de un título tan mediocre como La otra cara de la luna (Luis José Comerón, 2000, España).

No sabría un servidor afirmar si sucede lo mismo con otros actores, pero lo cierto es que hay algunos otros que también reinciden en películas con partidas de ajedrez, lo que no deja de ser curioso en algunos casos:

  • Orson Welles: La dama de Shanghai (The lady from Shanghai, Orson Welles, 1947, EE.UU.) y La rosa negra (The black rose, Henry Hathaway, 1950, EE.UU.)
  • John Travolta: El chico de la burbuja de plástico (The boy in the plastic bubble, Randal Kleiser, 1976, EE.UU.), Una canción del pasado (A love song for Bobby Long, Shainee Gabel, 2004, EE.UU.) y Desde París con amor (From Paris with love, Pierre Morel, 2010, Francia)
  • Sylvester StalloneRocky IV (Sylvester Stallone, 1985, EE.UU.), Rambo III (Peter MacDonald, 1988, EE.UU.) y Asesinos (Assassins, Richard Donner, 1995, EE.UU.)
  • Denzel WashingtonEl coleccionista de huesos (The bone collector, Phillip Noyce, 1999, Canadá & EE.UU.), Día de entrenamiento (Training day, Atoine Fucqua, 2001, EE.UU.) y El protector (The equalizer, Antoine Fuqua, 2014, EE.UU.)
  • Kevin Spacey: K-Pax: un universo aparte (K-PAX, Iain Softley, 2001, Alemania & EE.UU.) y Beyond the sea (Kevin Spacey, 2004, Reino Unido, Alemania & EE.UU.)
  • Ethan Hawke: Día de entrenamiento (Training day, Atoine Fucqua, 2001, EE.UU.) y Antes del anochecer (Before midnight, Richard Linklater, 2013, Grecia & EE.UU.) 
  • Russell CroweUn buen año (A good year, Ridley Scott, 2006, Reino Unido & EE.UU.) y El maestro del agua (The water diviner, Russell Crowe, 2014, Australia, Turquía & EE.UU.)
  • Zac Efron17 otra vez (17 again, Burr Steers, 2009, EE.UU.) y Cuando te encuentre (The lucky one, Scott Hicks, 2011, EE.UU.)

16. Peones prisioneros

Prisionero de guerra junto a otros seiscientos sargentos estadounidenses en un campo de prisioneros alemán, debido a su carácter cínico y su buena relación con los alemanes, el sargento Sefton es señalado como traidor por sus colegas cuando los alemanes ejecutan a dos de ellos cuando pretendían fugarse. Dirigida por Billy Wilder, en Traidor en el infierno (Stalag 17, 1953, EE.UU.) la reina juega un papel decisivo en el desarrollo del relato.

El diario de Ana Frank (The diary of Anne Frank, George Stevens, 1959, EE.UU.) a recurrir al ajedrez. Curiosamente, la hermana de Anna Frank, que consigue sobrevivir, se convierte  posteriormente en campeona de ajedrez en los Estados Unidos. Y, precisamente, la destreza con el ajedrez es lo que permite a otro reo sobrevivir en una cárcel de París en la que le da clases a un oficial alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Si bien en El jugador de ajedrez (Luis Oliveros, 2017, España), nos proponen que se tata de un ajedrecista español, lo cierto es que el relato se basa está en realidad inspirado en el periplo de Alexander Alekhine, campeón de ajedrez, pero que no era español.

17. Torres que dirigen

Stanley Kubrick no sólo era aficionado al ajedrez, sino que considera que se trata de un deporte que contribuye «a desarrollar la paciencia y la disciplina en la elección entre alternativas cuando una decisión impulsiva parece atractiva». Una perspectiva que le viene al pelo a un cineasta meticuloso y perfeccionista como era el director de Atraco perfecto (The killing, 1956, EE.UU.), Lolita (1962, Reino Unido & EE.UU.) y 2001: una odisea del espacio (2001: a space odyssey, 1968, Reino Unido & EE.UU.), tres de sus películas en las que alude de manera directa al ajedrez, en la primera cuando en la gestación de su plan, Johnny Clay acude a un club de ajedrez a buscar al que será uno de los miembros de su equipo; en la segunda a través de una partida entre Humbert (James Mason) y Charlotte (Shelley Winters); y en la tercera en la mítica partida que juega Bowman con Hal 9000, quien se permite aconsejarle sobre sus movimientos. Aunque estos son los ejemplos obvios, porque podemos perfectamente encontrar la relación del ajedrez con los planteamientos estratégicos de Senderos de gloria (Paths of glory, 1957, EE.UU.), las alusiones visuales al tablero en el suelo de la entrada de la vivienda del escritor en La naranja mecánica (A clockwork orange, 1971, Reino Unido & EE.UU.), o incluso la simetría de la colocación de las piezas sobre el tablero en la composición de los encuadres de El resplandor (The shinning, 1980, Reino Unido & EE.UU.).

Sí parece tener más sentido que los cineastas aficionados al ajedrez tengan la posibilidad de aludir al juego de reyes en sus películas, como sucede con los siguientes:

  • Louis MalleAscensor para el Cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, 1958, Francia), El fuego fatuo (Le feu follet, 1963, Francia) y en El soplo al corazón (Le souffle au coeur, 1971, Francia, Italia & Alemania occidental)
  • Ridley Scott: Black Hawk derribado (Black Hawk down, 2001, Reino Unido & EE.UU.), Los impostores (Matchstick men, Ridley Scott, 2003, Reino Unido & EE.UU.), El reino de los cielos (Kingdom of heaven, 2005, Reino Unido, España, Alemania, Marruecos & EE.UU.) y Todo el dinero del mundo (All the money in the world, 2017, EE.UU.), además de los ya citados
  • Jim Jarmusch: Ghost dog, el camino del samurái (Ghost dog: the way of the samurai, 1999, Japón, Francia, Alemania & EE.UU.),  Sólo los amantes sobreviven (Only lovers left alive, 2013, Reino Unido, Francia, Chipre, Grecia, Alemania & EE.UU.) y Paterson (2016, Francia, Alemania & EE.UU.)
  • Guy RitchieSnatch: cerdos y diamantes (Snatchs, 2000, Reino Unido & EE.UU.), Revolver (2005, Francia & EE.UU.), Sherlock Holmes: A Game of Shadows (2011. EE.UU.) y Operación U.N.C.L.E. (The man from U.N.C.L.E., 2015, Reino Unido & EE.UU.)

18. Movimientos surrealistas

El que fuera un referente del cine de vanguardia germano, Hans Richter, une fuerzas con el que fuera uno de los exponentes del surrealismo francés, Jean Cocteau, en esta película experimental, 8 X 8: a chess sonata in 8 movements (1957, EE.UU.), en la que exploran los misterios del subconsciente aplicado a la creación en función a través del ajedrez, descrita por el propio Richter como «parte Freud, parte Lewis Carroll». Una descripción que perfectamente puede aplicarse a la adaptación que el cineasta galo hacía algo más de una década antes en La bella y la bestia (La belle et la bête, Jean Cocteau, 1946, Francia), su  peculiar adaptación del relato homónimo que se hiciera tan popular en la versión de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont.

Quizás menos profunda, pero probablemente igual de impactante visualmente, sea la secuencia de La mujer con las botas rojas (La femme aux bottes rouges, Juan Luis Buñuel, 1974, España, Francia & Italia) en la que Catherine Denueve juega, literal y figuradamente, con Fernando Rey en un tablero tridimensional en una película de resultados menos estimulantes de lo que cabría esperar del hijo de Luis Buñuel.

19. Reinas de la fantasía

Uno de los más fascinantes cortometrajes de Walt Disney es aquel en el que el pato Donald trata de desenmarañar los secretos de las matemáticas en Donald en el país de las matemáticas (Donald in mathmagic land, Hamilton Luske, Les Clark, Joshua Meador & Wolfgang Reitherman, 1959, EE.UU.), que comienza haciendo referencia a la manera en la que Lewis Carrol utiliza el ajedrez en el periplo de Alicia haciendo de Donald un peón del tablero. De ahí que también podamos incluir en esta lista títulos como Alicia en el país de las maravillas (Alice in wonderland, Tim Burton, 2010, EE.UU.) y su secuela, Alicia a través del espejo (Alice through the looking glass, James Bobin, 2016, Reino nido & EE.UU.). Curiosamente, el ajedrez también se deja ver en Descubriendo Nunca Jamás (Finding Neverland, Marc Forster, 2004, Reino Unido & EE.UU.), biopic de otro escritor relacionado con la fantasía, J.M. Barrie, autor de Peter Pan.

Y si ya El mago de Oz (The wizard of Oz, Victor Fleming, 1939, EE.UU.), basada en el clásico de la literatura infantil de Lyman Frank Baum, muestra un original ajedrez en el que las piezas son personas, algo similar propone J.K. Rowling en Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the sorcerer’s stone, Chris Columbus, 2001, Reino Unido & EE.UU.), de la misma manera que otros relatos fantásticos recientes recurren en algún momento al ajedrez, aunque con fines más estéticos que dramáticos, tal y como sucede en Blancanieves (Mirror, mirror, Tarsem Singh, 2012, Canadá & EE.UU.), Brave (Mark Andrews, Brenda Chapman & Steve Purcell, 2012, EE.UU.) y Las crónicas de Blancanieves: el cazador y la reina del hielo (The huntsman: winter’s war, Cedriz Nicolas-Troyan, 2016, EE.UU.).

20. Peones en fuga intelectual

Adaptación cinematográfica de una novela corta de Stefan Zweig, Juego de reyes (SchachnovelleGerd Oswald, 1960, Alemania occidental) propone una improvisada partida en una travesía en barco hacia Nueva York, mientras que uno es el campeón del mundo, el otro es la primera vez que toca una pieza de ajedrez, salvo que es el juego que le permite mantener la mente despierta mientras está retenido por los nazis.

21. Infames alfiles

«Para él todas las personas eran piezas de ajedrez. Sólo le interesaban sus reacciones ante el movimiento de otras piezas. Para predecir las reacciones de las mismas, lo cual constituía la mayor parte de su trabajo, debía comprender sus características individuales», de esta guisa es presentado Kronsteen, jefe de planificación de SMERSH, un organismo que depende del Ministerio de Seguridad de la unión Soviética en la novela de Ian Fleming que se convierte en el número 5 de la organización SPECTRE en la quinta película sobre el mítico agente secreto 007, Desde Rusia con amor (From Rusia with love, Terence Young, 1963, Reino Unido). Y el propio Kronsteen se bate con un contrincante en al Campeonato Internacional de Grandes maestros del Ajedrez en Venecia en en el que un reclamo urgente le lleva a provocar una jugada arriesgada que le lleva a derrotar a su contrincante. Algo más de medio siglo después, con la película que supone la reaparición de la siniestra organización, Espectre (Sam Mendes, 2015, Reino Unido), vuelve también la alusión al ajedrez, aunque de una manera mucho más discreta.

22. Reyes en fuga literal

El que fuera protagonista de Juego de reyes, Curd Jürgens, reincide con el ajedrez en Jugada decisiva (High and seek, Cy Enfield, 1964, Reino Unido), una encantadora comedia en la que un campeón de ajedrez desaparece misteriosamente, girando toda la trama en las visicitudes de su amigo para localizarlo.

23. Alfiles samurais

El shogi es la variante japonesa del ajedrez, en torno a la que gira el argumento de la que fuera vigesimosexta entrega de las aventuras del mítico héroe japonés, Zatoichi and the chess expert (Ztôichi jigoku tabi, Kenji Misumi, 1965, Japón).

24. Peones seductores

Al contrario que sucede con los deportes físicos, a los que habitualmente acompaña un físico imponente, los jugadores de ajedrez se caracterizan más por su destreza mental que por su atractivo físico. Lo que no impide que en ocasiones vayan ambas de la mano. Es lo que sucede en Una llamada a las doce (Return from the ashes, J. Lee Thompson, 1965, Reino Unido & EE.UU.), en la que una brillante médico sucumbe a los encantos personales de un jugador profesional de ajedrez que sólo está interesado en su dinero, un detalle que le contará bastante descubrir. La seducción del tablero es un recurso que se ha utilizado también en títulos como El caso de Thomas Crown (El affaire de Thomas Crown, Norman Jewison, 1968, EE.UU.), en El ladrón que vino a cenar (The thief who came to dinner, Bud Yorkin, 1973, EE.UU.), o de una manera mucho más delirante en Austin Powers: la espía que me achuchó (Austin Powers: the spy who shagged me, Jay Roach, 1999).

25. Partidas a tres

Con Mozart de trasfondo y en torno a un tablero de ajedrez se citan dos amigos todos los domingos en Rondó (Zvonimir Berkovic, 1966, Yugoslavia). Siendo un juego de dos, la esposa de uno de ellos supone una distracción para el visitante en lo que termina siendo un triángulo amoroso que se refleja en el tablero en una película que se convierte en punta de lanza del Nuevo Cine Yugoslavo. También un triángulo amoroso propone Adam Traynor en Ivory tower (2010, Canadá), en la que también la música es pieza importante, pero la acción se desarrolla más en clave cómica que en el drama de la propuesta previa.

26. La prosopopeya de las piezas

En colaboración de George Markstein, el propio Patrick McGoohan desarrolla una serie mítica como El prisionero (The prisoner, 1967-1968, Reino Unido), sobre un antiguo agente secreto del gobierno británico durante la guerra fría que termina secuestrado y confinado en una isla de la que no consigue escapar y en al que él mismo parece ser una más de las piezas de un macabro juego de estrategia en la que a menudo se recurre al ajedrez de distintas y originales maneras.

27. El ajedrez del futuro

La evolución del ajedrez desde sus precedentes orientales permite que en el futuro puedan surgir nuevas variantes del juego de reyes, tal y como nos adelantan en la mítica Star Trek (Gene Roddenberry, 1966, EE.UU.), que en el segundo episodio de su primera temporada ya nos muestra una variante en diferentes niveles del clásico juego de estrategia. Y no será la única vez, porque si en la segunda película de la serie cinematográfica, Star Trek II: la ira de Khan (Star Trek: the wrath of Khan, Nicholas Meyer, 1982, EE.UU.), también se vuelve a jugar al ajedrez, en su versión clásica, como también en otro episodio de Star Trek Enterprise (Enterprise, Rick Berman & Brannon Braga, 2001, EE.UU.). Siguiendo este mismo principio Mundo futuro (Futureworld, Richard T. Heffron, 1971, EE.UU.) ofrece su propia visión de cómo el ajedrez podría evolucionar en el futuro.

28. El solitario

No importa si no tienes contrincante, perfectamente puedes practicar diferentes estrategias tú sólo tal y como se muestra en El último hombre vivo (The omega man, Boris Sagal, 1971, EE.UU.), aunque quizás es más entrañable la manera en la que lo hace el protagonista de El juego de Gari (Geri’s game, Jan Pinkava, 1997, EE.UU.).

29. El remake de la partida

Si todas las versiones de Oliver Twist hacen referencia al ajedrez es porque se trata de una característica de la novela, que no una aportación de los cineastas que han abordada cada una de las películas, pero que a la hora de abordar un remake que parte de un guion original se mantenga la alusión al tablero, a pesar incluso de que se desarrolle en otro tiempo y en un nuevo contexto, parece responder más a la conexión que tanto el primero como el segundo cineasta tienen con el ajedrez. Jugar al ajedrez en la cama puede parecer una metáfora de un matrimonio cuya pasión se ha relajado, aunque no parece el caso de Amy (Susan George) y David (Dustin Hoffman) en Perros de paja (Straw dogs, Sam Peckinpah, 1971, Reino Unido & EE.UU.), como tampoco en el remake dirigido por Rod Lurie (2011, EE.UU.). Y no deja de ser curioso que Lurie haga un remake de una película de Peckinpah, dado que ambos reinciden con el mismo juego, el primero inmediatamente después, en La huida (The getaway, 1972, EE.UU.), y el segundo incluso antes, en La última fortaleza (The last castle, 2001, EE.UU.), y casualmente en ambos casos haciendo referencia a ambientes carcelarios.

30. Malos perdedores

Enfrentarte a alguien que tiene mal perder puede resultar tan peligroso como para llevarte a la muerte. pero por muy diestro que puedas llegar a ser sobre el tablero, te podría resultar muy complicado esquivar a un investigador como Columbo en La partida más peligrosa (The most dangerous match, Edward Abroms, 1973, EE.UU.), que puede parecer despistado, pero no se le escapa ni una.

Mal perder es también lo que tiene un wookie, de ahí que quizás te convenga dejarte ganar, como podemos comprobar en La guerra de las galaxias (Star wars: Episode IV – a new hope, George Lucas, 1977, EE.UU.), MacReady (Kurt Russel) en La cosa (The thing, John Carpenter, 1982, EE.UU.) la toma con un ordenador y Gaston en La Bella y la bestia (Beauty and the beast, Gary Trouslade & Kirk Wise, 1991, EE.UU.) con el propio tablero. Actitudes que nada tienen que ver con la del genio de Aladdín (Aladdin, Ron Clements & John Musker, 1992, EE.UU.), que pierde contra una alfombra y se lo toma muy bien.

31. Oponentes cercanos

Hay ocasiones en las que una partida de ajedrez sirve para estrechar lazos de amistad, ya sea recuperando el tiempo perdido,  como sucede en el periplo de Harry y Tonto (Harry and Tonto, Paul Mazursky, 1974, EE.UU.), o para sentar las bases de una nueva amistad, como proponen en Frente al mar (By the sea, Angelina Jolie, 2015, Malta, Francia & EE.UU.), claro que los hay que no tienen remedio, como les para a Dos viejos gruñones (Grumpy old men, Donald Petrie, 1993, EE.UU.).

32. Estrategias irónicas

Gran sentido irónico es el que tienen las partidas que juegan Howard Price (Woody Allen) y Alfred Miller (Michael Murphy) en La tapadera (The front, Martin Ritt, 1976, EE.UU.), quienes se reúnen en torno a un juego tan popular en Rusia para desarrollar su tapadera y sobrevivir a la persecución del gobierno estadounidense cuando persigue cualquier actividad que promueva el comunismo.

33. Caballos que investigan

Parece mentira que el cine negro, particularmente aquellos relatos centrados en investigadores privados, no haya recurrido más habitualmente al ajedrez como elemento para desarrollar las estrategias de sus protagonistas, siempre pendientes de los movimientos de los demás. La excepción es Harry Mosley (Gene Hackman), quien termina siendo investigador privado por accidente, más que por elección, y recurre al tablero en los muchos tiempos muertos a los que su labor le lleva, de ahí que se percatara que una partida de un campeonato de 1922 lleva a sus jugadores a perder al no haber previsto una mala jugada que, de haberla ejecutado de otra manera podría haberle llevado a la victoria con tres movimientos del caballo. Justo lo que a él mismo le sucede en La noche se mueve (Night moves, Arthur Penn, 1975, EE.UU.), donde su incapacidad para prever la estrategia provoca numerosas muertes. La alusión está implícita en el título de la película dado que noche (night) y caballo (knight) responden a la misma pronunciación en inglés, diferenciadas únicamente por una letra gráficamente. De la misma manera que Mosely, también el detective Steve Burns (Al Pacino), aprovecha cualquier momento para perfeccionar su técnica mientras investiga una serie de asesinatos de homosexuales en Nueva York en A la caza (CruisingWilliam Friedkin, 1980, Alemania occidental & EE.UU.). Y muerte es también lo que siembra un insólito asesino, en cuya cacería la policía consulta con un experto en ajedrez en Jaque al asesino (Knight moves, Carl Schenkel, 1992), donde de la alusión está aquí explícita en un título que parece un guiño a la película de Penn.

34. Alegorías de la guerra

Si oriente y occidente parecen estar representados en una partida disputada por una persona árabe y otra occidental en El viento y el león (The wind and the lion, JohnMilius, 1975, EE.UU.), todavía va un poco más lejos el que todavía sigue siendo hoy en día el cineasta más importante de la cinematografía hindú, Satyajit Ray, hinduista y humanista a partes iguales, completamente alejado de los planteamientos del cine de Bollywood. Adaptación de una novela de Munshi Prem Chand que fuera incluida en la sección oficial de la Berlinale, Los jugadores de ajedrez, (Shatranj Ke Khilari, 1977, India), propone una partida de ajedrez entre dos miembros de la clase alta de Calcuta, mientras se producen los primeros levantamientos contra el Imperio Británico. Un planteamiento similar es el de El juego de Arcibel (Alberto Lecchi2003, Argentina), en el que el tablero sirve como alegoría de la guerra que se libra en un imaginario país latinoamericano.

35. La autodestrucción del rey

Poco antes de embarcarse en El submarino (Das Boot, 1981, Alemania), que le proporcionaría proyección internacional, Wolfgang Petersen dirige para la pequeña pantalla El jugador de ajedrez (Schwarz und weiß wie Tage und Nächte, 1978, Alemania), un relato en torno a un programador informático con dotes excepcionales para el ajedrez que se obsesiona con ganar al campeón mundial y abandona su vida actual para convertirse en jugador profesional, pero en un periplo sospechosa y descaradamente similar al que destruyera a Bobby Fischer, que aquí termina deteriorando su raciocinio hasta arrastrarle al insalvable abismo de la mente en un final con giro explosivo.

En realidad, antes de que Fisher se convirtiera en mito, Vladimir Nabokov se adelanta al deterioro mental de algunos jugadores de ajedrez en La defensa, un novela publicada en 1930 en la que el ajedrez impone el orden en el día a día de su protagonista para convertirse en una obsesión capaz de destruirle al terminar dominando todos los aspectos de su vida cotidiana. Setenta años después, John Turturro y Emily Watson protagonizan su adaptación cinematográfica, La defensa Luzhin (The Luzhin defence, Marleen Gorris, 2001, Francia & EE.UU.). Aunque para deterioro el del protagonista de un episodio de House (House M.D., David Shore 2004-2012, EE.UU.) que gira entorno a la crisis de un jugador de ajedrez que el infame médico descubre a golpe de movimiento sobre el tablero.

36. Matando el tiempo

No todas las veces que el ajedrez se hace notar en una obra audiovisual es porque la trama gira en torno al tablero o sus jugadores, sino que aparece como circunstancia de sus personajes, que matan el tiempo jugando al ajedrez, como podrían haberlo hecho en torno a una partida de cartas, dardos o dominó, tal y como igualmente hacen en El cordero degollado, aquel pub donde termina una pareja de estadounidenses perdidos en la campiña inglesa en Un hombre lobo americano en Londres (An American werewolf in London (John Landis, 1981, Reino Unido & EE.UU.).

37. La música del ajedrez

Tim Rice pone la letra a un musical compuesto por Björn Ulvaeus y Benny Andersson —mucho más conocidos por ser la pareja masculina de ABBA—, cuyo argumento gira en torno a un campeón de ajedrez estadounidense que defiende su título contra un jugador ruso en un torneo celebrado en Bangkok. Un argumento ciertamente excéntrico para un musical cuyas canciones fueron publicadas en un álbum, teniendo algunas de ellas un considerable éxito comercial, particularmente el tema interpretado por Murray Head.

38. Peones con actitud: nerds and geeks

Que sólo a partir de los años noventa se denominara como geek a una persona fascinada con la informática y la tecnología no quiere decir que no los hubiera antes, muy parecido a un nerd, con la diferencia de que los primeros no tienen problemas para relacionarse con los demás, mientras que los segundos tienden grandes problemas en este sentido y, de hecho, el ajedrez debe ser el único deporte que practican, como queda constatado en La revancha de los novatos (Revenge of the nerds, Jeff Kanew, 1984, EE.UU.), así como es perfecto y precoz ejemplo de lo primero es el protagonista de Juegos de guerra (WarGames, John Badham, 1983, EE.UU.), a quien reta a una sencilla partida de ajedrez el superordenador al que distrae con un sencillo juego de tres en raya con el objetivo de evitar que active de verdad los misiles en su partida de Global Thermonuclear War. Heredero indiscutible del personaje interpretado por Matthew Broderick, es otro cerebrito, David Levinson (Jeff Goldblum), quien juega en este caso contra su padre antes de enfrentarse a la amenaza extraterrestre en Independence day (Roland Emmerich, 1996, EE.UU.).

A mitad de camino entre nerd y geek, una de las partidas más curiosas que puedes echarte a la cara es la que practican los cerebritos a los que la agente Starling consulta sobre la polilla encontrada en la garganta de la que termina siendo la primera víctima de Buffalo Bill en El silencio de los corderos (The silence of the lambs, Jonthan Demme, 1991, EE.UU.), y nuevamente, herederos de estos podemos considerar a los integrantes de The big bang theory (Chuck Lorre & Bill Prady, 2007, EE.UU.), donde su tan encantador como irritante protagonista desarrolla muy curiosas variables del ajedrez, ya sea a tres bandas o tridimensional.

Aunque quizás la versión más representativa de este tipo de jugador sea la que ofrecen en Computer chess (Andrew Bujalsi, 2013), en la que un grupo de programadores se bate con las máquinas en su búsqueda por la perfección tecnológica tanto del juego como de la tecnología, lo que no cabe duda han alcanzado los protagonistas de Los fisgones (Sneakers, Phil Alden Robinson, 1992, EE.UU.), lo que nos lleva a Robert Redford, quien aparece en tres obras mencionadas en esta lista.

39. Estrategias de la guerra fría

Ganadora del Oscar a la mejor película rodada en lengua extranjera, La diagonal del loco (La diagonale du fou, Richard Dembo, 1984) ofrece una parábola de la guerra fría a través de la partida en la que se enfrentan dos rusos en Ginebra, siendo uno de ellos judío comprometido con el régimen y el otro un lituano exiliado. Una partida que está de hecho inspirada en un enfrentamiento real, el que sostienen Karpov y Korchnoi por el título mundial en 1978. La tradicional hegemonía de los rusos en el ajedrez convierte cualquier torneo de ajedrez en un evento casi político, tal y como se refleja igualmente en War and peace, sexto episodio de la segunda temporada de Doctor en Alaska (Northern exposureJoshua Brand & John Falsey1990-1995)

40. Escenarios insólitos

Washington Square Park es uno de los lugares abiertos más famosos donde puedes practicar un deporte como el ajedrez, pero hay lugares todavía más insólitos, como nos muestra Philip Kaufman en su adaptación de la famosa novela de Milan KunderaLa insoportable levedad del ser (The unbearable lightness of being, 1988, EE.UU.), donde lo juegan en el agua sin ningún problema, en medio de la piscina de un balneario.

41. Estrategias de fe

A pesar de que es una representación de los diez mandamientos en el contexto del siglo XV, Krzysztof Kieslowski no quiso ser dogmático a la hora de adaptar ese mismo concepto para el siglo XX en Polonia. En el primero de los 10 episodios de El decálogo (Dekalog, 1989-1990, Polonia & Alemania occidental), un profesor de matemáticas trata de explicarle a su hijo el sentido de la vida, mientras éste le pregunta a su tía por el sentido de la fe. En esta lucha entre el pensamiento racional y escéptico del padre y el sentimiento místico y la fe de la tía, el ajedrez, que tan bien se le da al joven, parece poner de manifiesto una tercera vía: la del humanismo.

42. Reyes ilustres: Fischer

Habrá otros jugadores de ajedrez que atesoren más logros, pero pocos tan famosos como Bobby Fischer. La primera película en trono al polémico jugador estadounidense no gira en torno a su figura, aunque sirve como comparación de dónde pudo llevarle su obsesión por el ajedrez. En busca de Bobby Fischer (The searching of Bobby Fischer, Steven Zaillian, 1993, EE.UU.) es la adaptación cinematográfica de una novela autobiográfica de Fred Waitzkin, quien descubre que su hijo tiene habilidades para al ajedrez, quien parece desarrollar problemas psicológicos a medida en que profundiza sobre el deporte de las 64 casillas. Fischer acusaría al escritor de aprovechar su nombre como reclamo, quizá por eso Damian Chappa estrena su biopic, Bobby Fischer live (2009, EE.UU.), sólo un año después del fallecimiento del ajedrecista. Una obra, en cualquier caso, prescindible artísticamente, que más parece un docudrama que otra cosa. Inmediatamente después llega el primer documental sobre Fischer, Me and Bobby Fischer (Friðrik Guðmundsson, 2010, Islandia), que explora el periplo del jugador desde que es encarcelado en Japón, por orden del gobierno de los Estados Unidos «por jugar al ajedrez» y convirtiendo ya de paso este deporte en una actividad de riesgo en función de dónde lo practiques, hasta su exilio en Islandia. Imágenes de esta película se cuelan en otro documental, Bobby Fischer against the world (Liz Garbus, 2011, Reino Unido & EE.UU.), que ofrece una completa panorámica sobre el personaje, desde sus orígenes hasta su muerte, explorando los motivos que pueden haber contribuido a que se convirtiera en un controvertido mito, tanto para bien como para mal. El caso Fischer (Pawn sacrifice, Edward Zwick, 2014) sirve para completar algunas lagunas sobre el personaje, aunque artísticamente sea una película mucho menos atrevida que el plan de juego de su protagonista.

43. Estrategias de reconocimiento

Todos podemos jugar al ajedrez, basta con aprender la manera en la que se mueven sus piezas y saltar al tablero para probar sus infinitas estrategias, pero aquellas personas que consiguen superar a los mejores jugadores demuestran una capacidad intelectual que les proporciona la seguridad para conseguir el éxito en lo que se proponga. Es lo que le sucede a una de las protagonistas de El club de la buena estrella (The joy luck club, Wayne Wang, 1993, China & EE.UU.). Claro que si no eres una persona, sino un simio, como sucede en El origen del planeta de los simios (Rise of the planet of the apes, Rupert Wyatt, 2011, Reino Unido, Canadá & EE.UU.), lo que proporciona es un nivel intelectual que puede llevarte incluso a hablar. También en Enredos de familia (Family ties, Gary David Goldberg, 1982-1989, EE.UU.) el ajedrez se utiliza para remarcar el nivel intelectual de Alex (Michael J. Fox), aunque a veces sirve para demostrar lo contrario, la ausencia total de perspicacia, como queda claro en alguna secuencia de Happy days (Garry Marshall, 1974, EE.UU.).

44. Alegorías de la muerte

Pocos partidas tan malévolas como la que propone Vincenzo Natali en su inquietante ópera prima, Cube (1994, Canadá), en la que un grupo de personas se enfrentan a la muerte en una especie de tablero tridimensional que además se mueve y está lleno de trampas mortales, lo que les obliga a medir cuidadosamente todos y cada uno de sus movimientos.

45. Movimientos pictóricos

A partir de la partida de ajedrez inacabada de un cuadro Arturo Pérez Reverte propone un interesante relato de intriga y misterio en La tabla de Flandes, que sería llevada a la pantalla con poca fortuna por Jim McBride en Uncovered (1994, España, Francia & Reino Unido), titulada en España con el mismo nombre de la novela por razones obvias. Gran aficionado al juego, Reverte ya había practicado algunos movimientos en su novela previa, El maestro de esgrima, publicada en 1990 y llevada igualmente al cine por Pedro Olea en 1992. 

46. Peones encarcelados

El ajedrez es un juego habitual en las cárceles, salvo que algunos reos, como el protagonista de Cadena perpetua (The shawshank redemption, Frank Darabont, 1994, EE.UU.) lo utilizan para mantenerse ocupados de una manera más manual que intelectual, adaptación de una novela de Stephen King que sería revisitada en un episodio de Padre de familia (Family guySeth MacFarlane & David Zuckerman, 1998, EE.UU.). Otra serie, El marginal (Luis Ortega, Alejandro Ciancio & Javier Pérez, 2015, Argentina), también muestra como el ajedrez sirve de válvula de escape en una cárcel mientras un policía infiltrado trata de investigar un secuestro, o sirve de mero entretenimiento a Pablo Escobar y sus chicos durante su tiempo de reclusión en Narcos (Chris Brancato, Carlo Bernard, Doug Miro & Paul Eckstein, 2015, EE.UU.).

47. Peones de la calle

Boaz Yakin debuta como director con Fresh (1994, EE.UU.), en la que plantea la manera en la que el ajedrez puede llegar a convertirse en elemento de salvación de aquellos jóvenes a los que el ajedrez sirve como el estímulo que necesitan para mantenerlos alejados de la droga y la delincuencia a la que les aboca la calle. Un contrapunto a la destrucción psicológica a la que arrastra a Bobby Fischer y algunos otros, pero que tienen un efecto beneficioso en títulos como La partida de ajedrez (La Partie d’échecs, Yves Hanchar, 1994, Francia), la serie Los caballeros del sur del Bronx (Knights of the South Bronx, Allen Hughes, 2005, EE.UU.), el documental Brooklyn castle (Katie Dellamaggiore, 2012, EE.UU.) o la entrañable La reina de Katwe (Queen of Katwe, Mira Nair, 2016, EE.UU.).

48. Reinas del erotismo

Insólita es sin duda una propuesta como Checkmate (Brad Armstrong & Dyanna Lauren, 1995, EE.UU.), que se desarrolla tras un campeonato de ajedrez en el que la reina negra se impone a la blanca y en el que peones, obispos (aludiendo al origen medieval de los alfiles) y caballeros (aludiendo al juego de palabras que permite el inglés), tratan de abrirse camino con aperturas más traviesas que estratégicas al tratarse de una película pornográfica. Un juego más erótico que porno es el que se marcan entorno al tablero otros títulos como Eva Henger: jaque a la reina (Scacco alla regina, Riccardo Schicchi, 2001, Italia) o L’attrazione (Mario Gariazzo, 1987, Italia).

49. Reyes en peligro

La genialidad conlleva algunas veces convertirte en el foco de atención, o que lleva a mentes inestables a desarrollar una obsesión por alcanzar la misma fama de los campeones de ajedrez, aunque sea simplemente asesinándoles. R.W. Goddwin dirige The end, último episodio de la quinta temporada de Expediente X (Chris Carter, 1998, EE.UU.), en el que Mulder y Scully investigan el intento de asesinato de un joven prodigio del ajedrez en un campeonato en lo que no sería la única vez que la mítica serie recurre al ajedrez.

Una de las últimas aportaciones al imaginario audiovisual del tablero es la que propone Manuel Martín Cuenca en su aclamada película, El autor (2017, España & México), adaptación de una novela de Javier Cercas. En su búsqueda por experimentar la vida y descubrir personajes dramáticos, un administrativo de notaría con pretensiones de escritor se cuela en la vida de varios vecinos, entre ellos un jugador de ajedrez que termina en peligro al ser víctima de una siniestra estrategia de su contrincante.

50. Superhéroes: las reinas de libre movimiento

Los superhéroes también han mostrado a menudo su interés por el ajedrez en títulos como Spider-man: homecoming (Jon Watts, 2017, EE.UU.) o Capitán América: guerra civil (Captain America: civil war, Anthony Russo & Joe Russ, 2016, EE.UU. & Alemania), pero quizás sea la saga de los X-men la que ha demostrado su interés por el deporte mental al que alude en varias de sus entregas desde X-men (Bryan Singer, 2000, EE.UU.) hastaX-men: primera generación (Xmen: first class, Matthew Vaughn, 2011, Reino Unido & EE.UU.), pasando por X-men 2 (X-2, Bryan Singer, 2003, Canadá & EE.UU.) y X-men: la decisión final (X-men: the last stand, Brett Ratner, 2006, Reino Unido, Canadá & EE.UU.).

51. Reyes ilustres: Kasparov

Considerado el más grande jugador de ajedrez de todos los tiempos, Garry Kasparov no consigue batir a la máquina en Game over: Kasparov and the machine (Vikram Jayanti, 2004, Canadá & Reino Unido), un discutido documental que muchos acusan de tener prejuicios contra el jugador, rindiéndose a las bondades del ordenador gigante diseñado por IBM.

52. Estrategias de reclutamiento y de entrenamiento

La capacidad intelectual de los jugadores de ajedrez denota grandes dotes no sólo para los juegos de estrategia en general, sino para aquellos puestos laborales que te obligan a predecir el comportamiento de determinados factores. Si además son capaces de jugar varias partidas a la vez, resultan candidatos perfectos para luna agencia como la CIA, tal y como sucede en La guerra de Charlie Wilson (Charlie Wilson’s war, Mike Nichols, 2007, Alemania & EE.UU.). y lo que vale para reclutar, perfectamente puede servir para entrenar, como defiende Sarah Connors en Terminator: Las crónicas de Sarah Connor (Terminator: the Sarah Connor chronicles, Josh Friedman, 2008-2009, EE.UU.)

53. Jugar a distancia

Dado el tiempo que algunos se toman para decidir su jugada, el ajedrez es un juego que se puede practicar a distancia. Sucedía en Blade Runner y sucede en un curiosa partida de Amanecer de los muertos (Dawn of the dead, Zak Snyder, 2004, Japón, Francia, Canadá & EE.UU.).

54. Estrategias de espionaje

Los relatos de espías podrían ser un terreno muy fértil dada su necesidad de predecir movimientos y estrategias, sin embargo, pocas son las veces que la ficción, tanto literaria como cinematográfica, ha aprovechado esta posibilidad. Laurence Malkin sí introduce esta alusión en Fingers, ataque terrorista (Five fingers, 2006, EE.UU.), su adaptación de la novela de L.C. Moyzisch que había sido llevada al cine anteriormente por Joseph L. Mankiewicz en Operación Cicerón (5 fingers, 1952, EE.UU.). Tampoco John LeCarré alude en ninguna de sus obras al ajedrez, ni tampoco se alude en la versión televisiva de una de sus grandes obras, Calderero, sastre, soldado, espía (Tinker, tailor, soldier, spy, John Irving, 1979, Reino Unido), pero que sí se incluye en la cinematográfica, El topo (Tinker, tialor, soldier, spy, Tomas Alfredson, 2011, Francia, Alemania & Reino Unido).

Las que sí establece una relación definitivamente entre estrategia en el tablero y en la vida real son 9 días (Bad company, Joel Schumacher, 2002, República Checa & EE.UU.), en la que sus cualidades con el ajedrez le llevan a convertirse en agente secreto, mientras que en Wazir (Bejoy Nambiar, 2016), es en torno al tablero como se establece una relación entre un oficial antiterrorista y un maestro del ajedrez en silla de ruedas, que se convierten en atípicos compañeros de viaje cuando unen fuerzas intelectuales para enfrentarse a una amenaza terrorista. Aclamada por público y crítica, Oficina de infiltrados (Le bureau des légendesEric Rochant, 2015, Francia) es la serie que se infiltra en la vida de un espía francés que se resiste a utilizar la identidad que ha utilizado en Siria y Jordania en la que el ajedrez cumple también una función dramática, más que anecdótica. 

55. Jugar jugando

Aparte de los clásicos juegos de ajedrez en formato digital, dentro de las aventuras gráficas creadas para videojuegos también sus personajes juegan al ajedrez. Es lo que sucede en Assassin’s creed, un premiado videojuego de misterio y aventuras en tercera persona desarrollado por Ubisoft Montreal. Si bien la acción principal se desarrolla en Tierra Santa, el jugador interpreta a una persona de hoy en día que, a través de una máquina denominada Animus, viaja a los tiempos de la Tercera Cruzada en busca de un poderoso artefacto conocido como el Fruto del Edén. Una aventura en la que se recurre también al tablero de 64 casillas, tanto en su adaptación cinematográfica, dirigida por Justin Kurzel, como previamente en los videojuegos, donde todavía tiene una mayor presencia y permite la posibilidad de jugar dentro de otro juego.

56. Jugar para vivir

La protagonista de La jugadora (Joueuse, Caroline Bottaro, 2009, Francia) descubre por casualidad cómo el ajedrez se convierte en un aliciente en su vida, de la misma manera que el protagonista de End game (Carmen Marron, 2015, EE.UU.) se da cuenta con 5 años que puede aplicar todo lo que desarrolla en el tablero también en su vida cotidiana. En sentido inverso, uno de los tres protagonistas de La defensa del dragón (Natalia Santa, 2017, Colombia), se refugia en el tablero en una manera de ignorar sus fracasos personales. Tres obras que exponen cómo el ajedrez puede constituir un estímulo en tu vida sin necesidad de que seas un campeón del deporte intelectual.

57. Jugar para sobrevivir

Tan insólito como fascinante es el planteamiento de la ópera prima de Éric Tessier5150, rue des Ormes (2009, Canadá), cuyo protagonista resulta inesperadamente secuestrado cuando llama a una puerta para pedir ayuda después de haber tenido un accidente con al bicicleta, teniendo que enfrentarse en una partida de ajedrez por su vida. Un planteamiento que llevado al extremo constituye la base de Headspace: el rostro del mal (Headspace, Andrew van den Houten, 2005, EE.UU.), una película previa que tan sólo merece la pena por los estrambóticos excesos que propone.

58. Jugar como vía de escape

El protagonista de Jaque mate (EndgameAvrum Jacobson, 2011, Canadá) convierte en detective tras ser testigo de la muerte de su esposa, trauma que le lleva a desarrollar agorafobia, de ahí que aplicando las estrategias aprendidas sobre el tablero, sea capaz de resolver todos sus caso sin salir de la habitación del hotel que ha convertido en su hogar permanente.

59. Estrategias distópicas

No game, No Life (Yuu Kamiva, 2014, Japón) es la adaptación del manga homónimo en el que una pareja ninis, que también resultan ser diestros jugadores online, terminan en una dimensión, a medio camino entre Tron y Matrix, en la que deben ganar en todo tipo de juegos para volver a su vida, siendo el ajedrez uno de los juegos principales.

60. Vivir para jugar

Si muchos son los casos en los que el ajedrez se convierte en salvación para adolescentes en peligro de perecer en la calle, también se convierte en el camino de recuperación para quienes, sin llegar necesariamente a ser campeones del ajedrez, consiguen encauzar su camino sembrando en otros jugadores la semilla del deporte de las 64 casillas. En este grupo podemos encontrarnos con títulos tan dispares como Life of a king (Jake Goldberger, 2013, EE.UU.) o The dark horse (James Napier Robertson, 2014, Nueva Zelanda).

61. La estrategia del homenaje

Pocos cineastas han demostrado por activa y pasiva su cinefilia con tanta intensidad como Quentin Tarantino. De ahí que el hecho de incluir a dos jugadores disputando una partida de ajedrez en Los odiosos ocho (The hateful eight, 2015, EE.UU.) le sirve para rendir no uno sino dos homenajes. Muchos son los que ven su película como una reconstrucción en clave western de una de las mejores obras de John Carpenter, La cosa (The thing, 1982, EE.UU.), de la que no sólo recupera a su protagonista, Kurt Russell, sino que también incluye un guiño en forma de partida de ajedrez. La muerte tenía un precio (Per quealche dollaro in più, Sergio Leone, 1965, Italia, España & Alemania occidental), Los compañeros (Vamos a matar, compañeros, Sergio Corbucci, 1970, Italia, Alemania occidental & España), Silverado (Lawrence Kasdan, 1985, EE.UU.) o Y en nochebuena… ¡se armó el belén! (Botte di Natale, Terence Hill, 1994, Italia, Alemania & EE.UU.) son otros westerns en los que también se juega al ajedrez como también en Regreso al futuro III (Back to the future Part III, Robert Zemeckis, 1990, EE.UU.).

62. Estrategias mentales

De la misma manera que el ajedrez ha llevado a la confusión de aquellas personas inteligentes con fragilidad mental y se puede utilizar para mostrar tanto la capacidad intelectual de un sujeto, también puede servir para mostrar la complejidad del funcionamiento de su mente, como podemos comprobar con Elliot Alderson (Rami Malek) en Mr. Robot (Sam Smail, 2015, EE.UU.), una fascinante serie que nos regala partidas memorables. Anteriormente Scott Hicks utiliza el ajedrez para comparar el deterioro mental del protagonista de Shine (1996, Australia).

63. Estrategias políticas

Si detectives y espías pueden utilizar las estrategias del tablero tanto para descubrir los misterios que encierra una investigación como para desarrollar sus planes para conseguir un determinado objetivo, no podemos dejar pasar cómo el ajedrez puede servir para los enrevesados movimientos que propone el mundo de la política en Designated survivor (David Guggenheim, 2016, EE.UU.).

64. Entre horas

Sesenta y cuatro son las casillas del tablero, pero lo cierto es que infinitas son tanto las estrategias como la manera de aproximarse al mundo del ajedrez en los medios audiovisuales:

  • La llama sagrada (Keeper of the flame, George Cukor, 1943, EE.UU.)
  • La mosca (The fly, Kurt Neumann, 1958, EE.UU.)
  • La mujer de paja (Woman of straw, Basil Dearden, 1964, Reino Unido)
  • Hampa dorada (Tony Rome, Gordon Douglas, 1967, EE.UU.)
  • Lassie: the adventures of Neeka (Jack Hively & Dick Moder, 1968, EE.UU.)
  • Un hombre de suerte (O lucky man! Lindsay Anderson, 1973, Reino Unido & EE.UU.)
  • Io sono un autarchico (Nanni Moretti, 1976, Italia)
  • Patos salvajes (The wild geese, Andrew V. McLaglen, 1978, Suiza & Reino Unido)
  • La dama del expreso (The lady vanishes, Anthony Page, 1979, Reino Unido)
  • Lo que el tonto se llevó (Fantozzi contro tutti, Neil Parenti & Paolo Villaggio, 1980, Italia)
  • Duelo final (The octagon, Eric Karson, 1980, EE.UU.)
  • El amante de Lady Chatterley (Lady Chatterley’s lover, Just Jaeckin, 1981, Reino Unido, Francia, Alemania occidental & EE.UU.)
  • Bingo Bongo (Pasquale Festa Campanile, 1982, Italia & Alemania occidental)
  • El hombre rompecabezas (The jigsaw man, Terence Young, 1983, Reino Unido)
  • 1984 (Nineteen eighty-four, Michael Radford, 1984, Reino Unido)
  • El castillo en el cielo (Tenkû no shiro Rapyuta, Hayao Miyazaki, 1986, Japón)
  • Hardware programado para matar (Hardware, Richard Stanley, 1990, Reino Unido & EE.UU.)
  • Europa (Europe, Lars von Trier, 1991, España, Francia, Suiza, Alemania, Suecia & Dinamarca)
  • La familia Addams (The Addams family, Barry Sonnenfeld, 1991, EE.UU.)
  • El largo invierno (Jaime Camino, 1992, España & Francia)
  • Canino e Caino (Alessandro Benvenuti, 1993, Italia)
  • Hombres de acero (Men of war, Perry Lang, 1994, España & EE.UU.)
  • Sugar Hill (Leon Ichaso, 1993, EE.UU.)
  • Agárralo como puedas 33 1/3: el insulto final (Naked gun 33 1/3: the final insult, Peter Segal, 1994, EE.UU.)
  • Operación Canadá (Canadian Bacon, Michael Moore, 1995, EE.UU.)
  • Ridicule: nadie está a salvo (Ridicule, Patrice Leconte, 1996, Francia)
  • Pretender (The pretender, Steven Long Mitchell & Craig W. Van Sickle, 1996-2000)
  • George de la jungla (George of the jungle, Sam Weisman, 1997, EE.UU.)
  • El tren de la vida (Train de vie, Radu Mihaileanu, 1998, Francia, Bélgica, Holanda, Rumanía & Israel)
  • El hombre bicentenario (Bicentennial man, Chris Columbus, 1999, Alemania & EE.UU.)
  • Beau travail (Claire Denis, 1999, Francia)
  • Ravenous (Antonia Bird, 1999, Reino Unido, República Checa & EE.UU.)
  • Virus (John Bruno, 1999, Reino Unido, Japón, Francia, Alemania & EE.UU.)
  • Supernova: el fin del universo (Supernova, Walter Hill, 2000, Suiza & EE.UU.)
  • Gotas de agua sobre piedras calientes (Gouttes d’eau sur pierres brûlantes, François Ozon, 2000, Francia)
  • Al diablo con el diablo (Bedazzled, Harold Ramis, 2000, Alemania & EE.UU.)
  • Malcolm (Malcolm in the Middle, Linwood Boomer, Michael Goulberman, Andy Bobrow & Gary Murphy, 2000-2006, EE.UU.)
  • El caballero negro (Black knight, Gil Junger, 2001, EE.UU.)
  • La regina degli scacchi (Claudio Florio, 2001, Italia)
  • La cuadrilla (The navigators, Ken Loach, 2001, España, Alemania & Reino Unido)
  • La flor del mal (White oleander, Peter Kosminsky, 2002, EE.UU.)
  • Amor con preaviso (Two weeks notice, Marc Lawrence, 2002, Australia & EE.UU.)
  • Efecto global (Global effect, Terry Cunningham, 2002, EE.UU.)
  • Il paradiso allimprovviso (Leonardo Pieraccioni, 2003, Italia)
  • Joan de Arcadia (Joan of Arcadia, 2003-2005, EE.UU.)
  • Moscow heat (Jeff Celentano, 2004, Rusia)
  • Team America: la policía del mundo (Team America: world police, Trey Parker, 2004, Alemania & EE.UU.)
  • Ray (Taylor Hackford, 2004, EE.UU.)
  • Out of reach (Leong Po-Chih, 2004, Polonia & EE.UU.)
  • Las crónicas de Riddick (The chronicles of Riddick, David Twohy, 2004, EE.UU.)
  • U-Boat (In enemy hands, Tony Giglio, 2004, EE.UU.)
  • La terza stella (Alberto Ferrari, 2005, Italia)
  • Tránsito (Marc Forster, 2005, EE.UU.)
  • La intérprete (The interpreter, Sydney Pollack, 2005, Reino Unido, Francia, Alemania, Sudáfrica & EE.UU.)
  • El caso Slevin (Lucky number Slevin, Paul McGuigan, 2006, EE.UU.)
  • La casa del lago (The lake house, Alejandro Agresti, 2006, EE.UU.)
  • Penelope (Mark Palansky, 2006, Reino Unido & EE.UU.)
  • La habitación de Fermat (Luis Piedrahita & Rodrigo Sopeña, 2007, España)
  • American pie: fraternidad Beta (Beta House, Andrew Waller, 2007, Canadá & EE.UU.)
  • Resistencia (Defiance, Edward Zwick, 2008, EE.UU.)
  • G.I. Joe (G.i. Joe: the rise of Cobra, Stephen Sommers, 2009, República Checa & EE.UU.)
  • La reina Victoria (The young Victoria, Jean-Marc Vallée, 2009, Reino Unid & EE.UU.)
  • Harry Brown (Daniel Barber, 2009, Reino Unido)
  • The tempest (Julie Taymor, 2010, EE.UU.)
  • Restrepo (Tim Hetherington & Sebastian Junger, 2010, EE.UU.)
  • Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas, 2012, México, Francia, Holanda & Alemania)
  • Querida gente blanca (Dear white people, Justin Simien, 2014, EE.UU.)
  • Calvary (John Michael McDonagh, 2014, Irlanda & Reino Unido)
  • El juez (The judge, David Dobkin, 2014, EE.UU.)
  • Mistress America (Noah Baumbach, 2015, Brasil & EE.UU.)
  • A tale of love and darkness (Natalie Portman, 2015, Israel & EE.UU.)
  • Momentum (Stephen S. Campanelli, 2015, Sudáfrica & EE.UU.)
  • Born to be blue (Robert Budreau, 2015, Reino Unido & Canadá) 
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