Título original: Blue velvet
Año: 1986
País: EE.UU.
Dirección: David Lynch
Guión: David Lynch
Producción: Fred C. Caruso
Fotografía: Frederick Elmes
Música: Angelo Badalamenti
Montaje: Duwayne Dunham
Diseño de producción: Patricia Norris
Decorados: Edward ‘Tantar’ LeViseur
Reparto: Kyle MacLachlan, Isabella Rossellini, Dennis Hopper, Laura Dern, Hope Lange, Dean Stockwell, George Dickerson, Priscilla Pointer, Frances Bay, Jack Harvey, Ken Stovitz, Brad Dourif, Jack Nance, J. Michael Hunter, Dick Green, Fred Pickler, Philip Martket, Leonard Watkins, Moses Gibson, Selden Smith, Peter Carew, Jon Jon Snipes, Angelo Badalamenti, Jean Pierre Viale, Donald Moore, A. Michelle Depland, Michelle Sasser, Katie Reid, Sparky…
Una vez fui a terapia. Estaba haciendo una cosa que se había convertido en un patrón que repetía y pensé: “Bueno, debería hablar con un psiquiatra”. Cuando entré en la consulta le pregunté: “¿Cree que este proceso podría afectar de algún modo a mi creatividad?” Y el psiquiatra me contestó: “Bueno, David, debo ser sincero: podría ser”. Le di la mano y me marché.
Atrapa el pez dorado, David Lynch
En 1986, la única publicación cinematográfica que un servidor podía consumir era la revista Fotogramas. Por aquel entonces ya se publicaba Dirido por, pero era mucho más difícil de conseguir en el pueblo donde residía. Antes de que en los años noventa se convirtiera en una revista del corazón más, especializada en la farándula, eso sí, Fotogramas no sólo era una auténtica revista de cine, sino que además se postulaba por un tipo de cine en favor de otro. Precisamente en sus páginas fue donde primero me enteré de la existencia de Terciopelo azul (Blue Velvet, 1986). Primero porque Jack Nicholson la escogía como la película que más le había impresionado, no sólo de las que había visto ese año, sino en mucho tiempo. Segundo porque el cineasta Woody Allen la elegía como símbolo de la ineficacia de los premios Oscar, que dejaban pasar de largo tan magnífica película con una miserable nominación a su director, David Lynch. Y tercero porque pareciendo un drama romántico, se alzaba con premios en festivales de cine fantástico como Sitges o Avoriaz. ¿Qué tendría Terciopelo azul para que a estos señores les gustara tanto? ¿Qué escondería para ser considerada una obra de terror o fantástica si, a simple vista, parecía una película “normal”? Leer más…
Título original: Freaks
Año: 1932
Nacionalidad: EE.UU.
Dirección: Tod Browning
Guión: Al boasberg, Willis Goldbeck, Leon Gordon, Charles MacArthur & Edgar Allan Woolf, basado en un relato de Clarence Aaron ‘Tod’ Robbins
Producción: Tod Browning, Harry Rapf & Irving Thalberg
Fotografía: Merritt B. Gerstad
Montaje: Basil Wrangell
Dirección artística: Cedricc Gibbons & Merrill Pye
Reparto: Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates, Henry Victor, Harry Earles, Daisy Earles, Rose Dione, Daisy Hilton, Violet Hilton, Schlitze, Josephine Joseph, Johnny Eck, Frances O’Connor, Peter Robinson, Olga Roderick, Koo Koo, Prince Randian, Martha Morris, Elvira Snow, Jenny Lee Snow, Elizabeth Green, Angelo Rossitto, Edward Brophy, Matt McHugh…
“La parada de los monstruos” no es un documental. Es una película de Hollywood”
Todd Robbins.
En 1986 Alaska y Dinarama publicaban el que, según las cifras de venta, sería su álbum de mayor éxito comercial: No es pecado. En él se incluía el tema A quien le importa, que si bien acabaría reivindicado como himno gay, parte de su fuente de inspiración podría encontrarse en La parada de los monstruos más conocida popularmente por su título original, Freaks, tal y como atestigua una imagen de la película asociada a la letra de la canción que aparecía en la carpeta interior del álbum editado en vinilo. Leer más…
Hace a penas un par de semanas se daban a conocer los nominados de la que será la XXVI edición de los premios Goya. Sin duda, nadie queda nunca completamente satisfecho con las nominaciones. La película que te gusta no ha tenido suficiente reconocimiento. No sabes lo que hacen algunos títulos entre los nominados. O incluso tu favorita ni aparece en ninguna categoría. Pero no te rasgues las vestiduras, al menos yo siempre lo he dicho, la fiesta es suya y ellos invitan a quien les parece y apetece. Si lo que pasa es que no has visto ninguna de las películas y no quieres verlas todas, pierde cuidado, intentaré orientarte sobre todas las nominadas apostando por aquellas que considere más interesantes, pero reflejando también lo que opinan crítica y público sobre cada una de ellas.
En un año en el que la academia de cine española decidía excluir a los menores de dieciséis años para que no puedan optar a un Goya, resulta que nos hemos encontrado muchas y grandes interpretaciones de niños, niñas y adolescentes a lo largo del panorama cinematográfico internacional.
Siguiendo la marca española, dejo fuera de este ranking a Saoirse Ronin, que a pesar de la decepción que supuso para algunos The Lovely Bones (2009, Peter Jackson), conseguía captar nuestra atención para demostrar su valía en filmes como Hanna (2011, Joe Wright) o Camino a la libertad (The Way Back, 2010, Peter Weir). Quedan fuera las interpretaciones de las niñas de películas francesas como Stella (2008, Sylvie Verheyde) o La marca del ángel (L’empreinte de l’ange, 2008, Safy Nebbou), de cuyos estrenos dábamos cuenta este año, aunque llegaban con un retraso considerable a la cartelera española. Detrás de las paredes (Dream House, 2011, Jim Sheridan), Mientras duermes (2011, Jaume Balagueró), Jane Eyre (2011, Cary Fukunaga) o Acero puro (Real Steel, 2011, Sahwn Levy) fueron otras películas que también incluían presencia de niños y niñas, pero que bien por su corta presencia o porque no hayan impresionado de la misma manera, no voy a destacar. Como sí lo haré de otros niños y niñas o adolescentes que incluso llegaron a obtener una nominación al Oscar o hasta el premio Goya. El orden no es de mayor a menor, sino tal y como les fui descubriendo a lo largo del año.
Hijo del legendario Pedro Armendáriz, una de las principales figuras de la edad de oro del cine mexicano, fallecía el lunes en Nueva York, a los 71 años de edad, a causa de un cáncer, el actor mexicano Pedro Armendáriz Jr. Más de 140 largometrajes avalan la trayectoria de este actor que participó indistintamente en producciones mexicanas y estadounidenses, así como en muchas telenovelas, lo que le valió el reconocimiento del Festival Internacional de Cine de Guadalajara que le entregaba el Mayahuel de Plata por su aportación al cine mexicano, así como recogía el mismo año 2006, el Premio Luis Buñuel que concede el Festival internacional de Cine de Huesca. Leer más…
Aunque la expresión French Touch se populariza a finales de los años noventa a través de la cadena de televisión MTV, había sido utilizada originalmente en un artículo publicado en 1997 por la revista musical británica Muzik, bajo la que designarían a una serie de discos de música electrónica producidos por artistas franceses. Una expresión que parece proceder de una frase de Eric Morand, cuando al hablar de la música de su propio sello: F Communucations afirmaba que “Le damos un Toque Francés a nuestra música House“.
Bajo esta denominación se agrupa a una serie de artistas de origen francés capaces de mezclar cualquier ritmo chic con trip hop y un groove futurista como hacen bandas tan dispares como Motorbass, Air, Dj Cam, Bob Sinclair, Modjo o Daft Punk. Aunque cada uno de ellos se desarrollan a través de géneros tan dispares como el house, el trip hop, el drum’n'bass, el techno o el easy listening, todos ellos tienen en común una predilección por los samples de finales de los setenta y principios de los ochenta, particularmente de aquellos temas de la escena musical estadounidense que provienen de ritmos de raíz negra como son el funk, el hip hop, el reggae, o el dram’n'bass. Leer más…
La película de Marcho Beloccio, Vincere (2010), no sólo habla del pasado italiano, sino también del presente, utilizando a Benito Mussolini para arremeter contra Silvio Berlusconi y estableciendo perfectamente la relación entre fascismo y futurismo. Una relación y un movimiento que, lamentablemente, suelen pasar desapercibidos en las pocas escuelas dedicadas a los formatos audiovisuales que contemplan una asignatura de Historia del cine (que suelen ser las menos), debido, probablemente, a que, como decía el historiador Emilio Gentile, sea “muy difícil distinguir entre un ardite, un futurista y un fascista“.
El cine y el movimiento futurista aparecen representados varias veces en la película. El primero por su capacidad para (re)mover a las masas y el poder de manipulación del que se percatan enseguida todos los dictadores de la época, tanto Lenin, como Hitler, como Franco. No debemos olvidar que fuera el duche quien propiciara bajo su influencia la construcción de Cinecittà, como muestra de su poderío, así como del Centro Esperimental di Cinematografia. El segundo está presente a lo largo de toda la película, empezando por la alusión directa que se hace al movimiento cuando Mussolini visita su exposición, pero también en la evidente inspiración pictórica de La cita che sale de Umberto Boccioni —-la secuencia del humo que se propaga envolviendo y personas y edificios y del que la gente huye despavorida—- y ese magnífico momento en el que se unen las dos ideas, cine y futurismo, en las denominadas “noches futuristas” en las que los adeptos al movimiento caldeaban el ambiente, a propósito, para desembocar en esas violentas peleas al ritmo que marca el piano que acompaña a la proyección.
El libro, medio absolutamente tradicionalista para conservar y comunicar el pensamiento, estaba desde hace mucho tiempo destinado a desaparecer como las catedrales, las torres, los museos y los ideales pacifistas. El libro, estático compañero de los sedentarios, de los inválidos, de los nostálgicos y de los neutralistas, no puede divertir ni exaltar a las nuevas generaciones futuristas ebrias de dinamismo revolucionario y belicoso. La conflagración agudiza siempre más la sensibilidad europea. Nuestra guerra higiénica, que deberá satisfacer todas nuestras aspiraciones nacionales centuplica la fuera novata de la raza italiana. El cinematógrafo futurista, que nosotros preparamos, deformación gioconda del universo, síntesis alógica y fugaz de la vida mundial, llegará a ser la mejor escuela para los muchachos: escuela de alegría, de velocidad, de fuerza, de temeridad y de heroísmo. El cinematógrafo futurista agudizará, desarrollará la sensibilidad, dará velocidad a la imaginación creadora, dará a la inteligencia un prodigioso sentido de simultaneidad y de omnipresencia. El cinematógrafo futurista colaborará así a la renovación general sustituyendo la revista (siempre pedantesca), el drama (siempre previsto) y asesinando el libro (siempre tedioso y oprimente). La necesidad de la propaganda nos obligará a publicar un libro, de tanto en tanto. Pero preferimos expresarnos mediante el cinematógrafo, las grandes mesas de palabras en libertad y los avisos luminosos móviles. Leer más…


