Bernhard Goetzke en La muerte cansada (Der Müde Todd, Fritz Lang, 1921, Alemania)

Películas que puedes ver gratis online: «La muerte cansada» (Der müde Tod, Fritz Lang, 1921, Alemania)

Tres son los títulos con los que se conoce Der müde Tod (1921, Alemania), octavo largometraje como director de Fritz LangDestino, según su título en inglés (Destiny), Las tres luces, tal y como se la denomina en Latinoamérica, o La muerte cansada, como se la llama en España, de la misma manera que tres son las velas cuya extinción marca la posibilidad que tiene una joven de recuperar la vida de su novio que la muerte le arrebata de su lado, literalmente. Una muerte que se presenta agotada, sin duda tras el considerable esfuerzo que debe haberle supuesto la Primera Guerra Mundial, conflicto cuya consecuencia artística desemboca en la eclosión de un movimiento artístico como el expresionismo, que reclama más fantasía y menos realidad. Dos años después del estreno de El gabinete del Doctor Caligari (Robert Wiene, 1919, Alemania) y uno antes que el de Nosferatu (F. W. Murnau, 1922, Alemania), Lang estrena la que podríamos considerar su primera gran obra, la tercera que escribe junto a Thea Von Harbou, cuyo destino termina, precisamente, marcado por esta película. 

Novelista ante que guionista, Harbou es autora de una novela La tumba india (Das indische Grabmal, 1918), por la que se interesa el cineasta Joe May, quien le encarga a ella misma su adaptación para el cine. Dado que se trata de su primer proyecto cinematográfico, recibe la ayuda de Fritz Lang a petición de May, en lo que supone el inicio tanto de su colaboración profesional como de su relación personal. La tumba india (Das indische Grabmal erster Teil, Joe May, 1921, Alemania) se estrena el mismo año que La muerte cansada, pero después de que también hayan desarrollado juntos el guion de La imagen errante (Das wandernde Bild, Fritz Lang, 1920, Alemania). La fructífera colaboración laboral de la pareja les lleva a ser responsables de una fabulosa lista de obras fundamentales tanto de la filmografía de ambos como representativas del expresionismo alemán, tal y como demuestran las dos partes de El doctor Mabuse (Dr. Mabuse, 1922, Alemania) y su primera secuela, las dos partes de Los nibelungos (Die Nibelungen, 1924, Alemania), Metrópolis (1927, Alemania), La mujer en la luna (Frau im Mond, 1929, Alemania) y M, el vampiro de Düsseldorf (M – Eine Stadt sucht einen Mörder, 1931, Alemania), que también son fundamentales para el expresionismo alemán.

Fritz Fritz Lang y Thea von Harbou y Thea Bon Harbou
Fritz Lang y Thea von Harbou

Lo que no deja de ser curioso es el círculo que se traza en sus vidas a partir de La tumba india y La muerte cansada. Tras casarse en 1922, durante la producción de la que sería su última película juntos, El testamento del Dr. Mabuse (Das Testament des Dr. Mabuse, 1933, Alemania), Lang sorprende a su esposa en la cama con un estudiante y periodista indio, Ayi Tendulkar. Una revelación sin importancia realmente si tenemos en cuenta que llevaban separados desde 1931, tras iniciar él una relación con la actriz Gerda Maurus. No deja de ser irónico que siempre se haya demonizado a Harbou por unirse al Partido Nazi, lo que hace en 1932, porque tras formalizar su divorcio con Lang un año después, posteriormente contrae matrimonio con su amante indio, en secreto debido a que el partido no hubiera permitido la boda de una de sus figuras más prominentes con una persona que no se corresponde con el ideal ario.

Ayi Tendulkar y Thea von Harbou

Al final podría ser incluso cierto que se había unido al partido para poder ayudar a los hindúes que habían emigrado a Alemania, como alega posteriormente, lo que tira por tierra todas esas teorías sobre su perversa influencia en las películas de Lang. El caso es que la vela de la guionista se mantiene viva hasta 1954, cuando en Berlín le rinden homenaje con la proyección de Der müde Tod. Al salir del cine resbala y la caída le provoca una lesión de cadera que le lleva a extinguir su velados días después. Si bien no habrían mantenido contacto desde su separación, Lang le hace otro homenaje cuando dirige un lustro después una nueva adaptación de la novela que les uniera inicialmente en La tumba india (Das indische Grabmal, 1959, Alemania Occidental, Italia & Francia).

Impregnada por las señas de identidad del expresionismo, La muerte cansada es una perfecta heredera de la tradición romántica alemana a través de esos tres relatos que se desarrollan en Bagdad, China y Venecia, que representan cada una de las vidas que simbolizan esas velas que la protagonista anhela no se extingan para poder reencontrarse con su amado, tal y como la muerte le ha prometido. Bernhard Goetzke, Walter Janssen y Lil Dagover se intercambian los personajes principales del relato principal, así como los de los otros tres relatos que conforman una obra que guarda estrechos lazos en común tanto con Las mil y una noches como con Intolerancia (Intolerance, D.W. Griffith, 1916, EE.UU.), así como con Páginas del libro de Satán (Blade af Satans bog, Carl Th. Dreyer, 1920, Dinamarca).

Si bien es cierto que otras obras del período mudo de Lang pueden haber superado con mayor fortuna el paso del tiempo, La muerte cansada supone en su tiempo una poderosa influencia para un cineasta como Douglas Fairbanks, quien no duda en comprar la película para su distribución en los Estados Unidos «por 8.000 dólares y copió todo, pero naturalmente cincuenta mil veces mejor, en El ladrón de Bagdad», reconoce el propio Lang, resaltando que en Hollywood «tenían departamentos de trucajes. Tenían dinero. Nosotros teníamos que hacer todos nuestros trucos por nosotros mismos, en la cámara, en el plató, nada en el laboratorio». También Ingmar Bergman reconoce que toma como referencia la imagen que de la personificación de esta muerte cansada, con su rostro anguloso y su movimiento hierático, para El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957, Suecia).

Destiny es además una de las películas que más impresiona a Alfred Hitchcock cuando todavía ni se había inclinado por el medio cinematográfico como forma de vida, lo cual no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que Erich Pommer, productor de la película de Lang, sería después el productor de Posada Jamaica (Jamaica Inn, 1939, Reino Unido), última película europea del cineasta británico antes de iniciar su estimulante periplo estadounidense con Rebecca (1940, EE.UU.). Aunque quizás el testimonio más contundente a la hora de valorar la influencia de La muerta cansada sea el de Luis Buñuel, quien llega a admitir que le abre los ojos a la «expresividad poética del cine». En su autobiografía asegura que al ver la película de Lang es cuando comprende que quiere hacer cine: «algo que había en aquella película me conmovió profundamente, iluminando mi vida». Si bien en algunas plataformas de vídeo bajo demanda está disponible por un módico simbólico, lo cierto es que también puedes ver gratis online La muerte cansada, porque esta fascinante obra de Fritz Lang ya es de dominio público.

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