Darren Criss es Andrew Cunanan en El asesinato de Gianni Versace

«El asesinato de Gianni Versace»: cada una de las batallas que no sabes que alguien está librando

El asesinato de Gianni VersaceTitulo original: American Crime Story: The assassination of Gianni Versace
Año: 2018
País: EE.UU.
Creación: Tom Rob Smith
Dirección: Ryan Murphy, Nelson Cragg, Gwyneth Horder-Payton, Daniel Minahan & Matt Bomer
Guion: Tom Rob Smith & Maggie Cohn, basado en el libro de Maureen Orth, Vulgar favors: Andrew Cunanan, Gianni Versace, and the largest failed manhunt in U.S. history 
Producción: Lou Eyrich, Eric Kovtun & Eryn Krueger Mekash
Cinematografía: Nelson Cragg
Montaje: Shelly Westerman
Música: Mac Quayle
Diseño de producción: Judy Becker
Dirección artística: Jamie Walker McCall
Decorados: Florencia Martin
Vestuario: Lou Erych
Reparto: Édgar Ramírez, Darren Criss, Ricky Martin, Penélope Cruz, Will Chase, Giovanni Cirfiera, Jay R. Ferguson, Max Greenfield, Christine Hornm Cathy Moriarty, Dascha Polanco, José Zúñiga, Judith Light, Aimee Mann, Finn Wittrock, Joanna P. Adler, Joe Adler, Razaaq Adoti, Vincenzo Amato, Jack Armstrong, Annaleigh Ashford, Jon Jon Briones, Nico Evers-Swindell, Mike Farrell, Cody Fern, Alex Fernandez, Jacob Fortner, Sophie von Haselberg, John Lacy Michael Shamus Wiles…

El miedo al rechazo de Gianni Versace a la hora de hablar públicamente tanto de su orientación sexual como de su enfermedad, la hostilidad de Donatella Versace para aceptar la relación sentimental que une a su hermano con Antonio, además de la homofobia implícita en el comportamiento de ésta, así como por parte de las fuerzas de seguridad estadounidenses, que no prestan la suficiente atención a los movimientos de Andrew Cunanan después de haber asesinado a cuatro personas, todas ellas homosexuales, y hasta la manera en la que los medios de comunicación banalizan tanto a la víctima de un asesinato como al criminal que lo comete son algunas de las premisas en torno a la que está articulada la segunda temporada de American Crime Story. Pero el principal acierto de El asesinato de Gianni Versace es que no gira en torno al periplo del diseñador de moda, sino que explora el de su asesino con la intención de profundizar en las causas por las que una persona llega a convertirse en un despiadado asesino.

Tenemos que llegar hasta el último episodio de la serie para encontrarnos con un clásico, ese momento en el que la que era su mejor amiga sostiene que el retrato de Cunanan que hacen en los medios de comunicación no se corresponde con la persona que ella conocía, a la que no cree capaz de hacer nada de lo que se está diciendo. Y no le falta razón porque, de hecho, a lo largo de la serie hemos visto cómo la gente sigue confiando en Cunanan, a pesar de tener la confirmación de que están tratando con una persona mentirosa, embaucadora y manipuladora. Algo que sólo comprendemos gracias a esa peculiar estructura temporal de la serie, que por muy caprichosa que parezca al saltar del presente al pasado para ir retrocediendo progresivamente en lugar de hacerlo de un tirón desde el principio para llegar al final, nos obliga a plantearnos muchas preguntas sobre su motivación para hacer todo lo que hace, si está enfermo o se trata simplemente de un sociópata, o de si hay una causa o catalizador que le lleva a convertirse en este ser despreciable, incapaz de ver la realidad ni asumir sus acciones, pero que podría haberte cautivado si te hubieras cruzado pro su camino, . De origen anónimo, una de esas frases que circulan en memes por internet, que reza «cada persona que ves, está luchando una batalla de la que tú no sabes nada», se ajusta como anillo al dedo al espíritu de El asesinato de Gianni Versace. Porque al final Andrew Cunanan resulta ser, salvando las distancias, una víctima más de sus circunstancias.

Más allá de las extraordinarias interpretaciones de su reparto, con mención especial para Darren Criss, Penélope Cruz, Judith Light, Mike Farrell, Cody Fern y Finn Wittrock, resulta ciertamente reconfortante que los creadores de la serie hayan sabido compensar la falta de sentimientos de su protagonista con un retrato de sus víctimas y familiares repleto de compasión y sensibilidad, lo que no impide que muestren todos sus complejos y contradicciones, pero siempre desde el más profundo respeto por todo lo que les sucede y a pesar de la dureza de muchas de las situaciones. De esta manera es como no sólo consiguen reconstruir el periplo de un asesino en serie, sino que reflejan con precisión el abismo que separa la situación actual del colectivo LGBT con la falta de derechos a la que se enfrentaban hace sólo 20 años, así como la hipocresía de la manera en la que la sociedad se relacionaba con ciudadanos que se veían obligados a mentir, disimular y llevar una vida que les hacía sentir vergüenza de lo que eran aunque no fueran criminales, ni cometieran ningún acto ilegal, ni mucho menos inmoral, pero que convertían en injustos merecedores de tan infame destino.

 

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