Charles Bronson es Paul Kersey en El justiciero de la ciudad (Death wish, Michael Winner, 1974, EE.UU.)

«El justiciero de la ciudad» (Death wish, 1974): ¿Dónde están ahora los creadores del primer justiciero?

Tus sospechas se confirman si eres de los que, como un servidor, piensa que debajo de la tendenciosa apariencia del cine de Eli Roth permanece soterrado un sentimiento reaccionario que poco tiene que ver con el espíritu más gamberro del que fuera su padrino cinematográfico, Quentin Tarantino. Aparte de proporcionar una plataforma masiva para sus torticeras maneras de sesgar la vida, El justiciero (Death wish, 2018, EE.UU.) termina siendo una propuesta tramposa que parece diseñada a la medida del votante de Donald Trump y que seguro celebran con júbilo los miembros de la Asociación Nacional del Rifle. Una versión de la novela de Brian Garfield que está despojada de cualquier reflexión ética o moral, que ni siquiera se molesta en reformular el planteamiento de su predecesora, pero que encima es muchísimo más conservadora, resultando además tan sosa y mojigata como el público al que va dirigida. Luego nada mejor que echar la vista atrás para preguntarnos dónde están ahora los artífices de El justiciero de la ciudad (Death wish, Michael Winner, 1974, EE.UU.), que pese a todo pronóstico, se muestra mucho más ambigua y violenta, permitiendo que sea el espectador, no sus personajes, quien decida sobre la moralidad de lo que muestra, que sí se llega a cuestionar dentro del relato.

Cartel de El justiciero de la ciudad (Death wish, Michael Winner, 1974, EE.UU.)

Brian Garfield: un escritor comprometido

A pesar de haber conseguido el Premio Edgar en 1975 por Hopscotch, Garfield siempre será recordado por ser el autor de Death wish, publicada en 1972. A lo largo de una prolífica trayectoria destacan sus novelas de espionaje, los westerns y aquellas obras en las que se desata al violencia, llegando a colaborar en la adaptación de tres de sus obras: Los últimos hombres duros (The last hard men, Andrew V. McLaglen, 1976, EE.UU.), Un enredo para dos (Hopscotch, Ronald Neame, 1980, EE.UU.) y El padrastro (The stepfather, Joseph Ruben, 1987, Reino Unido , Canadá & EE.UU.).

Sin llegar a convertirse en un best-seller, El vengador, como se titula su novela en España, consigue críticas favorables, pero sólo  llama la atención de dos únicos productores: Hal Landers y Bobby Roberts, responsables hasta la fecha de títulos como Los temerarios del aire (The gypsy months, John Frankenheimer, 1969, EE.UU.), Monty Walsh (William A. Fraker, 1970, EE.UU.) y Un diamante al rojo vivo (The hot rock, Peter Yates, 1972, EE.UU.), que se hacen con los derechos de la novela y también producen su primera secuela. Si bien ofrecen a Garfield la posibilidad de encargarse de su adaptación cinematográfica, el escritor rechaza su oferta en favor de centrarse en la adaptación de Relentless (Lee H. Katzin, 1977, EE.UU.), cuyos derechos vende en la misma época, puesto que le parece una novela más fácil de llevar a la pantalla. Una decisión de la que posiblemente se arrepiente tras ver lo que Wendell Mayes y Michael Winner hacen con su relato, lo que le empuja a escribir una secuela sobre los peligros de los justicieros que publica en 1975 y que se convierte mucho tiempo después en Sentencia de muerte (Death sentence, James Wan, 2007, EE.UU.), con la que se aleja tanto de su propuesta literaria como de su predecesora cinematográfica.

La elección de Bronson para protagonizar la película es equivocada para Garfield, ya que su físico facilita que en el primer momento que aparece en la película el espectador intuya cómo se va a desarrollar el relato, ante lo que Winner responde llamándole «idiota». El escritor neoyorquino llega a liderar posteriormente una campaña para evitar su emisión por televisión, a pesar de que algunas cadenas optan por emitir una versión editada, al considerar que se trata de «una película peligrosa» después de que que varias personas confiesen haber cometido crímenes justicieros inspirados por la película, que no por la novela, que se desarrolla de otra manera y es más explícita en lo que a las connotaciones morales de un justiciero.

Dino De Laurentiis: un productor atrevido

El proyecto para llevar a la pantalla El justiciero de la ciudad es rechazado por la mayoría de estudios de Hollywood debido a su contenido sensible, polémico y controvertido al integrar a un justiciero, una violación en grupo, violencia gráfica y, sobre todo, la dificultad de encontrar a algún actor de primera fila que pudiera protagonizar tal propuesta. Finalmente Landers y Roberts recurren a Dino De Laurentiis, que se encarga del proyecto en colaboración con United Artists, aunque se desvincula de las cuatro secuelas posteriores, producidas a través de The Cannon Group Inc.: Yo soy la justicia (Death wish II, Michael Winner, 1982, EE.UU.), El justiciero de la noche (Death wish 3, Michael Winner, 1985, Reino Unido, Israel & EE.UU.), Yo soy la justicia II (Death wish 4, J. Lee Thompson, 1987, EE.UU.) y El rostro de la muerte (Death wish V: the face of death, 1994, Canadá & EE.UU.), todas ellas protagonizadas, eso sí, por Charles Bronson, quien había coincidido antes con el productor italiano en Los secretos de la Cosa Nostra (The Valachi papers, Terence Young, 1972, Franica, Italia & EE.UU.) y América violenta (The stone killer, Michael Winner, 1973, Italia & EE.UU.), volviendo a contar con él para El desafío del búfalo blanco (The white buffalo, J. Lee Thompson1977). No deja de ser curioso que Roger Birnbaum, haya producido el remake de Death wish inmediatamente después de producir el de Los siete magníficos (The magnificent seven, Antoine Fuqua, 2016, EE.UU.), cuyas obras precedentes cuentan ambas con Charles Bronson en su reparto.

Wendell Mayes: un guionista fiel

Nominado a un Oscar por el guion de Anatomía de un asesinato (Anatomy of a murder, Otto Preminger, 1959, EE.UU.), considerada como una de las mejores película sobre juicios de todos los tiempos, y responsable de los guiones de títulos como Del infierno a Texas (From hell to Texas, Henry Hathaway, 1958, EE.UU.), El árbol del ahorcado (The hanging tree, Delmer Daves, 1959, EE.UU.), Tempestad sobre Washington (Advise & consent, Otto Preminger, 1962, EE.UU.), Primera victoria (In harm’s way, Otto Preminger, 1965, EE.UU.), El coronel Von Ryan (Von Ryan’s express, Mark Robson, 1965, EE.UU.), La noche de los gigantes (The stalking moon, Robert Mulligan, 1968, EE.UU.) o La aventura del Poseidón (The Poseidon adventure, Ronald Neame, 1972, EE.UU.), Wendel Mayers decide preservar la estructura de la novela y gran parte de los diálogos que tienen que ver con las implicaciones morales de un justiciero, proporcionando mayor protagonismo al policía detective Frank Ochoa.

En sus primeros borradores baraja diferentes finales para la película: uno que se ajusta al de la novela, con el justiciero asesinado por los mismos tres matones que habían atacado a su familia, otro en el que Ochoa descubre el arma del justiciero una vez ha sido asesinado y decide seguir sus pasos, y un tercero más ambiguo en el que el justiciero es herido y trasladado al hospital, dejando abierto su destino, así como a Ochoa especulando sobre si debe seguir sus pasos una vez encuentra su arma. Ninguno de los tres llega a la pantalla. Ese mismo año también escribe el guion de otra producción de Landers y Roberts, El loco, loco asalto a un banco (Bank shot, Gower Champion, 1974, EE.UU.), así como también vuelve a escribir un texto protagonizado por Bronson, Amor y balas (Love and bullets, Stuart Rosenberg, 1979, Reino Unido & EE.UU.), destacando entre sus trabajos posteriores títulos como La patrulla (Go tell the spartans, Ted Post, 1978, EE.UU.) y Monseñor (Monsignor, Frank Perry, 1982, EE.UU.).

Lo curioso del periplo de Mayes es que tras estudiar un año de Derecho y trabajar para el gobierno en Washington D.C., se muda a Nueva York para iniciar una nueva etapa como actor de teatro, cogiendo la pluma con el objetivo de desarrollar un personaje que pudiera interpretar en un episodio de Kraft Televisión Theatre, que consigue muy buenas críticas y llama la atención de Billy Wilder, quien le contrata para el guion de El espíritu de St. Louis (The spirit of St. Louis, 1957, EE.UU.), abriéndole de esta manera la puerta para convertirse definitivamente en guionista. El cáncer termina con su vida en 1992, después de concluir el guion de Criminal behavior (Michael Miller, 1992, EE.UU.), sobre una abogado acosada por un asesino, y sin participar en ninguna de las secuelas de la película. Retoma su labor el cineasta Joe Carnahan, en el primer guion que escribe para no dirigirlo, y cuyas principales diferencias consisten en cambiar un arquitecto por un cirujano, rebajar la edad de la hija del protagonista y cambiar al que era su yerno por su hermano.

Michael Winner: un cineasta entusiasmado

Según Garfield, estaba previsto que Sidney Lumet dirigiera la adaptación de su novela, con Jack Lemmon al frente del reparto y más en la línea del «hombre común» de la novela, quien es después reemplazado por Lee Marvin, siendo propuesto Henry Fonda como el jefe de policía en lo que estaba previsto fuera una película en blanco y negro. Pero en el camino del cineasta neoyorquino se cruza el guion de Serpico (1973, Italia & EE.UU.), lo que le lleva a desvincularse del proyecto, cayéndose con él también Marvin y Fonda. Curiosamente, Serpico y El justiciero de la ciudad tienen dos vínculo en común, ambas están producidas por Dino De Laurentiis, siendo igualmente Arthur J. Ortiz el cinematógrafo de las dos películas. 

Debido a su trayectoria de títulos violentos United Artists se decanta por Michael Winner para la dirección del proyecto, quien ya había trabajado con Bronson en Chato el Apache (Chato’s land, 1972, Reino Unido, España & EE.UU.), Fríamente … sin motivos personales (The mechanic, 1972, EE.UU.) y América violenta (The stone killer, 1973, Italia & EE.UU.), volviendo a coincidir en las dos primeras secuelas que Winner. Es el cineasta quien convoca a Bronson para comentarle que tiene un guion sobre «un hombre cuya esposa e hija son asaltadas y sale a disparar a los asaltantes», a lo que el actor le contesta: «me gustaría hacer eso», refiriéndose a «disparar a los asaltantes» más que a hacer la película.

Si bien Bronson propone que la acción se desarrolle en Los Angeles, para estar más cerca de su familia, Winner y De Laurentiis deciden que sea en Nueva York, tal y como sucede en la novela, aunque en la primera secuela la acción se traslada a Los angeles. Si en el primer borrador del guion su protagonista, Paul Kersey, se inspira en una secuencia de Solo ante el peligro (High noon, Fred Zinnemann, 1952, EE.UU.) para convertirse en justiciero, Winner decide algo más directo, como es una escena de lucha en una recreación del salvaje oeste que se desarrolla en su viaje a Tucson. También es aportación suya la secuencia de apertura de la película, con Kersey fotografiando a su esposa en unas vacaciones en Hawai, permitiendo también que le veamos interactuar con su familia, lo que no está contemplado ni en la novela ni el guion, y contribuyendo a añadir una mayor intensidad dramática cuando recoge las fotografías reveladas, coincidiendo con el momento en que llega a sus manos el arma de fuego, proporcionándole de esta manera el impacto emocional necesario para justificar su decisión de salir a la calle y cometer su primera acción justiciera. Igualmente, si el episodio de la estación de metro se desarrolla fuera de campo en el guion, es Winner quien decide hacer explícita con toda la brutalidad de la secuencia.

También a propuesta de Winner es Hearbie Hancock el compositor de la banda sonora, siguiendo al sugerencia de la que en ese momento es su pareja sentimental, Sonia Manzano, para quien reserva un pequeño papel en la película. Mucho antes del remake de Roth, Sylvester Stallone estaba dispuesto a dirigir el suyo en 2008, con la idea de protagonizarlo, proyecto que desecha en favor de resucitar a uno de sus más característicos personajes en John Rambo (Sylvester Stallone, 2008, Alemania & EE.U.). Contra todo pronóstico, Roth realiza su película menos explícitamente violenta, huyendo del toque gore, seña de identidad habitual de su cine.

Charles Bronson: un actor responsable

Steve McQueen, Clint Eastwood, Burt Lancaster, George C. Scott o Frank Sinatra son algunos de los actores que rechazan ponerse en los zapatos de Paul Kersey antes de que Charles Bronson se haga definitivamente con el papel, en detrimento de la postura de su propio representante, Paul Kohner, que considera se trata de un proyecto que defiende un peligroso mensaje. De hecho, inicialmente el propio Bronson considera que tal y como es descrito su personaje tanto en al novela como en el guion, se ajusta más al perfil de Dustin Hoffman, siendo convencido por el propio Winner tras cambiar al contable que responde al arquetipo de «hombre común» por un arquitecto de actitud más «activa y viril» que termina interpretando Bronson a sus 52 años de edad, volviendo a interpretarlo en las cuatro secuelas, a pesar de manifestar su oposición a los justicieros fuera de la pantalla.

Condenado por su rotundo físico, esculpido trabajando en un mina de carbón, Bronson combate en un bombardero durante la Segunda Guerra Mundial, para interesarse por la interpretación a su vuelta a Filadelfia. Una vez en Hollywood comienza con pequeños papeles con el nombre de Charles Buchinski, hasta pasar a hacer secundarios en películas como Veracruz (Robert Aldrich, 1954, EE.UU.), Mensajero de la muerte (Messenger of Death, J. Lee Thompson, 1956, EE.UU.) o Yuma (Samuel Fuller, 1957, EE.UU.)consiguiendo gran popularidad tras participar en Los siete magníficos (The magnificent seven, John Sturges, 1960, EE.UU.). En su filmografía destacan títulos como La gran evasión (The great escape, John Sturges, 1963, EE.UU.), Cuatro tíos de Texas (4 for Texas, Robert Aldrich, 1963, EE.UU.), Castillos en la arena (The sandpiper, Vincente Minnelli, 1965, EE.UU.), Propiedad condenada (This property is condemned, Sydney Pollack, 1966, EE.UU.), Doce del patíbulo (The dirty dozen, Robert Aldrich, 1967, Reino Unido & EE.UU.) Hasta que llegó su hora (C’era una volta il west, Sergio Leone, 1968, Italia & EE.UU.), que unidos al gran número de películas de acción que protagoniza, contribuyen a crear su imagen de tipo duro, rudo y violento, en contradicción con su talante en su vida personal, en la que es definido como una persona amable, aficionado a la pintura y votante del Partido Demócrata. Independientemente de que haya participado en mejores películas, lo cierto es que su personaje de Paul Kersey es quizás el más representativo de su trayectoria, convirtiéndose cada una de sus secuelas en lo más representativo de la última etapa de su carrera. Tras desarrollar Alzheimer, fallece en agosto de 2003 como consecuencia de una neumonía. 

Hope Lange: una actriz apropiada

Una vez Bronson acepta protagonizar la película, Winner supone que el actor le va a proponer a Jill Ireland, su esposa en ese momento en la vida real, para que interprete a su esposa en la pantalla. La pareja había coincidido en títulos previos como Cilla cabalga! (Villa Rides, Buzz Kulik, 1968, EE.UU.), El pasajero de lluvia (Le passager de la pluie, René Clément, 1970, Francia & Italia), Ciudad violenta (Città violenta, Sergio Sollima, 1970, Francia & Italia), Los compañeros del diablo (De la part des copains, Terence Young, 1970, Francia, Italia & Bélgica), Alguien detrás de la puerta (Quelqu’un derrière la porte, Nicolas Gessner, 1971, Francia), Los secretos de la Cosa Nostra (The Valachi papers, Terence Young, 1972, Francia, Italia & EE.UU.) o Caballos salvajes (Valdez, il mezzosangue, John Sturges & Duilio Coletti, 1973, Italia, España, Francia & EE.UU.), además de trabajar con Winner en Fríamente… sin motivos personales. Sin embargo, el actor no está a gusto con la idea de ver a su esposa «humillada y maltratada», proponiendo en su lugar a una actriz tipo Hope Lange, que responde al perfil de «la chica de al lado», a lo que el director le responde que «la persona que más se parece a Hope Lange es Hope Lange. Así que la conseguiré». Ireland sí estaría en la primera secuela de la película.

Nominada al premio Oscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación en Vidas borrascosas (Peyton Place, Mark Robson, 1957, EE.UU.), Lange es una actriz muy popular en la época gracias a su participación en series como El fantasma y la señora Muir (The ghost & Mrs. Muir, Jean Holloway, 1968-1970, EE.UU.) y El nuevo show de Dick Van Dyke (The new Dick Van Dyke show, Carl Reiner, 1971-1874, EE.UU.). Tras su breve pero vital aportación a la película, desarrolla la gran mayoría de su trayectoria en la pequeña pantalla, volviendo de manera esporádica al cine, donde quizás lo más interesante sea su participación como la madre de Sandy Williams (Laura Dern) en Terciopelo azul (Blue velvet, David Lynch, 1986, EE.UU.), de nuevo producida por Dino De Laurentiis. Elisabeth Shue retoma su personaje en El justiciero.

Vincent Gardenia, una figurante y un debutante

Tras desarrollar la mayor parte de su trayectoria en la pequeña pantalla, que alterna con intervenciones esporádicas en el cine, Vincent Gardenia consigue un Premio Tony por su interpretación en una obra de Neil SimonThe prisoner of second avenue, consiguiendo una nominación al Oscar al mejor actor secundario por su intervención en Muerte de un jugador (Bang the drum slowly, John D. Hancock, 1973, EE.UU.), el mismo año que se estrena El justiciero de la ciudad. Si bien se trata de su primera colaboración con Winner, no sólo repite su personaje del detective Frank Ochoa en Yo soy la justicia, sino que también forma parte del reparto de El poder del fuego (Firepower, Michael Winner, 1979, Reino Unido).

Curiosamente, comparte una secuencia con Olympia Dukakis, totalmente desconocida en aquel momento, quien de hecho ni siquiera es acreditada en la película al intervenir haciendo una mera figuración especial haciendo de policía, con la que vuelve a coincidir, haciendo de marido y mujer, en Hechizo de luna (Moonstruck, Norman Jewison, 1987, EE.UU.), película por al que ambos son nominados a un premio Oscar, que consigue llevarse ella. Primera plana (The front page, Billy Wilder, 1974, EE.UU.), El cielo puede esperar (Heaven can wait, Warren beatty, 1978, EE.UU.) o La pequeña tienda de los horrores (Little shop of horrores, Frank Oz, 1986, EE.UU.) son algunas de las películas en las que Gardenia participa después de El justiciero de la ciudad, falleciendo en 1992 de un infarto de miocardio a los 70 años de edad. Dean Norris retoma su personaje en esta nueva versión.

Además de Dukakis, El justiciero de la ciudad supone la primera intervención cinematográfica de Jeff Goldblum, como uno de los tres asaltantes de la familia de Kersey, quien vuelve a interpretar un personaje similar en otra película protagonizada por Bronson, El temerario Ives (St. Ives, J. Lee Thompson, 1976, EE.UU.).

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